Por un error de cálculo* estuve sin iPod desde febrero y nunca me hizo tanta falta como en este momento. Se comprobó científicamente que existen pocas actividades donde este aparatito de la manzana no es imprescindible para ser feliz. Uno de ellas es arrojarse en valerosos clavados desde los acantilados en Acapulco, otra es durante el acto amatorio, siempre dependiendo de la compañía de turno, elegida o subastada (en Minessota una mujer logró tras un juicio controversial, el permiso para escuchar su iPod "de forma terapeútica", durante el acto sexual, cosa que causó revuelo en otros estados y la renuncia de la plana mayor de la Corte Suprema de Massachusetts) El resto de las actividades humanas se mejora notablemente con música aplicada directamente al fondo de los canales auditivos, al punto tal que a veces, merece la pena vivir. Pero no, hoy tengo una macbook en la bandeja y varios gigabites de gloriosa música pero brilla por su ausencia la conexión entre esta maravilla de la tecnología y mis oídos. Para peor, la compañía que me está llevando a Chicago, dispone de una variada y muy aceptable cantidad de opciones en sus canales de audio. Es más, hizo una de las emisoras que utilice el set de auriculares gratuitamente provistos para desfrutar de muy buenos tracks. Al conectarlos es imposible discernir entre el ruido que viene directamente de la turbina (por eso traen dos plugs para conectar) donde los ingenieros de la Roll Royce monitorean el correcto funcionamiento de éstas y el otro canal que es para la música que decodificaría con más facilidad si nos alcanzaran la partitura en braile del último hit de David Guetta. La calidad de los auriculares de Continental Airlines es extraordinaria (porque es más ordinaria que lo establecido como mínimamente aceptable por la cuarta enmienda de la constitución de los Estados Unidos) Creo sin temor a equivocarme que si la fábrica de jugos Mocoretá fabricara éstos accesorios, lo haría con mayor éxito. Toda esta situación me la gané porque no puedo cargar ni un miserable auricular, como el que uso en mi trabajo, ya que voy a ingresar al país un cargamento tan grande de iPods de última generación, que me puede llevar a la etiqueta del Whisky Old Smuggler sin escalas.
No hay caso, la falta de fidelidad en la música, me saca de quicio más que la falta de felicidad; porque aunque "suene" extraño, comparten algo más que un manojo de letras.
* error de cálculo sólo comparable al del Rey Mago Baltasar cuando visitó, para entregar souvenirs, un campamento del Ku Klux Klan en Carolina del Sur en enero del 65.
volare
Me encanta volar. La adrenalina del despegue, el envión en la panza cuando sube y dobla, sumado al descontrolado sistema auditivo que pide explicaciones tapándose y destapándose con desesperación. El traqueteo del aterrizaje, las vistas del cielo dado vuelta. Nunca tuve pánico de volar y desde hace unos años desapareció el miedo por completo transformándose en disfrute. Ojo que mientras escribo esto, hay una saranda a pleno, sacudiéndose todo como en un samba. Pero confío en los 767, confío en la Boeing y en Airbus. Hay mitos a favor y en contra de los aviones y algunos son infundados, otros no tanto. Veamos un par. Hoy mis chicos pontificaban la calidad de la comida de avión y decían que no había cosa más rica ni en la tierra ni en el aire. Quien haya comido en mi casa sabe que cocino relativamente bien (es sabido que Anthony Burdain ha insistido sin éxito durante años que lo invite a cenar pagando él los ingredientes) por lo cual toda duda sobre el paladar de mis críos es infundada. Les traté de hacer entender que les gusta por el simple hecho de ser sinónimo de vacaciones, de felicidad. Es la asociación más linda que hay y me pasa algo parecido. Creo que habría que hacer la prueba de darle de comer algo verdaderamente exquisito a un grupo de gente que viaje en avión a un campo de concentración o a laburar y que durante el test los traten como corresponde (trato que suele ser muy parecido en ambos casos paradógicamente), les griten, los maltraten, les paguen una miseria (aclaro que este punto aplica para el campo de concentración ya que con el trabajo es una condición intrínseca), no los incentiven y los valoren menos que a un copo de caspa de una gata peluda, experiencia infernal pero servido todo en una vajilla que la misma Catalina de Rusia envidiaría.
Luego a esos mismos individuos los llevás a Walt Disney World, 12 días todo garpo y en el viaje le servis una comida que raya la repugnancia todo en bandejita de aluminio, hirviendo y sin sabor. Además, durante toda la estadía de regocijo y felicidad le sacás el relleno a los ravioles, le ponés wasabi al postre y evitás todo mimo al sentido del gusto. ¿Qué creen que va a pasar cuando en condición neutra les demos de probar los mismos platos? ¿Qué asociarán?
Algo parecido pero en otro sentido, ocurre con la comodidad de los asientos. Un cristiano que vive en adrogué y viaja a belgrano, se pasa diariamente 4 o 5 horas en un asiento de plástico en el mejor de los casos. Lo apoyan, estrujan, le pasan temas a todo volumen de Ricardo Montaner, sus compañeros de viaje lo aromatizan con escencias guaraníes o con poet del altiplano, escencias que te acarician las fosas nasales de una manera inolvidable. Estoicamente soporta eso día tras día. Pero si llega a tocarle a esa misma persona en un avión: el asiento duro, que se inclina poco, está pegado al de adelante, no tiene almohadita o frazada, como puede ocurrir por ejemplo en American Airlines: "¡Ahhhhhh, no señor!" Es como el poroto en la cama de la princesa. Inaguantable. Y por más que vayamos a Montevideo nos sentimos larvas infrahumanas por viajar en esas condiciones.
En los aviones por más que vueles por trabajo la gente (será por un temor latente marca cañón) está en un estado de "Sonrisa a flor de labios" excepto cuando volvés desde Miami y te toca un regimiento de argentinos shoppineros que dejaron el Sawgrass en un estado similar a Bagdad tras el paso de los bombarderos de Bush. Peleas por llenar de bolsos los compartimentos, reclinadas de asiento cuando el capitan pide que en el despegue dejen sus asientos verticales. Caminatas y gritos entre amigos de estos desde la fila 9 a la 36. No quiera Dios que comparta el vuelo con un par de grupos con hijos pre-adolescentes porque es preferible que te ocurra lo mismo que pasa en Lost.
Dentro del avión existe un comunismo real donde nadie puede darse corte. Si volás por Lloyd Aéreo Boliviano, de Inglés sólo vas a obtener la primer palabra de la marca. Pasajes en el topolin de Cadorna Airlines o la oferta de despegar.com de vuelan 16, paga uno, Nadie puso un mango más que el que tiene al lado, excepto los de las primeras filas. Los agraciados con la posibilidad de volar en Business (asientos que pagan en su mayoría Compañías multinacionales) son otra historia. Sólo por poder dormir acostados y tener un menú aceptable, nos miran como si fueran miembros de la cúpula de Hittler y nosotros tuviéramos trajes a rayas con estrellas amarillas en el pecho. Si no fuera porque las autoridades están sensibles con las actividades dentro de las aeronaves en vuelo, nos escupirían y solicitarían derecho de vida como en la antiguedad. Hablando de sensibilidad por la paranoia terrorista, les cuento que a unas 8 filas adelante mío hay un musulmán con turbante bordó que todos sabemos significa: "preparado para inmolarse en nombre de Alá" a diferencia del turbante blanco que reza: " no me da volarte en pedazos pero dame una chance y tu nariz no va a estar más cerca de los ojos salvo que trabajen los de CSI en doble turno". Buena onda el árabe, acaba de ir al baño y pasar cerca mío sonriendo a troche y moche. Espero que no alcance a leer porque este último párrafo puede llevarme tras una quirúrgica incisión en el fuselaje producida por un chicle con trotil (que suelen llevar para ocasiones como ésta) a unos metros más alto de los 33.000 pies en los que estoy.
Luego a esos mismos individuos los llevás a Walt Disney World, 12 días todo garpo y en el viaje le servis una comida que raya la repugnancia todo en bandejita de aluminio, hirviendo y sin sabor. Además, durante toda la estadía de regocijo y felicidad le sacás el relleno a los ravioles, le ponés wasabi al postre y evitás todo mimo al sentido del gusto. ¿Qué creen que va a pasar cuando en condición neutra les demos de probar los mismos platos? ¿Qué asociarán?
Algo parecido pero en otro sentido, ocurre con la comodidad de los asientos. Un cristiano que vive en adrogué y viaja a belgrano, se pasa diariamente 4 o 5 horas en un asiento de plástico en el mejor de los casos. Lo apoyan, estrujan, le pasan temas a todo volumen de Ricardo Montaner, sus compañeros de viaje lo aromatizan con escencias guaraníes o con poet del altiplano, escencias que te acarician las fosas nasales de una manera inolvidable. Estoicamente soporta eso día tras día. Pero si llega a tocarle a esa misma persona en un avión: el asiento duro, que se inclina poco, está pegado al de adelante, no tiene almohadita o frazada, como puede ocurrir por ejemplo en American Airlines: "¡Ahhhhhh, no señor!" Es como el poroto en la cama de la princesa. Inaguantable. Y por más que vayamos a Montevideo nos sentimos larvas infrahumanas por viajar en esas condiciones.
En los aviones por más que vueles por trabajo la gente (será por un temor latente marca cañón) está en un estado de "Sonrisa a flor de labios" excepto cuando volvés desde Miami y te toca un regimiento de argentinos shoppineros que dejaron el Sawgrass en un estado similar a Bagdad tras el paso de los bombarderos de Bush. Peleas por llenar de bolsos los compartimentos, reclinadas de asiento cuando el capitan pide que en el despegue dejen sus asientos verticales. Caminatas y gritos entre amigos de estos desde la fila 9 a la 36. No quiera Dios que comparta el vuelo con un par de grupos con hijos pre-adolescentes porque es preferible que te ocurra lo mismo que pasa en Lost.
Dentro del avión existe un comunismo real donde nadie puede darse corte. Si volás por Lloyd Aéreo Boliviano, de Inglés sólo vas a obtener la primer palabra de la marca. Pasajes en el topolin de Cadorna Airlines o la oferta de despegar.com de vuelan 16, paga uno, Nadie puso un mango más que el que tiene al lado, excepto los de las primeras filas. Los agraciados con la posibilidad de volar en Business (asientos que pagan en su mayoría Compañías multinacionales) son otra historia. Sólo por poder dormir acostados y tener un menú aceptable, nos miran como si fueran miembros de la cúpula de Hittler y nosotros tuviéramos trajes a rayas con estrellas amarillas en el pecho. Si no fuera porque las autoridades están sensibles con las actividades dentro de las aeronaves en vuelo, nos escupirían y solicitarían derecho de vida como en la antiguedad. Hablando de sensibilidad por la paranoia terrorista, les cuento que a unas 8 filas adelante mío hay un musulmán con turbante bordó que todos sabemos significa: "preparado para inmolarse en nombre de Alá" a diferencia del turbante blanco que reza: " no me da volarte en pedazos pero dame una chance y tu nariz no va a estar más cerca de los ojos salvo que trabajen los de CSI en doble turno". Buena onda el árabe, acaba de ir al baño y pasar cerca mío sonriendo a troche y moche. Espero que no alcance a leer porque este último párrafo puede llevarme tras una quirúrgica incisión en el fuselaje producida por un chicle con trotil (que suelen llevar para ocasiones como ésta) a unos metros más alto de los 33.000 pies en los que estoy.
chicago
Me voy a chicago en unas horas, tierra de gánsters, de ley seca, de arquitectura, de arte y de matanzas famosas. Lugar de grandes fuegos, es la ciudad donde le gusta correr al viento. Sede del buen jazz, de los Blues Brothers, de los vuelos de Jordan, de los Bears y los Cubs. Estoy con erizos en la panza como siempre que voy a un lugar nuevo. Y luego, voy a ver a mi gran amor, a mi Spegazzini VIP. Me junto con mariana para disfrutar un poquito de Otoño en Nueva York, sin Winnona, sin Richard, pero con amigos. Pronto verán fotos en flickr y espero contarles historias, anécdotas o cuentos. Voy a por ti NYC, una vez más, con gusto a última pero con las ganas de siempre. Chau, si se cae el avión no me lloren. He sido feliz.
Alfredo
Alfredo vino de Italia de chico, sin su papá a quien esperó en vano en una estación de tren. Su padre se fue a otro país y las cartas llenas de amor, cada vez se distanciaron más, el espacio entre ellas se hizo tan grande como la ausencia en su alma. Pasaron los años y el enojo del abandono no impidió que, como tantos otros, mire para adelante y labure de sol a sol en su mercadito. Siempre con "coraggio e cuore contento", un día conoció a Antonia, tuvo un hijo, y otro, y otro y otro más. Aprendió sin tener de dónde a ser padre. Una noche soñó que abrazaba al suyo y lo perdonó, con la palabra papá todavía en su boca despertó llorando y ahí empezó a quererlo. Fruto de los barcos, este tano de Calabria hizo lo que pudo y alcanzó a ver cómo sus vástagos rebeldes echaron raíces. Soportó estoico la música y que su casa fuera la de muchos chicos más. Como yo, cuando vimos Cinema Paradiso con él, mostrándonos lágrimas inéditas; vivíamos en esa comunidad donde nuestro arte lleno de pinturas salpicaban las guitarras y los amplificadores.
Un día se hizo viejo y el Alfredo que se cuidaba (fue un new age de la primera hora) dejó el mercadito y pasó sus días disfrutando con su mujer, la naturaleza y la tranquilidad en la casa de Glew. Quinta de verduras, frutales y verde, subía a podar los árboles alcanzando alturas de equilibrista. Vivió feliz ese degradee de retiro, hasta que un día el cuidarse no alcanzó y tuvo un ataque que lo hizo perder por ahí. Años de esperar en vano el milagro y que nos devuelva el Alfredo de risa franca y mirada pícara.
Ayer lo vimos ir y no quiero que esto los ponga triste, porque sé que ahora mismo hay un chico corriendo por el cielo buscando a alguien que imaginó una vez y que cuando lo vea, antes de fundirse en un abrazo eterno, le va a gritar bien fuerte: "ciao babbo!"
