Rodolfo

Salgo con mi hija en busca del metro y un desayuno. Vamos con la energía que da la curiosidad y el disfrute. Antes de darnos cuenta, nos bajamos en Châtelet y salimos en busca del sol que hoy se sentía mal y se quedó en cama. No recuerdo bien ahora para dónde encaramos pero terminamos en un café que me recuerda por alguna extraña razón al Starbucks que hay en la plazoleta al lado de la entrada de Saint Paul en Londres. Anaïs se acomoda cerca de la ventana y yo llevo un par de cafés en la mano a la mesa, no sé qué es lo que más me gusta, si el aroma del café, ver a mi hija feliz o estar ahí. Cuando estoy por llegar, me impacta ver un señor muy parecido al papá de un amigo, sorprendido y lleno de una audacia delirante le pregunto:
-¿Rodolfo?
Esperando una puteada en francés o simplemente un gesto de reprobación silencioso, quedo paralizado cuando se le dibuja su típica sonrisa y me dice:
"¿Qué hacés pibe? "
-Rodolfo, no puede ser, vos estás muerto.
Aturdido, sin poder creer lo que está pasando, me quedo inmóvil como el mundo que se detiene expectante, queriendo ver qué pasa.
-Rodolfo decime que estoy soñando.
"No, no estás soñando, vení sentate"
Me olvido de Anï, del café, de la ciudad luz, de la magia de Toulouse, del arte que respira la ciudad, de sus mujeres, incluso de la muerte y me siento como lo hacía en su mesa del comedor cuando iba a lo de Marcelo de pendejo.
-¿No estás muerto? ¿Mabel sabe algo de esto? ¿Y el flaco?
"No funciona así. No es cuestión de avisarle a nadie. Yo me cansé, no de ellos, ni del laburo en el hangar, ni de los aviones, ni de la vida. Me cansé de todo y a su vez de nada. No es fácil de entender querido, menos para vos porque me conocés pero llegó un momento que algo se rompió y acá estoy."
-Pero no tenés idea lo que sufrieron, lo que te lloraron, pensá en Pablo, en Sergio que necesitaba una guía que sólo vos podías darle.
"Pibe, ellos no necesitan una guia, nadie la necesita. Mabel siente que estoy bien, vos sabés que ella cree. Piensa que estoy arriba entre las nubes. No me subí de sublo a un avión, no me vine de joda. Conocés muy bien dónde quedé allá, el pasto, el mármol. Es inexplicable y nada hubiera pasado, la macana es que me encontraste"
-Pero, ¿me vas a decir que mi vieja está por Escocia recorriendo la casa de los parientes? ¿Comiendo dumplings con mi abuelo? ¿Es joda? ¿Es una relocación mientras los que quedamos vivos nos cagamos sufriendo la pérdida?
"No querido, no tengo una explicación, yo estoy acá y sé que lo mejor es no llamar, no ir a Argentina, no sé si es un castigo o un premio"
-Mirá, sos de las dos o tres personas más buenas que conocí en mi vida, se me dificulta imaginar esto como un castigo, aparte el café no está mal....
"jajajaajajajjaja" se rió con su risa llena, con su redondez bonachona.
"Cómo está el flaco? Me pregunta como dándose cuenta de pronto.
-Le encantaría saber que es por el primero que preguntás. Mirá no tengo idea porque hace mucho que no nos vemos, de hecho hace más de un año. Vos lo conocés bien, cuando le preguntás está siempre bien, después te enterás con los años la verdad de la milanesa. Mabel calculo que estará tirando para adelante como siempre, ahora más que nunca.
"Es un fierro la gorda" me interrumpe con lágrimas en los ojos.
-A Sergio lo vi hace un tiempo y ahí anda, no te voy a inventar, y a Pablito la última vez que lo ví estabas vos conmigo, fue cuando nos quedamos charlando los dos sobre el flaco, ¿te acordás?
"Sí, cómo no me voy a acordar, Pao hizo pizzas era el cumple de Ramiro y estaban los pibes de la amiga de Paola"
-Rodolfo, vos tenés un bonus track que lo deben tener sólo los buenos tipos, dejame de joder.
"No sé pibe, vos no digas nada"
No puedo evitar ponerme a llorar en ese momento, este tipo era un tipazo, me levanto y le doy un abrazo. Se acerca a darle un beso a Anaïs que no entiende nada y se va por la puerta.
Lo veo irse y doblar la esquina, le pido a Anï que me regale un poco de silencio. Estaba contento.

Tenía un corazón enorme que un día se plantó. Laburó y se rompió el culo para bancar una familia con más de un quilombo y al igual que otros, lleno de honradez lo hizo lo mejor que pudo. Era una de las personas por las que ponía las manos en el fuego. Lo conocí como padre, desde adentro en la intimidad de su hogar, como el resto no tengo idea pero me imagino. No sé si mi amigo tenía muchas cuentas pendientes con su viejo, yo siempre lo admiré. Más porque era todo lo contrario del mío. Como mucha gente como la gente se fue joven, y ahora a mí nadie me saca de la cabeza que Rodolfo no está en ese Cementerio en el Sur del Gran Buenos Aires, él anda por ahí, disfrutando de una vida que no se pudo dar en vida.

Me desperté con la decepción de la revelación de lo soñado, pero con la cálida sensación de haber charlado con él en algún lugar. Me toqué la cara mojada por las lágrimas, pero eso no decía nada. Busqué un rastro de café, algo, pero no, parece que era un sueño nomás. Espero volver a París y en cada rincón, en cada esquina buscar al querido Rodolfo para abrazarlo una vez más y charlar un rato, esta vez, le llevo todas las novedades.

5 comments:

  1. me hiciste poner la piel de gallina...esos sueños son los que a veces nos hacen replantear tantas cosas...
    seguramente dejó en vos alguna huella que nunca se va a borrar.

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  2. Que buen sueño, caballero... sería bueno que los que murieran terminaran en París, aunque es demasiado cruel cuando en un buen sueño, o en uno interesante, le dicen a uno que no está soñando...

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  3. es verdad Chie, demasiado cruel.

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  4. Hoy es 8/7/10. Mañana vamos a llevar a Rodo a Ezeiza. Ya imprimí tu cuento p. Gracias Flaara leerselo, para leermelo. POr que esas palabras le imprimen a lo que yo siento por él palabras. Gracias Fla por ponerle letra a la musica del amor que siento por mi segundo padre.

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