Un día se hizo viejo y el Alfredo que se cuidaba (fue un new age de la primera hora) dejó el mercadito y pasó sus días disfrutando con su mujer, la naturaleza y la tranquilidad en la casa de Glew. Quinta de verduras, frutales y verde, subía a podar los árboles alcanzando alturas de equilibrista. Vivió feliz ese degradee de retiro, hasta que un día el cuidarse no alcanzó y tuvo un ataque que lo hizo perder por ahí. Años de esperar en vano el milagro y que nos devuelva el Alfredo de risa franca y mirada pícara.
Ayer lo vimos ir y no quiero que esto los ponga triste, porque sé que ahora mismo hay un chico corriendo por el cielo buscando a alguien que imaginó una vez y que cuando lo vea, antes de fundirse en un abrazo eterno, le va a gritar bien fuerte: "ciao babbo!"
alicia
Y de pronto, por seguir al conejo blanco que tenía una pequeña mancha, una estrellita naranja en la frente, me encontré dentro de su madriguera que de pronto torció bruscamente hacia abajo y comencé a caer. Así comenzó mi viaje y mientras caía ininterrumpidamente pasé la noche rodeada de oscuridad y destellos de color. Lo primero que hice fue nadar en el mar, profundo, rodeada de ballenas que me envolvían en una danza azul oscura, como un feto, daba vueltas ante la ausencia de gravedad y sentí la suavidad del agua y piel. Los caleidoscopios de arabescos y serpientes multicolores me dejaron un tiempo observando dentro mío, presenciando mi desmaterialización, la mezcla de mis brazos con las volutas de color y luz que envolviéndose hacia adentro (como yo) como una crema batida a mano. Fui serpiente, fui cerámica, tela, luz, madera, cables, lápices de colores, fui viento y fui sol, fui vos y fui yo. Mientras caía y caía en el pozo sin fin me preguntaba: ¿Comen murciélagos los gatos? Una vez mezclada lo suficiente llegué al fondo, me asomé en plena oscuridad y escuché: ¡Válganme mis orejas y bigotes, qué tarde se me está haciendo! volvió a pasar el conejo y lo perseguí corriendo. Esperaba alcanzarlo y como un ángel se metió en mí. Como una parte que me completa, que me hace un todo. Pensé que extraño! de pronto estaba dentro mío, era yo también.
Encontré una botella que decía "tomame" y luego de ver la etiqueta, lo hice de un trago. -¡Qué sensación más extraña! me dije. Me debo estar encogiendo como un telescopio. Así quedé pequeña, de 25 cm; anduve por ahí hasta que encontré una caja de cristal con un pedazo de pastel que decía "comeme" así lo hice y empecé a estirarme. ¡Curiorífico y curiorífico!
Lo más raro fue que apareció un gato sonriente. Le dije de pronto: ¿podrias decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar - dijo el Gato.
No me importa mucho el sitio... le dije.
Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes - me dijo.
... siempre que llegue a alguna parte - agregué como una explicación.
¡Oh, siempre vas a llegar a alguna parte -aseguró el Gato--, si caminas lo suficiente!
Y caminé un rato largo, No me crucé con ningún sombrerero loco, no me senté a tomar el té. Lo único que había era un bosque, un camino y detrás de un árbol apareció mi mamá. Me habló de mi hermana, que no la deje sola, que la cuide. Justo yo, lejos de todo, en el otro lado del mundo, luego de haber viajado por toda la tierra a través de un hueco, siguiendo un conejo blanco me encontraba ahí cara a cara con la Reina de Corazones. Me fui corriendo de ahí y después de un gran trecho,
bajo una lluvia de luz de rayos verdes, que se tornaron azules pude ver al rey quien me dijo un par de cosas que me hicieron feliz, me sentí amada por él, me dijo que era una gran chica, que era valiosa, que era un ser valioso. Su voz y su pregunta: "acá me tenés, tanto que querías verme" no pude decirle nada, me quedé muda, sin palabras. Escuchando temblorosa. Llena de felicidad.
Pero no habría juicio como en el cuento y no había naipes por doquier. Salí de ahí con mi hermana que me vino a buscar y me llevó corriendo por una ciudad que pasaba en cámara lenta. Llegué a casa y las cosas me saludaban alegres. Me lavé las manos y con alegría comprendí que en mi vida tenía todo para ser feliz, era cuestión de tomarlo, como ocurría con el chorro de agua que se me escapaba de las manos, me quité el anillo que llevaba puesto y dejé que la corriente pase a través de él, como un barril sin fondo que dejaba que todo pase, sin control. Pensé en irme a dormir pero quería que ese sueño no termine nunca y me miré fijamente en el espejo, contenta por entender que todo lo que necesitamos a veces está más cerca de lo que pensamos. Sin necesidad de correr detrás de nadie preocupado por llegar tarde, sino cerrando la mano y atrapando así un poco de agua para quitarnos la sed, y llenarnos de a sorbitos de algo que no puedo ahora describir porque siento en mis manos la guirnalda de margaritas que estaba tejiendo antes de perseguir ese conejo blanco y caer, o mejor dicho, despertar.
Encontré una botella que decía "tomame" y luego de ver la etiqueta, lo hice de un trago. -¡Qué sensación más extraña! me dije. Me debo estar encogiendo como un telescopio. Así quedé pequeña, de 25 cm; anduve por ahí hasta que encontré una caja de cristal con un pedazo de pastel que decía "comeme" así lo hice y empecé a estirarme. ¡Curiorífico y curiorífico!
Lo más raro fue que apareció un gato sonriente. Le dije de pronto: ¿podrias decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar - dijo el Gato.
No me importa mucho el sitio... le dije.
Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes - me dijo.
... siempre que llegue a alguna parte - agregué como una explicación.
¡Oh, siempre vas a llegar a alguna parte -aseguró el Gato--, si caminas lo suficiente!
Y caminé un rato largo, No me crucé con ningún sombrerero loco, no me senté a tomar el té. Lo único que había era un bosque, un camino y detrás de un árbol apareció mi mamá. Me habló de mi hermana, que no la deje sola, que la cuide. Justo yo, lejos de todo, en el otro lado del mundo, luego de haber viajado por toda la tierra a través de un hueco, siguiendo un conejo blanco me encontraba ahí cara a cara con la Reina de Corazones. Me fui corriendo de ahí y después de un gran trecho,
bajo una lluvia de luz de rayos verdes, que se tornaron azules pude ver al rey quien me dijo un par de cosas que me hicieron feliz, me sentí amada por él, me dijo que era una gran chica, que era valiosa, que era un ser valioso. Su voz y su pregunta: "acá me tenés, tanto que querías verme" no pude decirle nada, me quedé muda, sin palabras. Escuchando temblorosa. Llena de felicidad.
Pero no habría juicio como en el cuento y no había naipes por doquier. Salí de ahí con mi hermana que me vino a buscar y me llevó corriendo por una ciudad que pasaba en cámara lenta. Llegué a casa y las cosas me saludaban alegres. Me lavé las manos y con alegría comprendí que en mi vida tenía todo para ser feliz, era cuestión de tomarlo, como ocurría con el chorro de agua que se me escapaba de las manos, me quité el anillo que llevaba puesto y dejé que la corriente pase a través de él, como un barril sin fondo que dejaba que todo pase, sin control. Pensé en irme a dormir pero quería que ese sueño no termine nunca y me miré fijamente en el espejo, contenta por entender que todo lo que necesitamos a veces está más cerca de lo que pensamos. Sin necesidad de correr detrás de nadie preocupado por llegar tarde, sino cerrando la mano y atrapando así un poco de agua para quitarnos la sed, y llenarnos de a sorbitos de algo que no puedo ahora describir porque siento en mis manos la guirnalda de margaritas que estaba tejiendo antes de perseguir ese conejo blanco y caer, o mejor dicho, despertar.
doce
Doce son los meses y doce fueron las pruebas de Hércules, doce son las uvas que se comen a fin de año, doce son las horas y doce son los huevos que comprábamos envueltos en diario. Doce también son las vueltas de la luna a la tierra en un año, doce son los apóstoles y los signos del zodíaco. Doce puede ser sólo un número o la eternidad que hace que te fuiste.
Hace 12 años se moría, en mis brazos, mi mamá de cáncer.
Te extraño vieja y te amo como siempre.
Hace 12 años se moría, en mis brazos, mi mamá de cáncer.
Te extraño vieja y te amo como siempre.
idea para cuento
Un hombre se da cuenta de pronto que encontró la felicidad y ésta no lo abandona. Cada momento es un deleite y la plenitud lo desborda. Con el pasar de los días la preocupación sobre su estado, crece. Al tiempo se aburre pero como está lleno de felicidad, no logra siquiera sentirse mal y al año ni siquiera puede tolerarlo pero una vez más, debe resignarse contento a lo que le toca. Un día muere y unos segundos antes de que todo termine, deja de estar feliz, cosa que paradójicamente lo hace morir con una sonrisa en los labios. Fue feliz porque dejó de serlo.
El problema con la vida son las desproporciones, el desequilibrio. Y eso, para mi, la hacen increíblemente hermosa.
El problema con la vida son las desproporciones, el desequilibrio. Y eso, para mi, la hacen increíblemente hermosa.
cosas en común
Es una pena que no pueda llegar a conocerte a fondo. Todos los suegros que me tocaron fueron unos zapallos y cuando me tocó uno piola, la relación duró prácticamente nada. Vos me caiste bien, y hoy que te empiezo a conocer, te toca pasar por esto que es una tragedia y me deja con la sensación de que no vamos a poder compartir todo el tiempo que nos merecemos. Actualmente tenemos un par de cosas en común: Una es que lo poco que sabemos el uno del otro está teñido por el amor con el que nos mira quien contó estas historias y eso está bueno. La otra cosa en común es tu princesa, que hoy también es mía de prestado. El resto, si es que compartimos algo, dependerá del tiempo que nos regale la vida. Hoy estamos inmersos en la incertidumbre de ver cómo evolucionás, de cómo estás. Nadie tiene el futuro asegurado y menos que menos, la bola de cristal que nos diga qué va a pasar. Me encantaría una solución mágica que resuelva todo y puedas estar bien, pero la magia no existe, sólo la ilusión de vivir. Vos dijiste hace poco que lo inevitable es eso y que al resto le ibas a dar pelea y me encanta esa postura. Yo no puedo pedirte nada en este momento donde tenés tantas cosas para pensar y hacer, pero me gustaría tomarme el atrevimiento de pedirte una sola. Quiero que hables con Mariana, de lo que ella es en tu vida, de lo que fue, de cuánto la querés, lo que significó para vos como primer hija, cómo la ves hoy como persona, qué soñas, qué deseas para ella. Y preguntale a Mariana qué sueña, que espera hacer de su vida, cómo piensa darle a los demás toda la dulzura y ternura que encierra. Preguntale cómo se imagina sin vos y hablenlo, no se dejen tinta en el tintero. Toquen todos los temas como si cada día fuera el último. Porque siempre es así. Yo voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para que no sufra. Porque la amo. No puedo prometerte que voy a ser la pareja perfecta, porque no lo soy, pero sí te aseguro que toda la energía que tengo (y tomalo como un juramento) la voy a utilizar para hacerla feliz. Como hago hoy. Yo no soy nadie especial, sólo espero ser un buen tipo y te digo esto para que sepas que en este momento ella es feliz y quiero que siga así por mucho tiempo, como quiero que sigas vos por mucho tiempo con nosotros, así podemos tener algo más que un par de cosas en común.
cerrar los ojos
Recuerdo claramente mi primer pesadilla. Esa noche la pasé mal pero lógicamente no le di importancia, era un mal sueño. Al otro día repetir la experiencia de pasarla mal mientras dormía, me hizo pensar en que las preocupaciones me estaban pasando factura y no fué hasta que mis hijos se quedaron a dormir en casa la tercer noche que me di cuenta lo que nos pasaba. A los gritos desesperados de mi hija a quien intenté despertar sin éxito, se sumaron los de mi hijo que llorando me abrazaba clavando sus uñas en mis brazos, diciéndome que no soportaba más lo que estaba viendo. Luego de tres interminables horas logré interrumpirles las pesadillas. Eso fué sólo el comienzo. No sé quién fué el primero que lo comentó en el trabajo ni cuál fue la primer nota en la televisión, pero todos, absolutamente todos en Buenos Aires tuvimos pesadillas durante una semana seguida. Después supimos por la tele que el mundo entero pasaba por lo mismo; en la actividad más igualitaria e ininterrumpida de la historia de la humanidad. Al mes, la economía mundial colapsó y por un momento no hubo guerras en ninguna parte, las teníamos todos internamente. Era dios en la tierra castigános, o el diablo jugando con nosotros. El caos en los hospitales, y las calles fue dantesco. A cada instante había cientos de miles de personas que estaban viviendo en el infierno. El terror se escuchaba en los edificios y tuve miedo de quedarme dormido. No sólo la noche era un infierno, también el día porque nadie quería acostarse. Traté de no dormir tomando cuanta pastilla tuve a mi alcance y luego intenté con cocaína; el cuerpo me aguantaba pero al tercer o cuarto día caía rendido. Esas pesadillas eran las peores. Todos soñamos cosas diferentes y nuestros temores se amplificaron hasta lo imposible. Muchos se suicidaron. Mis vecinos organizaron reuniones donde nos turnabamos para contenernos mientras padecíamos nuestras íntimas torturas nocturnas. Yo imaginé mil cosas, entre ellas una invasión extraterrestre, un descalabro a nivel global de nuestra existencia. La raza humana veía su fin. Nadie en su sano juicio encontró razón alguna para explicar este fenómeno coherentemente. Las iglesias rebalsaban de gente rezando y durmiendo de a minutos que fue la forma de esquivar nuestro destino. Un tercio de la población mundial desapareció, apocalipsis en tiempo real.
No recuerdo cuándo fué, pero un día mi hijo durmió plácidamente. Lentamente pudimos descansar. Horas. Incluso hubo noches que ni soñamos. Así, hasta que las pesadillas nos abandonaron. Poco a poco todos comenzaron a olvidar lo sucedido, y me sorprendió que de pronto no se habló más de ello. Me miraron extrañamente cuando pregunté si alguien había vuelto a tener un incidente. Nadie recuerda, absolutamente nadie. Me negaron uno y otro que lo que les acabo de contar haya ocurrido. Las cicatrices en mi cuerpo me lo refrescan. Cierro los ojos y la oscuridad vuelve a mi, vividamente, pero sólo yo recordaba. Lo más extraño es que un amigo cuyo padre se suicidó una semana antes de que todo termine, me dijo que su padre falleció cuando él tenía 10 años. No puedo entender cómo viví cosas que nunca ocurrieron. No hay rastros de lo que pasó. Comencé a dudar de mi cordura, incluso de haberme hecho las marcas en los brazos yo mismo.
Hasta hoy, cuando sin querer escuché una conversación en un bar. Al darse cuenta que los había oído, callaron súbitamente. Hablaban de las pesadillas. Me fuí corriendo y sentí que me perseguían hasta que los perdí de vista. En ese momento descubrí la verdad y el terror que sentí, es el mismo que se va a apoderar de vos cuando recuerdes lo que pasamos, porque es muy probable que las pesadillas que tuvimos aún continúen. Y no te des cuenta.
No recuerdo cuándo fué, pero un día mi hijo durmió plácidamente. Lentamente pudimos descansar. Horas. Incluso hubo noches que ni soñamos. Así, hasta que las pesadillas nos abandonaron. Poco a poco todos comenzaron a olvidar lo sucedido, y me sorprendió que de pronto no se habló más de ello. Me miraron extrañamente cuando pregunté si alguien había vuelto a tener un incidente. Nadie recuerda, absolutamente nadie. Me negaron uno y otro que lo que les acabo de contar haya ocurrido. Las cicatrices en mi cuerpo me lo refrescan. Cierro los ojos y la oscuridad vuelve a mi, vividamente, pero sólo yo recordaba. Lo más extraño es que un amigo cuyo padre se suicidó una semana antes de que todo termine, me dijo que su padre falleció cuando él tenía 10 años. No puedo entender cómo viví cosas que nunca ocurrieron. No hay rastros de lo que pasó. Comencé a dudar de mi cordura, incluso de haberme hecho las marcas en los brazos yo mismo.
Hasta hoy, cuando sin querer escuché una conversación en un bar. Al darse cuenta que los había oído, callaron súbitamente. Hablaban de las pesadillas. Me fuí corriendo y sentí que me perseguían hasta que los perdí de vista. En ese momento descubrí la verdad y el terror que sentí, es el mismo que se va a apoderar de vos cuando recuerdes lo que pasamos, porque es muy probable que las pesadillas que tuvimos aún continúen. Y no te des cuenta.
Francesca
La suegra de mi amigo Osvaldo es una tana de libro que se llama Francesca y anoche nos contó esta historia: un pariente de italia, descubre que la novia lo engaña con su mejor amigo y lo abandona. El despechado le pide kerosene a su mamá y se va sin decir nada. Parte raudo con su automóvil hasta arriba de una montaña donde se encuentra el hotel en el que se hallaban su ex novia con el ex amigo, se detiene enfrente mismo del albergue y se prende fuego adentro del coche.
Francis comentó que al visitar el lugar no podía entender cómo alguien se podía prender fuego en un lugar tan hermoso y finalmente agregó: "a ese chico le faltaba chispa"
Quien fue a reconocer al muchacho carbonizado era otro pariente de Francesca quien comentó luego: "lo único que encontraron fué un pedazo de zapato y un mechón de pelo" Este mismo chico, un año más tarde hablaba por teléfono con su novia indú que se encontraba en Nueva York. Ante la falta de respuesta a una pregunta, la chica se preocupa y llama a italia tratando de ubicar a sus suegros. Les cuenta lo sucedido, que habia dejado de hablar súbitamente. Lo encontraron muerto, tenía 30 años. Francis dice: "qué lástima, era tan lindo"
"Los italianos tienen el carácter explosivo por la guerra" Francesca.
Francis comentó que al visitar el lugar no podía entender cómo alguien se podía prender fuego en un lugar tan hermoso y finalmente agregó: "a ese chico le faltaba chispa"
Quien fue a reconocer al muchacho carbonizado era otro pariente de Francesca quien comentó luego: "lo único que encontraron fué un pedazo de zapato y un mechón de pelo" Este mismo chico, un año más tarde hablaba por teléfono con su novia indú que se encontraba en Nueva York. Ante la falta de respuesta a una pregunta, la chica se preocupa y llama a italia tratando de ubicar a sus suegros. Les cuenta lo sucedido, que habia dejado de hablar súbitamente. Lo encontraron muerto, tenía 30 años. Francis dice: "qué lástima, era tan lindo"
"Los italianos tienen el carácter explosivo por la guerra" Francesca.
caballos desbocados
Vi llorar a mi viejo muy pocas veces. No le gusta y se enoja cuando yo lloro. Creo que es porque le duele en exceso, se tilda, no sabe convivir con las lágrimas. Quizás lloró demasiado. Una de esas pocas veces, fue cuando hablando de literatura rusa, andá a saber qué historia le disparó qué cosa y se le escapó un llanto intenso, profundo, sólo pudo decir: "se me pasó la vida, estoy viejo" sin poder parar de llorar. Hoy sentí lo mismo y entendí su llanto porque me desbordó el alma de la misma forma, las mismas pesadas lágrimas, arrancaron el mismo dolor. A papá esa sensación se la trajeron viejas palabras, a mí, viejas fotos. Estaba buscando archivos de los chicos hoy a la mañana y encontré tesoros casi olvidados. Verlos chiquitos, felices, en un degradé temporal se acercaron al presente, poniéndose más grandes a medida que aumentaban los pixeles de la resolución de las imágenes. Y me angustié, sentí que se me pasó también la vida, me llené de temor, temor de perderlos, de irme sin verlos adultos, sentí el paso del tiempo.
La vida pasa señores, se va sin mirar atrás, se escapa corriendo como caballos desbocados mientras peleamos las miserables batallas que nos imponemos. Nos preocupa tener más, estar en otro lugar, ser otro. Sufrimos por el trabajo, por las bajezas del dinero. Batallas inútiles cuando las ponemos a través de la luz. Me pone triste ver que la vida se nos escurre de las manos por tenerlas ocupadas con otras cosas.
La vida pasa señores, se va sin mirar atrás, se escapa corriendo como caballos desbocados mientras peleamos las miserables batallas que nos imponemos. Nos preocupa tener más, estar en otro lugar, ser otro. Sufrimos por el trabajo, por las bajezas del dinero. Batallas inútiles cuando las ponemos a través de la luz. Me pone triste ver que la vida se nos escurre de las manos por tenerlas ocupadas con otras cosas.
milagro en la casa de Titi
Vivo en este laberíntico misterio que nos ofrece la ciudad de Buenos Aires desde hace unos años. Desde que un día se fueron Sebas y Titi a la madre patria a buscar el futuro que acá no imaginaban. Y todo este tiempo sentí lejana esta casa. Era una casa, no mi hogar. A unos metros de la esquina de Bauness y Bauness en Parque Chas. Será que me vine de prepo que no la quiero. Será que mi permanencia es inestable. Inestable por el miedo a que vuelvan los chicos de golpe, o que la vendan o que me pidan mil euros de alquiler, nada es peor que no saber dónde vas a vivir. Cada diciembre con su visita de españa, crecía la incertidumbre sobre mi destino en esta esquina. Me sentí sin techo. Y pasaron uno tras otro los años y yo sin quererla aún, pese a que la pinté y la cuido más que si fuera mía. No hay caso, no tengo química con la casa de Titi.
Hasta hoy.
Porque los milagros ocurren y hace un rato, sentí un ruido nuevo sobre esta cúpula transparente que me cobija día a día. Era el ruido de la nieve acariciándolo todo. Y ese ruido me encantó. Prendí las estufas y me sentí cobijado. En casa. Abrigado como nunca. Yo sobreviví acá una etapa dura, de cobrar una miseria trabajando como un burro, una separación, el tener a los chicos salteados y pienso que sin este refugio, no hubiera podido superarlo. Hoy las incertidumbres continúan y sigo esperando diciembre como siempre, a ver que viene, pero esta vez la vigilia será diferente porque desde hoy a esta casa, la quiero.
Hasta hoy.
Porque los milagros ocurren y hace un rato, sentí un ruido nuevo sobre esta cúpula transparente que me cobija día a día. Era el ruido de la nieve acariciándolo todo. Y ese ruido me encantó. Prendí las estufas y me sentí cobijado. En casa. Abrigado como nunca. Yo sobreviví acá una etapa dura, de cobrar una miseria trabajando como un burro, una separación, el tener a los chicos salteados y pienso que sin este refugio, no hubiera podido superarlo. Hoy las incertidumbres continúan y sigo esperando diciembre como siempre, a ver que viene, pero esta vez la vigilia será diferente porque desde hoy a esta casa, la quiero.
deberes
Tengo una duda que me carcome: ¿si mi analista lee este blog, está haciendo tarea para la casa? Puta madre señores, nunca voy a lograr que mi analista me lea. No porque sea un vago, sino porque toda tarea para la casa es un garrón. Qué cagada convertirse en la tarea de alguien. Tenés que dejar de estar con los pibes, ver la tele o escribir sobre droga dependencia (cosa que hace y parece que muy bien) para seguir laburando. ¿O tendrá que leerlo en sesión mientras le pago? Si es así que me de un café con leche mientras y me deje leer cosas de su biblioteca. Acá contrariamente de lo que dice el título, tiene material riquísimo para encontrar la sutileza de mi psiquis, para llegar al fino, a lo que no sale en el diván. Cosas que están expuestas como un sapo despanzurrado ante la lupa del pibe que investiga. Yo supongo que se va a hacer el boludo como cuando le pregunto algo. Parece que no vió una peli en su vida, porque no hay vez que le tire un título y me diga que la vió; ni siquiera lo dice, gira la cabeza con un hummmm que en el idioma de él es: "no negro, no te cuento nada ni en pedo" Me tenté mil veces de decirle que venga a leer, es más, cuando empecé el blog cometí el error de alcanzarle las 2 primeras cosas que postee que son una verdadera mierda. Y acá estoy, el que no hace la tarea para la casa, pretendiendo que el loco deje la pelota y sus lacaneadas para sentarse refunfuñando a leer, tomandose un vascolet, con la vieja planchando el guardapolvos mirándolo de reojo mientras dice: "lee fabiancito, que el gordo puso unas cosas interesantes la semana pasada y en el cuaderno de comunicaciones te retaron porque no hacés los deberes".
dios
El otro día estaba ordenando la biblioteca en casa y en medio de todo el quilombo de libros, pelis y juguetes me encontré con una bola que primero pensé era de los chicos y después me intrigó tanto por su textura que descarté esa idea por completo. ¿Qué era? ¿De quién? La esfera perfecta pulida al extremo, tenía una línea por su ecuador y maniobrándola como lo haría un mono con un ipod, la gire por todos lados hasta que se abrió. Cuando tuve las dos mitades en cada mano, una luz quedó suspendida en el lugar exacto que estaba la bola cuando se dividió en dos, me petrificó el terror. Pensé en inteligencias superiores, en robots de asimov, en aliens y en "The Twlilight zone" Al mirar comencé a entender todo. Todo, todo. La vida, el origen de las cosas, el espacio, el tiempo, el universo. Sus leyes, el infinito. Recordé mientras mi ser se expandía ante semejante revelación, el aleph del ciego inmortal y me entregué a la belleza total de saberlo todo. Como llenándome, fui sintiendo un desapego por lo que hasta ese momento me interesaba, mis hijos, el amor, mi vida, el trabajo, el mundo, el futuro, la humanidad. Se perdían en la inmensidad de algo fuera de escala. El entendimiento y tener absolutamente todas las respuestas me convirtieron en dios sin que lo pida. Ser un dios. La puta madre, ahí en cuclillas en parque chas, en una casa alquilada. yo con mi laburito y mi sueldo de morondanga, Sin más poder que el que ejercía sobre el illustrator, de pronto podía crear un universo. Me pregunté si los filósofos pudieron meterle mano a este aparato o si era una carambola universal que me topara con él. Cuando estaba por explotar me emocioné al entender las distancias infinitas, la razón de todo esto. Nada era un secreto y compuse la música más maravillosa que alguno pueda concebir y mientras me desprendía de mi cuerpo para unirme al enorme entramado de luz, color y energía, despierto.
ruta
No sentí el golpe. En la oscuridad total comencé a oir lentamente. Como una reverberación lastimosa aparecieron los quejidos y luego los llantos. No sabía dónde estaba pero un olor desconocido me invadió. Era el olor a sangre, a muerte. El ómnibus estaba dado vuelta y yo tenía pedacitos de vidrio pegados en la cara. Tantié con miedo si podía mover las piernas y cuando los dedos tocaron algo duro, me tranquilicé. Me dolía terriblemente un brazo que imaginé quebrado. Repasé rápidamente mi cuerpo y aparte del brazo, sólo estaba golpeado. Por suerte no sabía en ese momento que estaba enganchado mi cinturón con algo. El color negro de la noche con el terror se torna más oscuro y cuando un auto iluminó la ruta, el reflejo en mi ventanilla rota me cegó por un rato. Cerca tenía una mujer que gritaba y otra llamaba a alguien. Pensé en llamar pidiendo ayuda pero el celular estaba en el bolso quién sabe dónde. Las situaciones extremas nos sorprenden con un abanico de reacciones posibles y a mi me tocó la calma. Pensé en salir pronto y también en ayudar, cosa que me envalentonó y supongo hizo que me sonroje inútilmente. Recordé "Amanece en la ruta" y comenzó a sonar dentro de mi cabeza. Simultáneamente al pensamiento de que algo así no iba a pasar, aparecieron los primeros destellos naranjas. Brillando en la nada impenetrable, los rojos, amarillos y azules anunciaron la presencia del fuego. Traté de moverme y un tirón traicionero me detuvo por la espalda. La desesperación nubló a la razón y mil alternativas sobre que hacer sólo intensificaron el dolor. Cuando dejé de intentarlo, las imágenes de mis hijos empezaron a fluir como también lo hicieron los rostros de la gente que amo. Nunca apareció ese flashback maravillloso y no reviví mi vida en un segundo, Pensé en papá que estaba perdiendo un hijo. Pensé en que mis hijos me iban a recordar sólo por fotos y videos ya que la memoria es injusta. Pense en mi novia que iba a perder sus dos hombres casi al mismo tiempo. Lloré por última vez y con la sensación de que mi mamá me abrazaba, empecé a cantar: "amanece en la ruta, no me importa dónde estoy....."
que lo parió
Lo primero que recuerdo de él son los dibujos de un gaucho en la revista Hortencia que leía por "Negrazón y Chaveta" y no me llamó la atención, no por falta de genialidad (que en ese momento no sé si tenía) sino porque siendo un pibito no entendía nada. Lo primero que me gustó fué Boogie el aceitoso. Mucho. Me parecía increíble el personaje, hoy me sigue sorprendiendo lo rico y oscuro que es, atado a su época, es el personaje que más atesoro. Será porque me remite a mi infancia, lo cierto es que ahí va a quedar. Luego vino Inodoro que como a todo el mundo, hizo llorar de risa. Domingo por medio la revista de Clarín tenía otro peso. "Esta semana está Inodoro!!!!!" pensaba mientras desparramaba el diario para ir a lo importante, a lo genial.
Las líneas que dibujaron esas vidas (como también las de Quino) dibujaron la mía.
Y luego vinieron las letras, las palabras, las historias, el autor que se convierte en personaje. El locuaz. El canalla. El tipo de rosario, ciudad que amo por Migue y Vanesa, por Newells, por Fito, y por él. Con el tiempo pude ver todo lo que tenía de Woody Allen y ayer cuando me enteré de su muerte, pensé en por qué tantos genios o gente que uno ama colectivamente, se mueren con mucha piola en el carretel. Y pensé en Woody. En que se merece vivir mucho como se lo merecía el negro. Cuando leí que estaba enfermo, me dolió saber que vendría el deterioro físico, el no poder moverse, hablar como hubiera querido y después del shock cuando Diego dijo "nooooo, se murió Fontanarrosa!" me alegré en el fondo, porque él no quería desdibujarse (como estaba haciendo el destino usando el pulgar) borroneándolo hasta hacerlo una mancha. Me alegra que alguien lo haya borrado de acá para dibujarlo donde el negro merece estar. En el cielo.
Las líneas que dibujaron esas vidas (como también las de Quino) dibujaron la mía.
Y luego vinieron las letras, las palabras, las historias, el autor que se convierte en personaje. El locuaz. El canalla. El tipo de rosario, ciudad que amo por Migue y Vanesa, por Newells, por Fito, y por él. Con el tiempo pude ver todo lo que tenía de Woody Allen y ayer cuando me enteré de su muerte, pensé en por qué tantos genios o gente que uno ama colectivamente, se mueren con mucha piola en el carretel. Y pensé en Woody. En que se merece vivir mucho como se lo merecía el negro. Cuando leí que estaba enfermo, me dolió saber que vendría el deterioro físico, el no poder moverse, hablar como hubiera querido y después del shock cuando Diego dijo "nooooo, se murió Fontanarrosa!" me alegré en el fondo, porque él no quería desdibujarse (como estaba haciendo el destino usando el pulgar) borroneándolo hasta hacerlo una mancha. Me alegra que alguien lo haya borrado de acá para dibujarlo donde el negro merece estar. En el cielo.
Anton Ego
In many ways, the work of a critic is easy. We risk very little yet enjoy a position over those who offer up their work and their selves to our judgment. We thrive on negative criticism, which is fun to write and to read. But the bitter truth we critics must face is that, in the grand scheme of things, the average piece of junk is more meaningful than our criticism designating it so. But there are times when a critic truly risks something, and that is in the discovery and defense of the new. Last night, I experienced something new, an extraordinary meal from a singularly unexpected source. To say that both the meal and its maker have challenged my preconceptions is a gross understatement. They have rocked me to my core. In the past, I have made no secret of my disdain for Chef Gusteau's famous motto: Anyone can cook. But I realize that only now do I truly understand what he meant. Not everyone can become a great artist, but a great artist can come from anywhere. It is difficult to imagine more humble origins than those of the genius now cooking at Gusteau's, who is, in this critic's opinion, nothing less than the finest chef in France. I will be returning to Gusteau's soon, hungry for more.
milagro en la casa de titi
Vivo en este laberíntico misterio que nos ofrece la ciudad de buenos aires desde hace unos años. Desde que un día se fueron Sebas y Titi a la madre patria a buscar el futuro que acá no imaginaban. Y todo este tiempo sentí lejana esta casa. Era una casa, no mi hogar. A unos metros de la esquina de Bauness y Bauness. Será que me vine de prepo que no la quiero. Será que mi permanencia es inestable. Por el miedo a que vuelvan los chicos de golpe, o que la vendan o que me pidan mil euros de alquiler, nada es peor que no saber dónde vas a vivir. Cada diciembre con su visita de españa, crecía la incertidumbre sobre mi destino en esta esquina. Me sentí sin techo. Y pasaron uno tras otro los años y yo sin quererla aún, pese a que la pinté y la cuido más que si fuera mía. No hay caso, no tengo química con la casa de Titi.
Hasta hoy.
Porque los milagros ocurren y hoy sentí un ruido nuevo sobre esta cúpula transparente que me cobija día a día. Era el ruido de la nieve acariciándolo todo. Y ese ruido me encantó. Y prendí las estufas y me sentí cobijado. En casa. Abrigado como nunca. Yo sobreviví acá una etapa dura, de cobrar una miseria trabajando como un burro, una separación, el tener a los chicos salteados y pienso que sin este refugio, no hubiera podido superarlo. Hoy las incertidumbres continúan y sigo esperando diciembre como siempre a ver que viene, pero esta vez la vigilia será diferente porque desde hoy a esta casa, la quiero.
Hasta hoy.
Porque los milagros ocurren y hoy sentí un ruido nuevo sobre esta cúpula transparente que me cobija día a día. Era el ruido de la nieve acariciándolo todo. Y ese ruido me encantó. Y prendí las estufas y me sentí cobijado. En casa. Abrigado como nunca. Yo sobreviví acá una etapa dura, de cobrar una miseria trabajando como un burro, una separación, el tener a los chicos salteados y pienso que sin este refugio, no hubiera podido superarlo. Hoy las incertidumbres continúan y sigo esperando diciembre como siempre a ver que viene, pero esta vez la vigilia será diferente porque desde hoy a esta casa, la quiero.
noche
Estoy por salir. Adrenalina. Las ganas que juegan haciendo cosquillas por todo mi cuerpo. La música en el pecho, el dulce sabor en la boca, la sensación de inmensidad. De ser todo. Gotas de agua salpicadas por alguien. El calor del amor que te cocina lentamente. La vida en toda su dimensión que me recorre las venas. Me convierto en luz, en color. Es la previa, el momento antes de entrar a la cancha. Tensión. Esperar que todo salga redondo como si la noche fuera el universo entero mientras el tiempo circular las emparda todas, dejándonos sólo matices para recordarlas. Los amigos, las caras nuevas. Todo lo que me va a llenar el vacío que me deja el que hoy no estés.
sol
Hace tiempo que quiero escribir sobre mi hija y por una cosa u otra, no me sentaba. "Hoy escribo", pensaba y nada. Así pasaron muchos días hasta hoy. Anaïs vino en un momento complicado de mi vida. Con una relación sin afianzar, con un embarazo no querido, con mil cosas sin resolver sobre qué quería hacer de mí. A la aceptación incompleta, le siguió la responsabilidad de montar una familia on the road. En movimiento. Sin red, sin casamiento, sin un trabajo fijo. Las únicas certezas eran que la panza crecía y que iba a ser padre. Yo tenía 26 años y venía mi primer hijo en camino. El Dr que atendió a la mamá era un personaje que le hizo una sola ecografía así que no supe el sexo de mi bebé hasta que nació (OBVIAMENTE era un varón lleno de salsa en las venas y con quien iba a compartir lo que no pude compartir con mi padre). El día del parto lo recuerdo indeleble segundo a segundo. Con dos amigos y el bisabuelo materno como única compañía, estuve de acá para allá en trance ante tanta sangre sudor y lágrimas. En la sala de partos soporté sin desmayarme cosas inimaginables hasta que el mundo se derrumbó con las palabras del obstetra: "Es una nena".
Silencio, el ruido de mi corazón partiéndose en mil pedazos sólo lo escuché yo. No era Lazslo quien nacia, no era un varón. Adiós al sueño. El Scalectrix, la 10 que usó Bochini, una catarata de imágenes me empaparon antes de decir el adios final al sueño de un primogénito.
Nena. No puede ser. Salí de la sala en shock. Los abrazos, la transpiración, los llamados por teléfono. Nena. Tardé un tiempo en descubrir que eso fue lo mejor que me pudo haber pasado en la vida. La misma vida que dejó de ser mía cuando la abracé la primera vez. Desde ese instante tuve dos corazones. Y la infinita felicidad era una mezcla de amor, miedo, esperanza, ternura, ganas. Aprendí a conectarme con ese ser que le dió sentido a mi existencia.
Y se llamó Ain por un año porque no aceptaron su nombre en el registro. Gracias a una carta lacrimógena, se llamó Anaïs (no se pronuncia Ane como le decía la mersa al perfume: Ané-Ané) y como negro sabiola, le dije Ané hasta que Pablin me mandó un vhs desde París con un comercial de Anaïs Anaïs y todos aprendimos cómo decir su nombre. Y creció, dulce, inteligente, con carácter. Amorosa como nadie de mi familia, y como en la parte materna las primeras 4 letras de esta oración no las conocen ni mezcladas con otras, Anaïs era alguien diferente. Y para mejor. Los primeros años fué la reina indiscutida de la casa y de mi vida. Siempre tuvo una seguridad afectiva, envidiable. Te hacía sentir cómo recibía todo el amor que le dábamos. Con una sonrisa, con un abrazo. Hasta que empezó un día el jardín y verla de uniforme me hizo ver, de golpe, que mi bebé ya no era un bebé. Cuando ese año murió mamá, me alegró saber que la conoció. Que supo que no sólo se parecían físicamente sino que en el fondo veía su reflejo, la escencia. Compartían la inteligencia, la chispa, la mirada, los gestos, el seño fruncido. Y después vino otro embarazo y los celos lógicos, un poquito nomás. El día que Milo nació yo elegí estar con Anaïs en vez de la sala de partos. Nos fuimos al Burguer King de la esquina de Ayacucho y Santa Fe, despreocupados sin saber que el otro estaba asomandose al mundo y recuerdo que charlamos un rato largo. Un hermano, y qué pedazo de hermano! Un demandante de atención ininterrumpida, con una familia entera envuelta con moño para regalo por sus manejos. Y Anï lo quiso de entrada, lo cuidó, lo protegió siempre. Lo bancó, para ser exactos. Siempre. Y comenzó el primario de guardapolvo blanco, con dos colitas en el pelo. Creciendo de golpe una vez más. De entrada fue buena alumna pero luego descubrimos que era buena compañera también, y que era a quien acudían los demás ante un problema. Era la amiga de fierro. Los laureles del colegio fueron el espejo donde pude verme, en eso, Anu es como yo. Tiene una cabeza Rucci 100% (tan grande como dura). Y las contestaciones desde esa época me lo confirmaron. Yo siempre le dije que uno hace a sus padres. Que no se calle la boca, que si piensa distinto lo diga. Y lo hizo. Es la única Rucci que habla poco pero cuando lo hace deja a todos boquiabiertos. Siempre fue una chica centrada. El otro día un amigo me mandó un copy sobre Sol, su hija y me decía que soñaba con que no conociera el mundo real, el dolor, las lágrimas y saben qué? Yo quiero que mis hijos conozcan el mundo real. Que sepan que existe gente que se rompe el culo y no puede darle de comer a sus hijos. Quiero que viajen en el roca, que sepan que existe el mundo después de Constitución. Que trabajen y se sientan útiles, que sean solidarios y sensibles a los problemas del otro. Que entiendan a los demás, que conozcan el país donde viven. Que uno tiene que esforzarse para obtener las cosas, más cuando lo único que les voy a heredar es saber que el fin de todo esto no es el dinero. A la alumna especial le agregó Anaïs la hija especial, la que funciona como un reloj, la que acepta que su hermano es un agujero negro de afecto y atención, donde ella también lo nutre de ambas cosas. Y creció Anaïs recibiendo amor, terminó el primario y se fue un verano de egresados. Y comenzó el secundario. Y siguió siendo un ejemplo. Y volvió a crecer de golpe hace dos semanas cuando fue a bailar por primera vez y me sentí viejo de verdad. Su respuesta de "vos también vas" me hizo reir y mis aberrantes argumentos de tano retrógrado de "mira pendeja...." son parte de un papel que monto para los demás. Yo me siento muy unido a ella. Mi escena favorita de Los Sopranos es cuando Tony le dice a Meadow que ella es igual que él. Será porque Anaïs es igual que yo en muchas cosas. Mal que le pese. Y como todos los padres del mundo, deseo con toda mi alma que sea feliz, que disfrute de su adolescencia. Que ame, que sea amada, que tenga la cabeza bien puesta como hasta ahora y que la pierda como corresponde cuando le toque perderla. Que no tenga culpa en su vida amorosa, que involucre a su familia y que sepa que por más ...................... (tengo ganas de poner muchas palabritas acá pero es too much italian, así que lo dejo para otro día) que sean sus novios, me los voy a bancar por ella, porque eso también es ser padre. Que sea pilla con las drogas. Que sepa decir no. Que cuando diga Sí, esté convencida (y no me refiero a las drogas). Que elija buena compañia. Que tenga amigas de verdad y que sea buena amiga por sobre todo. Y quien te dice, que estudie o que abra su cabeza al menos, y piense; y que sea justa con su visión del mundo. Que esté del lado de los buenos o del que ella crea que son los buenos. Que tenga hijos si quiere o no, que tenga la orientación sexual que se el cante. Que siga siendo buena. Porque los hijos perfectos no existen, pero créanme: hasta hoy (toco madera) Anaïs está muy cerca de serlo. Ella, mi sol.
Silencio, el ruido de mi corazón partiéndose en mil pedazos sólo lo escuché yo. No era Lazslo quien nacia, no era un varón. Adiós al sueño. El Scalectrix, la 10 que usó Bochini, una catarata de imágenes me empaparon antes de decir el adios final al sueño de un primogénito.
Nena. No puede ser. Salí de la sala en shock. Los abrazos, la transpiración, los llamados por teléfono. Nena. Tardé un tiempo en descubrir que eso fue lo mejor que me pudo haber pasado en la vida. La misma vida que dejó de ser mía cuando la abracé la primera vez. Desde ese instante tuve dos corazones. Y la infinita felicidad era una mezcla de amor, miedo, esperanza, ternura, ganas. Aprendí a conectarme con ese ser que le dió sentido a mi existencia.
Y se llamó Ain por un año porque no aceptaron su nombre en el registro. Gracias a una carta lacrimógena, se llamó Anaïs (no se pronuncia Ane como le decía la mersa al perfume: Ané-Ané) y como negro sabiola, le dije Ané hasta que Pablin me mandó un vhs desde París con un comercial de Anaïs Anaïs y todos aprendimos cómo decir su nombre. Y creció, dulce, inteligente, con carácter. Amorosa como nadie de mi familia, y como en la parte materna las primeras 4 letras de esta oración no las conocen ni mezcladas con otras, Anaïs era alguien diferente. Y para mejor. Los primeros años fué la reina indiscutida de la casa y de mi vida. Siempre tuvo una seguridad afectiva, envidiable. Te hacía sentir cómo recibía todo el amor que le dábamos. Con una sonrisa, con un abrazo. Hasta que empezó un día el jardín y verla de uniforme me hizo ver, de golpe, que mi bebé ya no era un bebé. Cuando ese año murió mamá, me alegró saber que la conoció. Que supo que no sólo se parecían físicamente sino que en el fondo veía su reflejo, la escencia. Compartían la inteligencia, la chispa, la mirada, los gestos, el seño fruncido. Y después vino otro embarazo y los celos lógicos, un poquito nomás. El día que Milo nació yo elegí estar con Anaïs en vez de la sala de partos. Nos fuimos al Burguer King de la esquina de Ayacucho y Santa Fe, despreocupados sin saber que el otro estaba asomandose al mundo y recuerdo que charlamos un rato largo. Un hermano, y qué pedazo de hermano! Un demandante de atención ininterrumpida, con una familia entera envuelta con moño para regalo por sus manejos. Y Anï lo quiso de entrada, lo cuidó, lo protegió siempre. Lo bancó, para ser exactos. Siempre. Y comenzó el primario de guardapolvo blanco, con dos colitas en el pelo. Creciendo de golpe una vez más. De entrada fue buena alumna pero luego descubrimos que era buena compañera también, y que era a quien acudían los demás ante un problema. Era la amiga de fierro. Los laureles del colegio fueron el espejo donde pude verme, en eso, Anu es como yo. Tiene una cabeza Rucci 100% (tan grande como dura). Y las contestaciones desde esa época me lo confirmaron. Yo siempre le dije que uno hace a sus padres. Que no se calle la boca, que si piensa distinto lo diga. Y lo hizo. Es la única Rucci que habla poco pero cuando lo hace deja a todos boquiabiertos. Siempre fue una chica centrada. El otro día un amigo me mandó un copy sobre Sol, su hija y me decía que soñaba con que no conociera el mundo real, el dolor, las lágrimas y saben qué? Yo quiero que mis hijos conozcan el mundo real. Que sepan que existe gente que se rompe el culo y no puede darle de comer a sus hijos. Quiero que viajen en el roca, que sepan que existe el mundo después de Constitución. Que trabajen y se sientan útiles, que sean solidarios y sensibles a los problemas del otro. Que entiendan a los demás, que conozcan el país donde viven. Que uno tiene que esforzarse para obtener las cosas, más cuando lo único que les voy a heredar es saber que el fin de todo esto no es el dinero. A la alumna especial le agregó Anaïs la hija especial, la que funciona como un reloj, la que acepta que su hermano es un agujero negro de afecto y atención, donde ella también lo nutre de ambas cosas. Y creció Anaïs recibiendo amor, terminó el primario y se fue un verano de egresados. Y comenzó el secundario. Y siguió siendo un ejemplo. Y volvió a crecer de golpe hace dos semanas cuando fue a bailar por primera vez y me sentí viejo de verdad. Su respuesta de "vos también vas" me hizo reir y mis aberrantes argumentos de tano retrógrado de "mira pendeja...." son parte de un papel que monto para los demás. Yo me siento muy unido a ella. Mi escena favorita de Los Sopranos es cuando Tony le dice a Meadow que ella es igual que él. Será porque Anaïs es igual que yo en muchas cosas. Mal que le pese. Y como todos los padres del mundo, deseo con toda mi alma que sea feliz, que disfrute de su adolescencia. Que ame, que sea amada, que tenga la cabeza bien puesta como hasta ahora y que la pierda como corresponde cuando le toque perderla. Que no tenga culpa en su vida amorosa, que involucre a su familia y que sepa que por más ...................... (tengo ganas de poner muchas palabritas acá pero es too much italian, así que lo dejo para otro día) que sean sus novios, me los voy a bancar por ella, porque eso también es ser padre. Que sea pilla con las drogas. Que sepa decir no. Que cuando diga Sí, esté convencida (y no me refiero a las drogas). Que elija buena compañia. Que tenga amigas de verdad y que sea buena amiga por sobre todo. Y quien te dice, que estudie o que abra su cabeza al menos, y piense; y que sea justa con su visión del mundo. Que esté del lado de los buenos o del que ella crea que son los buenos. Que tenga hijos si quiere o no, que tenga la orientación sexual que se el cante. Que siga siendo buena. Porque los hijos perfectos no existen, pero créanme: hasta hoy (toco madera) Anaïs está muy cerca de serlo. Ella, mi sol.
clap
Siempre me gustó lo onomatopéyica que es la palabra aplauso en inglés: clap. Ni más ni menos, está todo ahí servido. Clap.
El aplauso nació para decir algo ante la emoción, o al menos eso quiero creer. Dos manos chocando para expresar algo que a veces no se puede con la boca. Porque lo que da el aplauso no lo da nada. Yo quiero contarles un aplauso que no puedo olvidar, que sentí dar al unísono con mucha gente como comulgando. En el 2001 mi país terminó de irse a la mierda como nunca imaginamos que se iba a ir. La incertidumbre es endémica en la Argentina pero nunca la sufrí tanto. Un día en un acto escolar, sentí a la bandera y el himno como nunca antes. Y eso que viví la expedición vacía a las islas, el fin de la dictadura y lo vi a diego puteando en Nápoles, pero esta vez lo sentí en las tripas, con odio a los que nos robaron la nación. Acompañado por cientos de pibes sin patria, sin futuro, sin trabajo y con padres sin un mango. Con sueldos devaluados un 30% y desocupación más alta que eso. Con la radio vomitando que el dólar se iba a $15. Con los aviones llenos de profesionales con destino de Barajas. No recuerdo el motivo de este acto pero la profe de musica hizo cantar a un grupito de chicos la canción de María Elena Walsh: "Serenata para la tierra de uno" La cantamos todos, como un himno, con el pecho lleno de dolor y lágrimas en los ojos. Las mismas que me caen ahora. Cuando terminó, el fantasma de nuestros próceres sobrevolaron ese patio de Belgrano por un instante porque nos quedamos sin reacción hasta que estalló el aplauso, aplauso rabioso que enrojeció mis manos, mientras un eco todavía me susurraba: "yo quiero vivir en vos"
Porque me duele si me quedo
pero me muero si me voy,
por todo y a pesar de todo, mi amor,
yo quiero vivir en vos.
Por tu decencia de vidala
y por tu escándalo de sol,
por tu verano con jazmines, mi amor,
yo quiero vivir en vos.
Porque el idioma de infancia
es un secreto entre los dos,
porque le diste reparo
al desarraigo de mi corazón.
Por tus antiguas rebeldías
y por la edad de tu dolor,
por tu esperanza interminable, mi amor,
yo quiero vivir en vos.
Para sembrarte de guitarra,
para cuidarte en cada flor
y odiar a los que te castigan, mi amor,
yo quiero vivir en vos.
elmundodelosmundos.blogspot.com
El aplauso nació para decir algo ante la emoción, o al menos eso quiero creer. Dos manos chocando para expresar algo que a veces no se puede con la boca. Porque lo que da el aplauso no lo da nada. Yo quiero contarles un aplauso que no puedo olvidar, que sentí dar al unísono con mucha gente como comulgando. En el 2001 mi país terminó de irse a la mierda como nunca imaginamos que se iba a ir. La incertidumbre es endémica en la Argentina pero nunca la sufrí tanto. Un día en un acto escolar, sentí a la bandera y el himno como nunca antes. Y eso que viví la expedición vacía a las islas, el fin de la dictadura y lo vi a diego puteando en Nápoles, pero esta vez lo sentí en las tripas, con odio a los que nos robaron la nación. Acompañado por cientos de pibes sin patria, sin futuro, sin trabajo y con padres sin un mango. Con sueldos devaluados un 30% y desocupación más alta que eso. Con la radio vomitando que el dólar se iba a $15. Con los aviones llenos de profesionales con destino de Barajas. No recuerdo el motivo de este acto pero la profe de musica hizo cantar a un grupito de chicos la canción de María Elena Walsh: "Serenata para la tierra de uno" La cantamos todos, como un himno, con el pecho lleno de dolor y lágrimas en los ojos. Las mismas que me caen ahora. Cuando terminó, el fantasma de nuestros próceres sobrevolaron ese patio de Belgrano por un instante porque nos quedamos sin reacción hasta que estalló el aplauso, aplauso rabioso que enrojeció mis manos, mientras un eco todavía me susurraba: "yo quiero vivir en vos"
Porque me duele si me quedo
pero me muero si me voy,
por todo y a pesar de todo, mi amor,
yo quiero vivir en vos.
Por tu decencia de vidala
y por tu escándalo de sol,
por tu verano con jazmines, mi amor,
yo quiero vivir en vos.
Porque el idioma de infancia
es un secreto entre los dos,
porque le diste reparo
al desarraigo de mi corazón.
Por tus antiguas rebeldías
y por la edad de tu dolor,
por tu esperanza interminable, mi amor,
yo quiero vivir en vos.
Para sembrarte de guitarra,
para cuidarte en cada flor
y odiar a los que te castigan, mi amor,
yo quiero vivir en vos.
elmundodelosmundos.blogspot.com
buquebus
mi novia es uruguaya y la conocí por este blog. Otro día les cuento cómo. Hace unos meses que jugamos a querernos como dos pendejos y tratamos de llevar adelante la utopía más ridícula de todas: el amor. Como pasa siempre con la gente grande, llegamos a la cancha con mañas, diferencias, chicas y enormes. Yo con mis hijos, ella con sus ilusiones. Los dos atravesamos este momento (soñado por muchos) de estar enamorados con muchas ganas. Ganas de querer, que son de las ganas que hay, de las más nobles. Y me intriga el amor. Mucho. La química que te hace poner así y no se toma con agua. La sensación de que todo puede funcionar, que todo es posible. Yo no creo en dios, en santos, en brujas ni en nada, pero siguiendo el patrón "incoherencia ante todo" de mi sistema operativo, me enfrenté a un par de brujas en distintos momentos de mi vida y me quedé con dos frases que apoyé internamente cuando verificaban y cuando no, me hice muy el boludo. Una era que el amor de mi vida iba a ser una rubia y la otra que no iba a ser argentina. Del catálogo cromático y geográfico de chicas que pasaron por mí, sólo dos verifican, Una se perdió en el pasado y la otra es Mariana. Yo quiero creer que es ella.
Cada vez que estoy en la fila para subir al barco, siento algo parecido y no sólo son las mariposas que tengo en la panza, no, es algo que todavía no descubrí, una adrenalina como la que debieron sentir en la antiguedad aquellos que salían a pelear esperando enfrentar a la muerte en el campo de batalla. Es la sensación de luchar ante algo imposible y sabiendo que vas a perder, sufrir e incluso desaparecer, vas igual al frente. Sin Valhalla. Sin paraíso. Esa lucha desigual ante la rutina, la mezquindad, el egoísmo, el aburrimiento, la indiferencia, la infidelidad y el desamor, la enfrento con todo lo que tengo. Como hice en más de una oportunidad. Estoy en el buquebus, que tomo un par de veces por mes, a veces más, otras menos. Como desde hace 7 meses, viajando a luchar a un país chiquito como nuestra historia, con un río anchísimo en el medio, grande como son nuestras esperanzas de que nos vaya bien.
Es porque soy un boludo la mayor parte del tiempo pero ante el amor me pongo peor, que escribo esto y lo comparto como comparto con vos mi ilusión. La que mientras lees esto compartis conmigo. Porque todos somos hincha del amor. Fanáticos aunque lo neguemos. Por vergüenza o por quedar como un puto. A todos nos pasa algo cuando vemos un beso en la calle, cuando en la pantalla Clint Eastwood bajo la lluvia mira esa camioneta cada vez más lejana o cuando recordamos esa pendejita tonta que nos hizo llorar por primera vez, de amor.
Cada vez que estoy en la fila para subir al barco, siento algo parecido y no sólo son las mariposas que tengo en la panza, no, es algo que todavía no descubrí, una adrenalina como la que debieron sentir en la antiguedad aquellos que salían a pelear esperando enfrentar a la muerte en el campo de batalla. Es la sensación de luchar ante algo imposible y sabiendo que vas a perder, sufrir e incluso desaparecer, vas igual al frente. Sin Valhalla. Sin paraíso. Esa lucha desigual ante la rutina, la mezquindad, el egoísmo, el aburrimiento, la indiferencia, la infidelidad y el desamor, la enfrento con todo lo que tengo. Como hice en más de una oportunidad. Estoy en el buquebus, que tomo un par de veces por mes, a veces más, otras menos. Como desde hace 7 meses, viajando a luchar a un país chiquito como nuestra historia, con un río anchísimo en el medio, grande como son nuestras esperanzas de que nos vaya bien.
Es porque soy un boludo la mayor parte del tiempo pero ante el amor me pongo peor, que escribo esto y lo comparto como comparto con vos mi ilusión. La que mientras lees esto compartis conmigo. Porque todos somos hincha del amor. Fanáticos aunque lo neguemos. Por vergüenza o por quedar como un puto. A todos nos pasa algo cuando vemos un beso en la calle, cuando en la pantalla Clint Eastwood bajo la lluvia mira esa camioneta cada vez más lejana o cuando recordamos esa pendejita tonta que nos hizo llorar por primera vez, de amor.
Preguntas
¿Por qué será que cuando alguien que querés está feliz te pone contento pero no te empapa de felicidad como sí te deja hecho una piltrafa cuando esa persona está triste? ¿La felicidad es impermeable y la tristeza es como una milanesa llena de aceite que todo lo mancha? ¿Qué mecanismos activa el dolor del otro? ¿Por qué las lágrimas nos afectan más que las risas? ¿Será que la felicidad es más difícil de conseguir y la tristeza está disponible 24/7 siempre lista para ahogarnos con su mierda? ¿Por qué alguien tiene un oasis de alegría, una buena después de mucho tiempo, y se cae todo el resto como una casa de naipes ante un huracán? ¿Por qué la frazada corta? ¿No se puede andar un año derecho, sin patadas en el culo? ¿Por qué es tan difícil aceptar que alguien se muere? ¿Será que siempre se llevan un pedazo nuestro con ellos y por eso duele? ¿Por qué se nos parte el alma al ver a la persona que amamos sufriendo?
Me gustaría tener alguna respuesta pero son preguntas que hago irresponsablemente, como si alguien pudiera contestarlas. Me da bronca verte sufrir y estar lejos, escuchar tus lágrimas a través de un parlante y no estar ahí, aunque sea para que me mojes el hombro, como lo hace con mi corazón tu tristeza infinita.
Me gustaría tener alguna respuesta pero son preguntas que hago irresponsablemente, como si alguien pudiera contestarlas. Me da bronca verte sufrir y estar lejos, escuchar tus lágrimas a través de un parlante y no estar ahí, aunque sea para que me mojes el hombro, como lo hace con mi corazón tu tristeza infinita.
shampoo
De los 41 años que tengo, fui pobre treinta y pico y el resto anduve bien pero sólo por comparación. Este fin de semana sentí nuevamente lo que es la pobreza ya que debido a un par de cumpleaños de gente que amo y unos viajecitos al otro lado del río, quedé en la lona. Lona al nivel de que no poder pagar en el super porque me rebotó la tarjeta de débito y lona de ir al banco y sólo poder sacar 20 pesos, dejando un saldo de $4.90 que hacía tiempo no veía. Plus en la otra cuenta tengo un -200 que me deja en un real estado de rucci auténtico. Con mi billetito de 20 pesos fui a farmacity porque me quedé sin shampoo. Bah, tiré 10 envases vacíos el sábado y quedó uno que por marca desconozco de qué época es pero sospecho previo a mi separación, no lo sé. Cuando estaba en la cola de la caja pensé que podía usar este desconocido complejo de químicos recién descubierto en mi baño para dejar mi pelo (y el de mis chicos) brillante, sedoso y libre de caspa, y con mis escasos fondos comprar unas facturas en la panadería ya que venían mis sobrinos y hermanos a tomar el té. Sin vergüenza alguna dejé el shampoo en la góndola y sin nada en las manos me fui con la frente en alto hacia Triunvirato casi La Pampa. Cuando llegué a casa me hice un mate y sentí nuevamente la experiencia de no tener nada. (Pensaran en dolares debajo del colchón o embolsados en un freezer a salvo de cacos, pero no están ya que los que tenía que no eran muchos, se los presté a mi hermano y no veo cerca el reencuentro con los próceres del imperio) Me imaginan exagerado, literariamente armado para arrancar muecas ante el monitor, les juro que volví a experimentar el no tener nada y un alivio apareció unos mates después cuando el contador de la agencia donde trabajo me tocó el timbre con salvadores 200 pesos. Quizás sabiendo lo que es no tener un mango o haciendo uso de la imaginación, me salvó de una miseria escenográfica que me tuvo durante un rato volviendo a degustar el amargo sabor de no tener un mango, cosa que como en "Qué bello es vivir" deberíamos, de vez en cuando, tener entre los labios esa sensación para valorar y comprender mejor a muchos que viven esto como una constante día tras día y donde el tipo de shampoo es absolutamente irrelevante. Pero eso está como en otro idioma, tan extraño y difícil de comprender como lo es a veces la diferencia entre lo importante y lo imprescindible.
noche
Ella se levanta todas las mañanas cuando todavía es de noche y sigue así todo el día, sin ver el sol. Toma su tren que la lleva sin asiento hasta constitución y después de bajar unas escaleras sigue bajo tierra hasta el kiosko donde trabaja en la estación Plaza Italia del subte D. Todas las mañanas en su mundo de vagones amarillos y escaleras mecánicas. Detrás de su mostrador desfilan miles de rostros con sueño, preocupaciones y sueños. Por las ventanillas ella ve mil películas y en esas pantallas en movimiento, imagina historias para no ver la suya. Ríos de gente que pasan delante suyo y de esa corriente un día asomó una persona que le cambió sus días de luz fluorescente. La mirada vigilante que le otorgaba su uniforme, la hacía sentir segura, protegida, y los saludos se transformaron en charla primero y en amor después. Hoy levantar la persiana es abrirle la ventana al cielo y espera emocionada que llegue él. Francos, turnos, horarios que conoce al detalle le arman un cronograma de una precisión inusitada que disfruta como sólo se disfruta la víspera. Lo que ayer era una rutina de precios dichos sin ganas, ventas y vueltos desentendidos, se transformó en la escusa perfecta para estar ahí, cerca, con él. Separados por unos dulces envidiosos que apilados en el mostrador, espían debajo del vidrio sus risas, sus palabras. Por eso un día decidieron parar el mundo, para poder besarse a la vista de todos sin que nadie los vea. Escaleras con sus barandas de goma inmóviles y cientos de personas congeladas en un universo detenido en el tiempo donde únicamente laten dos corazones al unísono, con el deseo como motor, ansiando que ese amor sea eterno como lo es la noche en el anden de Plaza Italia en el subte D.
Ariel
Ariel es amigo, es redactor, es talentoso. Ariel es una de las pocas personas que conozco que tiene ideas y eso que trabajo en publicidad donde todos deberían tenerlas. Ariel tiene ideas no solo para el laburo, Ariel piensa. Ariel tiene una historia difícil. Ariel no tiene mamá. Ariel tiene novia. Ariel no trabaja y por eso es mi ídolo. Ariel me acompañó a dar una vuelta por el parque cuando volví de Londres con la cabeza partida en mil pedazos. Ariel fué mi farmacéutico. Ariel fue mi dupla creativa. Ariel me abrió la ronda de sus amigos. Ariel me pasó música e hizo que quiera el minimal entre otras cosas. Ariel empezó a trabajar siendo un pequeño niño y se fué siendo un gran genio. Ariel no me da bola cuando le recomiendo una peli. Ariel es uno de los seres que quiero y admiro por igual. Ariel cumple años hoy y por eso lo aplaudo de pie, que vengan muchos años más. Ariel está vivo. Y me alegra. Ariel fué el culpable de que escriba acá y por el efecto dominó que es el destino, me regaló entonces a Mariana. Gracias Ariel.
Wandâfuru raifu (wonderfull life)
Hoy vi After life y me quedé pensando cómo estoy fascinado por el cine oriental. Chino, koreano o Japonés, descubro en cada uno de ellos una sensibilidad de otra frecuencia. Como puro argentino, soy pura mezcla. Soy italiano e inglés en porcentajes que no se corresponden con la sangre. Y eso hace que me emocionen cosas en un amplísimo espectro, pero quedo descolocado con la infinita sutileza y grandeza, por qué negarlo, de los orientales cuando se ponen a escribir o detrás de una cámara. Tienen una sensibilidad de otra escala. Como el espectro auditivo de los perros. Tienen un fino que envidio. Pero me llega algo pese a mi ignorancia. (No me gusta decir nada de una película pero ésta devela en los primeros minutos lo que voy a contar ahora) La peli habla de tener que elegir un momento después de morir para irnos con ese único recuerdo al paraíso. Pensé, o mejor dicho recordé, muchos momentos. Con mis hijos, solo, con granny, con mamá, con algún amor. Ahora que lo pienso ni los protagonistas de la peli, ni yo, elegimos ni a el padre, ni hermanos ni a amigos. Cómo se cierra el círculo de lo imprescindible.
Sé muy bien qué recuerdo elegir, pero quiero jugar y poner unos más sobre la mesa. ¿Elegiré una mañana en spegazzini con la plata de los ratones ante un diente caído yendo solos granny y yo al kiosko del manco en la estación a llenar una bolsa con caramelos? O una tarde en temperley llorando en la falda de mamá porque se había ido mi infancia? Será un día con Stephanie? Será el día que hice mil goles gracias a mis tapones de aluminio en el medio del barro en una cancha imposible cuando me pusieron "la chancha"? O el día que me tomé un taxi después de ver Forrest Gum al hospital para despedirnos con mamá cuando se moría? Será una remoloneada en la cama de granny escuchando "dos en la noticia" con Magdalena y Silvio Huberman entrando ese sol único cortado en rodajas por la persiana? Será una tarde con scotch pancakes, scones y té con leche? Será un día en un bote sacando truchas con el viejo? Será un día en la colonia?
Pero no se confundan, no me salieron recuerdos conmigo sólo sino hasta agotar el bombardeo de flashes con mis hijos. La espera con anï del parto de milo, los primeros días de los dos, las navidades, las vacaciones. Los "papi te quiero" Días con mis bebés cuando todavía eran eso. Días simples que adquieren una dimensión celestial por el hecho de estar juntos. Como la noche del sábado, o las salidas de otoño por cabildo que no dicen nada en ese momento y hoy dicen casi todo. Tardes de plaza en Belgrano R con hamacas que fueron pero no volverán. Con toboganes que aún hoy me regalan en sueños esas sonrisas bajando a toda velocidad. No voy a contarles cuál es mi recuerdo elegido (absurdamente lo guardo para ese día) pero les dejo una pista porque sí es uno siendo yo un niño. Un niño acompañado por sus hijos.
Sé muy bien qué recuerdo elegir, pero quiero jugar y poner unos más sobre la mesa. ¿Elegiré una mañana en spegazzini con la plata de los ratones ante un diente caído yendo solos granny y yo al kiosko del manco en la estación a llenar una bolsa con caramelos? O una tarde en temperley llorando en la falda de mamá porque se había ido mi infancia? Será un día con Stephanie? Será el día que hice mil goles gracias a mis tapones de aluminio en el medio del barro en una cancha imposible cuando me pusieron "la chancha"? O el día que me tomé un taxi después de ver Forrest Gum al hospital para despedirnos con mamá cuando se moría? Será una remoloneada en la cama de granny escuchando "dos en la noticia" con Magdalena y Silvio Huberman entrando ese sol único cortado en rodajas por la persiana? Será una tarde con scotch pancakes, scones y té con leche? Será un día en un bote sacando truchas con el viejo? Será un día en la colonia?
Pero no se confundan, no me salieron recuerdos conmigo sólo sino hasta agotar el bombardeo de flashes con mis hijos. La espera con anï del parto de milo, los primeros días de los dos, las navidades, las vacaciones. Los "papi te quiero" Días con mis bebés cuando todavía eran eso. Días simples que adquieren una dimensión celestial por el hecho de estar juntos. Como la noche del sábado, o las salidas de otoño por cabildo que no dicen nada en ese momento y hoy dicen casi todo. Tardes de plaza en Belgrano R con hamacas que fueron pero no volverán. Con toboganes que aún hoy me regalan en sueños esas sonrisas bajando a toda velocidad. No voy a contarles cuál es mi recuerdo elegido (absurdamente lo guardo para ese día) pero les dejo una pista porque sí es uno siendo yo un niño. Un niño acompañado por sus hijos.
milo
mi hijo es un chico muy especial. Tiene 10 años, con una imaginación y un corazón desmesuradamente enormes. Y hoy armó su blog al cual los invito a que pasen y vean. Son sus videos, dibujos que ya vendrán e historias escritas a su manera. Disfruten.
http://www.mi-lo-ve.blogspot.com
http://www.mi-lo-ve.blogspot.com
muerte
Ayer fue primero de mayo y estaba en el living editando, distraído mientras pasaba a la mac el video, haciendo varias cosas a la vez como siempre, mate, zapping, itunes sonando algo, lo normal. Pensando en una cosa mientras hago otra, cuando veo de pronto que en el sillón está sentada la muerte. Sí señores, enorme, de negro, con capa, mangas largas una cara oscura que no se deja ver. Cliché total. Le digo: " pensé que la guadaña era una metáfora" y le robé una carcajada. Como la única certeza que tengo en esta vida es mi muerte, nunca me asustó. Miedo le tengo a otras cosas y a otras muertes, pero a la mía no. La miré con algunas preguntas en mis ojos y le comenté que no me interesaba jugarle una partida de nada para ver si le ganaba unos años. Ni ajedrez, ni cartas, no señor, eso es para Bergman o de última para Woody, no para mi. Me dijo que leyó todo lo que leí y que mis chistes no le causaban gracia. Le recordé que se había reído hacía un minuto y se quedó como diciendo "qué boluda". Como sin querer dice: "hoy no laburo" y se acomodó la capa como si nada. Me sorprendían tanto mi calma como la magnitud de semejante presencia. Le pregunté si era normal que alguien no le tenga miedo y me respondió que no sabía porque era "mi" muerte, que le contaron del miedo de todos, pero como estuvo a mi lado todo este tiempo, nada le sorprendía a esta altura. Su voz no tenía la gravedad que imaginé pero eso es porque en la realidad no existen los efectos de sonido. Tampoco descolló por su elocuencia, más bien estaba como aburrida y en un punto me dió pena. Un día lluvioso, apareciendose porque sí, sin motivo. Castañeda nos hizo ver que para los chamanes la muerte está siempre a un brazo de distancia. Estar acompañando por años a un ser intrascendente como yo a todos lados es la muerte al cuadrado. A dormir, a bañarse, al colegio, al laburo, 13 años de casamiento. Decí que yo hago algo divertido, no me imagino la muerte de un contador. Tal vez el miedo de éste la reconforte, la haga sentir muerta. No sé, conmigo perdió. Quizás a ella le interesan otras cosas. O no le gusta mi música, y se escapa a la tarde con otras muertes que escuchan cantehondo. O es de Racing. Porque si yo soy así, mi muerte tiene mi suerte, y se debe querer matar conmigo. Debe putear día y noche diciendo: " no loco, no lo banco más, y de muerto va a ser peor este hijo de puta" Cuando casi le convido un mate recordé que mis chicos estaban viniendo para casa y como si fuera una amante, la invité a irse para no hacer bardo. Nada quiero saber de una guadaña y mis hijos cerca. Me dijo: "tranquilo gordo, yo con eso no tengo nada que ver" y con un paso más digno de Goofy que de enviada del averno, pasó por delante de la tele y me dijo como al descuido antes de desaparecer: " no te olvides que hoy dan Two and a half Men, me cago de risa con esa". A la madrugada como repiten la programación, puse de nuevo Warner Channel y miré a mi derecha con una sonrisa en los labios sabiendo que de ahora en más, cuando vea a estos tres, no me voy a reir solo. Y quién te dice, tal vez no sea mala compañía.
Cancion de primavera
No dejo de sorprenderme cómo te transporta la música, cómo nos lleva sin boleto y sin escala a momentos que pueden ser trascendentales o estar por ahí perdidos en su insignificancia. Hoy bajé un disco de Miguel Cantilo y Punch de 1980 y una cancioncita tonta me robó una sonrisa mientras me llenaba de calorcito el pecho, contrastando con el frío que trajo la lluvia que cae en Parque Chas. El 21 de septiembre es el día de la primavera y el del estudiante, los pibes van de picnic en vez de ir al colegio. Era 1982 y estaba listo para irme a jugar al tenis a Smata* con Pablo Alzugaray (no el de Shackleton sino un amigo mío de mi infancia). Nada de compañeros del industrial que salían corriendo sin éxito, mujeres por ahí. Año de tenis, días enteros pegándole a la pelota en una cancha de asfalto pintado y red de bolsa de cebollas que hicimos en un country en construcción. Año de pendejos luchando contra fusiles que no funcionaban, el frío y la injusticia más que contra enemigos provenientes de lejanas tierras inglesas. Islas de otra isla, reclamadas por un cobarde escondido detrás de un vaso lleno de Johnny Walker. Yo tenía 17 años y una morocha en quien soñar. Laburaba con el tano en los veranos y durante el año pasando un show de Aerolíneas Argentinas en alguna expo cuando mi tío no podía. El cole marchaba de maravillas y Spegazzini era el escenario perfecto para mi vida y para esta historia. Esa mañana de primavera recién estrenada estaba asomado a la ventanita en la puerta del living buscando nubes, con el sol avisándome que sería un gran día, en la radio sonaba "La Serpiente Otra Vez". Sin destino de hit, era un tema más del disco "Adonde quiera que voy" pero por alguna razón me quedé escuchándola (como ahora) con la felicidad abrazándome como lo hace a veces en esos días especiales. El equipo ellesse regalado por mi abuela con short blanco y remera rayada como usó el gran Willy en su última final de Roland Garros. La Wilson Jack Kramer de madera lista en su funda, el bolso con sándwiches embolsados y cocas frías para que duren hasta la tarde. Adrenalina ante el disfrute. En frente la casa de Balvinot me miró envidiosa y la calle me sugirió sin que nadie más escuche: "dale que en un rato pasa la chancha a cañuelas". Granny tomando unos mates en la cocina, mamá en el laburo y el vasco viniendo hacia casa para que vayamos a pasarnos un día glorioso. Lejano. Presente y vivo gracias a un músico que cuando tarareaba por primera vez una cancioncita más, estaba envolviendo (sin saberlo) un paquete que muchos años después abriría yo, descubriendo un regalo impensado. Enorme, intenso que me deja con la piel de gallina, sonriente, con la lluvia que cae y una armónica que me acompaña mientras escribo este post. Casi tan feliz como esa mañana de primavera de 1982.
Gracias Miguel.
* SMATA es el centro recreativo de un sindicato, está en el sur del gran Buenos Aires. Un gran espacio verde con parrillas, canchas de fútbol, tenis y otros deportes, donde miles de obreros disfrutaron sus fines de semana y vacaciones. Privilegios que desaparecieron con el tiempo como lo hicieron sus derechos y las fábricas que les dieron no sólo pan y trabajo, sino una dignidad ya extinta.
http://rapidshare.com/files/24690021/Cantilo_y_Punch_-_Adonde_Quiera_Que_Voy__1980_.rar.html
Gracias Miguel.
* SMATA es el centro recreativo de un sindicato, está en el sur del gran Buenos Aires. Un gran espacio verde con parrillas, canchas de fútbol, tenis y otros deportes, donde miles de obreros disfrutaron sus fines de semana y vacaciones. Privilegios que desaparecieron con el tiempo como lo hicieron sus derechos y las fábricas que les dieron no sólo pan y trabajo, sino una dignidad ya extinta.
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escondidas
La felicidad juega con nosotros a las escondidas. A veces tenemos suerte y la sorprendemos cuando menos lo esperamos. En una plaza, junto a una parrilla, detrás de una mirada, en una sonrisa, sentada a la mesa con tu viejo, en un sofá, en un cine. Siempre agazapada, escurridiza. Aparece y desaparece. Es pilla la felicidad y es raro hacerla contar porque es efímera. No nos da tiempo. Se borra siempre. Corremos para hacerle pica pero se las rebusca para hacernos un "piedra libre para todos los compas" Sonriente, nos mira burlona. La cosa es que sus compañeritos son unos indeseables que para qué te cuento: la desazón, la angustia, la tristeza, la preocupación y otros vagos que mejor perderlos que encontrarlos. Atorrantes que se ensañan con algunos y los acompañan a todos lados. Esos guachos no entienden que es un ratito nomás que nos los bancamos. Pero insisten. Y ahí estamos nosotros, como sin querer encontrarlos, quedándonos inmóviles ante ellos. Como cuando descubris escondido a tu mejor amigo y deseás no haber mirado, o que fuese invisible, y ahí está. La pucha, a correr que te vi.
Así estamos jugando, buscando. La vida se nos pasa mientras curiosos seguimos asomándonos y corriendo para hacer pica. Tratando que no nos toque contar a nosotros para, quién te dice, poder ir de la mano de la felicidad a escondernos juntos a alguna parte.
Así estamos jugando, buscando. La vida se nos pasa mientras curiosos seguimos asomándonos y corriendo para hacer pica. Tratando que no nos toque contar a nosotros para, quién te dice, poder ir de la mano de la felicidad a escondernos juntos a alguna parte.
Valorar
Todos valoramos las cosas cuando las perdemos. Una figurita, un libro, un suéter, una carta, un papá, la adolescencia, la niñez. Cosas pequeñas, cosas enormes. Personas, amores. Trabajos, vacaciones. Viajes. Momentos. Momentos. Momentos, todo son momentos. Puta madre me vino un recuerdo de algo que ya no tengo, con olores, sonidos, imágenes nítidas, el frío, el ruidito de las piedras cuando bajamos del auto los 3. Patricio, James y yo, en un pub una noche. Me acuerdo cristalinamente cómo me acerqué a la barra y vi servir tres cervezas. La conversación, la risa de mi hermano. La luz. Los billetes que cambiaban de mano. La gente, la decoración. Los viejos sentados cerca del fireplace, la música del idioma. El ambiente de otro siglo. No iba a contarte esto en absoluto pero como un relámpago me vino este flash. Un flash, esporádico como lo es todo. Que se pierde. Como casi todo. Por eso no quiero valorarte cuando te pierda, cuando no estés. Hoy me di cuenta que te amo de posta, no de palabra, porque tuve miedo de perderte. Me cuesta superar las barreras que me impongo, que invento, que alucino como Quijote que soy. Monstruos que se interponen. Excusas que aparecen y me pelean. NO quiero valorarte cuando no estés y el amor que se disfraza de miedo para hacerme ver, me dejó con frío. Con ganas de que me calientes los pies como solés hacer. Y te imagino acá, sin ríos que nos separen ni molinos que me impidan cruzar los campos que me lleven a disfrutarte y amarte hoy. Que te tengo.
mujeres (spaniard friendly version)
Este es un viejo mail que mandé a mis amigos hace un tiempo. Como acá vienen ellos, muchos ya lo leyeron. Por algunas críticas, hago esta clean version porque tengo allegados amantes de la tierra de Cervantes y no los quiero ofender.
HOLA gente linda!!! otra vez en Londres, feliz de estar en esta ciudad. Una cosa es Roma o Venecia o Paris y otra muy distinta es Madrid.
Podría repetir todo lo que sentí en el continente pero quiero describir las ciudades que visité comparándolas con mujeres y aqui va:
1- Roma, la madre, el origen. El grito primal, el útero de donde vengo. El peso de la historia y la grandeza. La contención de la madre es la mejor figura para describirla.
2- Venezia, una novia. Amor, caminar de la mano, besándose a cada paso. Una mujer para acariciarle el pelo mientras la mirás a los ojos, un lugar para perderse en el estado de ebriedad que genera el amor apasionado. Inimitable. Una gordita divina.
3- Firenze, una amiga inteligente, sagaz, con sentido del humor e historias para escuchar. Una mina para pasarse horas charlando y tomando café.
4- Milano, una maestra que puede enseñarte mucho, no es linda pero sabe, tiene entre las tetas mil años de cultura y eso no hay wonderbra que lo aguante, da gusto estar con ella.
5- Laussane, Suiza, linda. Una vecinita que calienta. No es una femme fatal pero tiene un encanto de prolijidad casi virginiana. Hermosa y llena de sorpresas.
6- Pisa, una compañera del colegio con un culo 5 estrellas. O sea, tiene algo notorio para ver pero no pasás más de un par de horas y te aburris. Me faltó tiempo para conocerla, ojo.
7- Paris. La amante, la furia, el deseo, la lujuria y el pecado en su máxima expresión. La ciudad donde uno deja todo por ella. Bella, preciosa por donde la mires, te enamora al primer instante. Es el deseo al extremo. Montmartre es el lugar para estar enloquecido de amor, las callecitas con cafes, la escalera de Sacre Coeur, im-pa-ga-ble. Eso sí, esta casada y nunca será tuya (tiene franceses)
8- Londres. Una esposa. Tiene todo lo que uno sueña, es el lugar para toda la vida, con quien uno quiere morir. Tiene el equilibrio perfecto entre: inteligencia, belleza, sabiduria, comprensión, compañerismo y humor. (soy divorciado no lo olviden, si saben de una chica que tenga ALGO, AL MENOS UNA SOLA de las cosas que acabo de enumerar, presentenmela que me caso de nuevo)
9- Madrid no es mujer.
Bueno, estoy en Londres nuevamente y desde las 5 de la tarde que estoy medio en pedo, llegué ayer a la noche y ya me tomé 3 litros largos de guinnes, Vino de catena zapata y demás cosas. Fuí de pub en pub con los chicos ayer y hoy. Se sumó a la recorrida una amiga de Patricio (ana para quienes la conocen) que se está por casar así que sigo sin estar cerca de una soltera que no sea lesbiana. Es una pena, tengo menos sexo que el papa y eso que está embalsamado.
Llueve y va a llover en la semana pero tengo planeado hacer la ronda loca de museo en museo, así que el miércoles que va a estar lindo iré a caminar por ahí, mientras, a ver momias y cuadros. En el medio me meteré a comer en algún lugarcito y trataré de no gastar mucho.
Chicos, la sigo otro día, estoy feliz disfrutando esto como un pico dulce sabiendo que puede ser el último, sin masticar, saboreando cada segundo.
Vai via. Arrivederci Roma, los amo a todos.
Seis toros bravos seis, flavio "EL CORDOBES" los espero en la plaza mayor.
HOLA gente linda!!! otra vez en Londres, feliz de estar en esta ciudad. Una cosa es Roma o Venecia o Paris y otra muy distinta es Madrid.
Podría repetir todo lo que sentí en el continente pero quiero describir las ciudades que visité comparándolas con mujeres y aqui va:
1- Roma, la madre, el origen. El grito primal, el útero de donde vengo. El peso de la historia y la grandeza. La contención de la madre es la mejor figura para describirla.
2- Venezia, una novia. Amor, caminar de la mano, besándose a cada paso. Una mujer para acariciarle el pelo mientras la mirás a los ojos, un lugar para perderse en el estado de ebriedad que genera el amor apasionado. Inimitable. Una gordita divina.
3- Firenze, una amiga inteligente, sagaz, con sentido del humor e historias para escuchar. Una mina para pasarse horas charlando y tomando café.
4- Milano, una maestra que puede enseñarte mucho, no es linda pero sabe, tiene entre las tetas mil años de cultura y eso no hay wonderbra que lo aguante, da gusto estar con ella.
5- Laussane, Suiza, linda. Una vecinita que calienta. No es una femme fatal pero tiene un encanto de prolijidad casi virginiana. Hermosa y llena de sorpresas.
6- Pisa, una compañera del colegio con un culo 5 estrellas. O sea, tiene algo notorio para ver pero no pasás más de un par de horas y te aburris. Me faltó tiempo para conocerla, ojo.
7- Paris. La amante, la furia, el deseo, la lujuria y el pecado en su máxima expresión. La ciudad donde uno deja todo por ella. Bella, preciosa por donde la mires, te enamora al primer instante. Es el deseo al extremo. Montmartre es el lugar para estar enloquecido de amor, las callecitas con cafes, la escalera de Sacre Coeur, im-pa-ga-ble. Eso sí, esta casada y nunca será tuya (tiene franceses)
8- Londres. Una esposa. Tiene todo lo que uno sueña, es el lugar para toda la vida, con quien uno quiere morir. Tiene el equilibrio perfecto entre: inteligencia, belleza, sabiduria, comprensión, compañerismo y humor. (soy divorciado no lo olviden, si saben de una chica que tenga ALGO, AL MENOS UNA SOLA de las cosas que acabo de enumerar, presentenmela que me caso de nuevo)
9- Madrid no es mujer.
Bueno, estoy en Londres nuevamente y desde las 5 de la tarde que estoy medio en pedo, llegué ayer a la noche y ya me tomé 3 litros largos de guinnes, Vino de catena zapata y demás cosas. Fuí de pub en pub con los chicos ayer y hoy. Se sumó a la recorrida una amiga de Patricio (ana para quienes la conocen) que se está por casar así que sigo sin estar cerca de una soltera que no sea lesbiana. Es una pena, tengo menos sexo que el papa y eso que está embalsamado.
Llueve y va a llover en la semana pero tengo planeado hacer la ronda loca de museo en museo, así que el miércoles que va a estar lindo iré a caminar por ahí, mientras, a ver momias y cuadros. En el medio me meteré a comer en algún lugarcito y trataré de no gastar mucho.
Chicos, la sigo otro día, estoy feliz disfrutando esto como un pico dulce sabiendo que puede ser el último, sin masticar, saboreando cada segundo.
Vai via. Arrivederci Roma, los amo a todos.
Seis toros bravos seis, flavio "EL CORDOBES" los espero en la plaza mayor.
viva la pepa
A fines del año pasado me compré esta macbook "para escribir más" cosa que por supuesto no hice. No de vago, de imbécil. Estoy todo el día subiendo fotitos a flickr no sé buscando qué. Lo sé y me hago el boludo: figurar. Que digan: qué grosso, que talento señores, qué búsqueda del color, qué artista! Bah, por lo mismo podría estar acá tipeando como un gil, pero como no me siento escritor quizás el motivo sea otro, más irresponsable o más sinvergüenza. Durante todo este tiempo dije voy a escribir todo el día y en cambio no mandé ninguna. Subí unas cacas intrascendentes y cada vez que posteo algo pienso si le gustaría a mi viejo. Él siempre me dice que no tire nada y no escribir es tirar ideas a la basura. Pasan de largo. Nadie sabe nunca que existieron, piensen lo que Borges imaginó y por pelotudo nunca escribió. Algo grosso (increíblemente grosso) se le debe haber pasado por la cabeza y después colgó. Me la juego. O peor, se lo contó a María y la otra estaba pensando en un tempura de langostinos que comía de chica con salsa de ostras y se olvidó de anotar. Qué la parió!
Papá tiró todo lo que escribió y hoy debe estar arrepentido porque es bueno el viejo. Acá hay una muestra de una carta que me regaló: http://volvidejapon.blogspot.com/2006/10/carta.html
Me gustaría encontrarme con esos bollos de papel perdidos. Tengo que aprender, no borrar nada y pelar, pelar todos los días aunque sea pura basura.
Hoy quería escribir de las ganas de viajar lisérgicamente que me tienen agarrado imaginando cómo sería. Fundirme con la naturaleza, alucinar. Empaparme de color, de luz. Al final hice la gran Rucci y no dije nada, pero bueh, así estoy hoy pensando en que la vida es un viva la pepa. Y lo es, ¿o no viejo?
Papá tiró todo lo que escribió y hoy debe estar arrepentido porque es bueno el viejo. Acá hay una muestra de una carta que me regaló: http://volvidejapon.blogspot.com/2006/10/carta.html
Me gustaría encontrarme con esos bollos de papel perdidos. Tengo que aprender, no borrar nada y pelar, pelar todos los días aunque sea pura basura.
Hoy quería escribir de las ganas de viajar lisérgicamente que me tienen agarrado imaginando cómo sería. Fundirme con la naturaleza, alucinar. Empaparme de color, de luz. Al final hice la gran Rucci y no dije nada, pero bueh, así estoy hoy pensando en que la vida es un viva la pepa. Y lo es, ¿o no viejo?
suerte
Querido Milo:
Hoy quiero desearte mucha suerte pero no para el colegio. Suerte para que te des cuenta que podés, que tenés todo lo que necesitás para ir adelante. Suerte para que confíes en vos mismo. Suerte para que no tengas miedo de fallar, por que todos podemos equivocarnos y superarlo. Suerte para que puedas dejar que mamá y papá hagan su vida y sean felices sin tener que vivir juntos. Suerte para ver que, a su manera, mamá está con vos siempre, te ama con todo su corazón y quiere lo mejor para vos. Suerte para que entiendas que prestando un poco de atención, las cosas te van a resultar más fáciles en la vida. Suerte para tener la oportunidad de demostrarles a todos que podés, que tu cabeza INCREIBLE sirve para hacer lo que vos quieras y también para lo que quiere la escuela, tus papis y quien sea.
Para la escuela no necesitás suerte. Necesitás ganas, y fuerza de voluntad para concentrarte, nada más.
Te amo con locura, más que nadie en el mundo.
Papá. 05 de marzo de 2007
Hoy quiero desearte mucha suerte pero no para el colegio. Suerte para que te des cuenta que podés, que tenés todo lo que necesitás para ir adelante. Suerte para que confíes en vos mismo. Suerte para que no tengas miedo de fallar, por que todos podemos equivocarnos y superarlo. Suerte para que puedas dejar que mamá y papá hagan su vida y sean felices sin tener que vivir juntos. Suerte para ver que, a su manera, mamá está con vos siempre, te ama con todo su corazón y quiere lo mejor para vos. Suerte para que entiendas que prestando un poco de atención, las cosas te van a resultar más fáciles en la vida. Suerte para tener la oportunidad de demostrarles a todos que podés, que tu cabeza INCREIBLE sirve para hacer lo que vos quieras y también para lo que quiere la escuela, tus papis y quien sea.
Para la escuela no necesitás suerte. Necesitás ganas, y fuerza de voluntad para concentrarte, nada más.
Te amo con locura, más que nadie en el mundo.
Papá. 05 de marzo de 2007
soñar
Quiero soñar con besos, con caricias, con verte, con sentirte y hacerte estremecer. Quiero soñar con el reencuentro y con que puedo amarte mucho, soñar con los dos juntos dentro de unos años y que no me equivoqué. Soñar con los chicos que están bien y crecen sanos, soñar que despegan sin problemas. Soñar con decisiones correctas, con buenos cambios. Soñar con vivir haciendo el bien sin mirar a quien. Soñar con soñarlo y que sea realidad.
estrellas
Tengo mas de 60 años y soy contador, pero lo que voy a contarles hoy nada tiene que ver con los números. De mi padre heredé varios gestos y algunas cosas más pero una de ellas es mi verdadera profesión y vocación: soy bombero voluntario. Toda una vida apagando incendios y salvando lo que estuvo a mi alcance, vidas, hogares, cosas. Cosas que para sus dueños significan mucho más que eso. De mi abuelo heredé la pasión por el cielo, el tapiz mágico de soles es una fascinación que gracias a un telescopio que usó toda su vida, y me regaló poco antes de morir, pude descubrir. Conocer el cielo como los viejos navegantes, como los indios que encontraban en él historias y dioses. Como los griegos y los egipcios. Las estrellas siempre fueron una puerta abierta a la imaginación y yo salí por ella miles de veces. Hasta que pasó lo que pasó. Un día, como llevando una burla al extremo, me enfrenté a un incendio inesperado. El de mi casa. Todos mis sueños, mi esfuerzo, parte de mi vida se consumió con esas llamas. Y como si ésta ironía no fuese lo suficientemente cruel, descubrí que habían robado mi telescopio. La furia no venía por el fuego sino por la inmoralidad que arrasó mi casa. Los días pasaron y la multiplicidad de complicaciones hicieron que me sienta mal, vacío, sin ganas de nada. Golpeado de una manera inesperada.
Mi hija un día dijo basta a tanta pena y encontró la forma de devolverme al menos una alegría, se puso en búsqueda de un telescopio. Locales de antiguedades, caminó mil barrios. Aquí, allá, tratando de tapar con un pedazo de bronce y vidrios un agujero que ni una de mis estrellas podía cubrir. Pero buscó por todos lados y ésto la llevó a lugares impensados. Cuando estaba por darse por vencida, llegó a una calle de Buenos Aires donde ofrecen cosas de dudoso origen (paradógicamente en un lugar donde todos deberían estar entre rejas, esa calle se llama Libertad). Entre cámaras fotográficas y videograbadoras arrancadas a alguien, ella vió algo que servía. Un viejo telescopio que le parecía familiar. Con un cartel de precio que no reflejaba su verdadero valor, el valor de lo legado, de lo usado por varias generaciones, el valor del amor de un abuelo a un nieto. Y ahí estuvo un día, envuelto en papel de regalo, inconfundible, esperándome. Con la misma ironía con que quemó mi casa, el destino puso el viejo telescopio de mi abuelo nuevamente en mis manos, para que el cielo, visto desde otro techo, sea otra vez el mismo.
Esta historia es real.
Mi hija un día dijo basta a tanta pena y encontró la forma de devolverme al menos una alegría, se puso en búsqueda de un telescopio. Locales de antiguedades, caminó mil barrios. Aquí, allá, tratando de tapar con un pedazo de bronce y vidrios un agujero que ni una de mis estrellas podía cubrir. Pero buscó por todos lados y ésto la llevó a lugares impensados. Cuando estaba por darse por vencida, llegó a una calle de Buenos Aires donde ofrecen cosas de dudoso origen (paradógicamente en un lugar donde todos deberían estar entre rejas, esa calle se llama Libertad). Entre cámaras fotográficas y videograbadoras arrancadas a alguien, ella vió algo que servía. Un viejo telescopio que le parecía familiar. Con un cartel de precio que no reflejaba su verdadero valor, el valor de lo legado, de lo usado por varias generaciones, el valor del amor de un abuelo a un nieto. Y ahí estuvo un día, envuelto en papel de regalo, inconfundible, esperándome. Con la misma ironía con que quemó mi casa, el destino puso el viejo telescopio de mi abuelo nuevamente en mis manos, para que el cielo, visto desde otro techo, sea otra vez el mismo.
Esta historia es real.
TEXT ONLY
Este blog nació como un lugar donde tirar fotos y textos que salgan cuando y como puedan. Sin mucho rollo porque no soy ni escritor ni fotógrafo, sólo con ganas, dependiendo exclusivamente de la inspiración. Hoy las fotos se mudaron a otra parte, a un lugar donde van a estar más cómodas, más libres. Y acá quedará esto para el que quiera leer pavadas. Bienvenido una vez más querido lector. Si querés fotos, abrí la puerta y andá a jugar.
http://www.flickr.com/photos/volvidejapon/
http://www.flickr.com/photos/volvidejapon/
1986
Ayer me crucé con Marcela por la calle. Hace 20 años salí con ella, y pasó de largo por la vereda de la misma forma que lo hizo por mi vida. Su mirada tiró una pregunta al aire que no contesté y seguí caminando sin mirar atrás. A la noche me crucé, acá en la red, con un sitio donde podés bajarte discos inconseguibles de rock nacional y encontré uno de Fricción del que sólo tenía un par de temas y quería con ganas tenerlo completo. La emoción de poder escuchar canciones que durante años estuvieron en un cajón perdido de mi memoria me embargó pero exploté de felicidad concreta cuando vi algo que hacía más de una decada que buscaba. Silencio de Los Encargados, año 1986. Como el de Fricción. Como Marcela y su vientre de mamá. 1986. Veintiún años y el mundo para llevar por delante. Facu, diseño y sexo. Ropa cara para vestir una realidad de suburbano pobre. Borcegos, sobretodos negros, camisas blancas y ojos pintados. Un new romantic al que el destino (siempre burlón) le cambió Londres por Banfield. 1986 de pelos parados. De australes y dolar barato. 1986 de Shakespeare, de querer ser como Carlos Mayo. De tipografía condensada y cuadros de cartón. Año de disfrute, de noche. De adolescencia sin dolencias. De libros, cine arte y música, más música. Que arrancó un verano de colonia con una chica tras otra. Comiendo manzanas dulcísimas robadas de algún edén. De despedida en una terminal pidiendo a alguien un cuidado que convirtió (vaya alquimia) una amistad en amor y pasion. Año de descubrir, de entregarse, de perderse. De tocar el cielo con las manos, como la que usó Diego para meterla celestialmente en el fondo del arco. Año de pintor en caballito, de monjas, de menú único de hamburguesas con huevo poché. De partidos de fútbol con pelota de trapo en una biblioteca santa. 1986 de Vox publicitaria y Fotos de Tokyo. De armar fuera de escuadra con cutter y cemento entradas a espectáculos a los que nadie fué. De amigos pintados de verde en el fin del mundo. Un año donde, a la distancia, puedo asegurar sin complejos que fui feliz. Feliz de una forma exagerada, fuera de escala. Escuchando canciones de amor. Enamorado, orbitando. Igual que ahora.
Hay canciones que se llevan algo de uno
cuando terminan,
son como romances que se llevan
algo de uno cuando terminan.
Somos mundos cerrados
vivimos separados
aún miro tus ojos y veo líneas, amor,
veo líneas, líneas de amor
veo líneas, amor.
No puedo recordar la primera estrofa
de la canción que siempre quise cantarte
pero no importa pues veo que nada volverá
ese viejo romance.
Somos mundos cerrados,
vivimos separados
aún miro tus ojos y veo líneas, amor,
veo líneas, líneas de amor,
veo líneas, amor,
veo líneas, líneas de amor...
(Líneas - Los Encargados - Silencio, 1986)
La puta madre, lo feliz que soy escuchando esto. No se dan idea.
PD: cenamos con puppe en lo de mile y de sobremesa vimos un viejísimo anuario de publicidad argentina. Glorioso, lleno de avisos inolvidables ¿De qué año era este anuario? ¿Crees que adivinaste? Pues sí. Increíble.
Hay canciones que se llevan algo de uno
cuando terminan,
son como romances que se llevan
algo de uno cuando terminan.
Somos mundos cerrados
vivimos separados
aún miro tus ojos y veo líneas, amor,
veo líneas, líneas de amor
veo líneas, amor.
No puedo recordar la primera estrofa
de la canción que siempre quise cantarte
pero no importa pues veo que nada volverá
ese viejo romance.
Somos mundos cerrados,
vivimos separados
aún miro tus ojos y veo líneas, amor,
veo líneas, líneas de amor,
veo líneas, amor,
veo líneas, líneas de amor...
(Líneas - Los Encargados - Silencio, 1986)
La puta madre, lo feliz que soy escuchando esto. No se dan idea.
PD: cenamos con puppe en lo de mile y de sobremesa vimos un viejísimo anuario de publicidad argentina. Glorioso, lleno de avisos inolvidables ¿De qué año era este anuario? ¿Crees que adivinaste? Pues sí. Increíble.
Dedicatoria
A veces creo que es un sacrilegio manchar un libro con una dedicatoria. Sobre todo cuando el destinatario es una pareja. Manchar me refiero a esas palabras llenas de amor y afecto que tienen una fecha de vencimiento incierta. Van de la mano de la relación y en algunos casos todo lo dicho y lo escrito se tiñe luego, con la ruptura, del mismo color con el que se pinta la separación. Y hay cosas y casos donde uno debería ser responsable y no marcar como un tigre que llena de olor su territorio ni cosas ni personas. Ellas no nos pertenecen. Por más que amemos o paguemos, por más que nos den una factura, sumemos puntos extra o nos correspondan entregándonos sus vidas. Regalos en un caso, préstamos en otro. Cuando tengo ganas de escribir una dedicatoria en un libro, cd o en una peli, lo hago con el alma en pelotas y tiro la que sale. Como sentís, es fácil. Y en el caso de amigos o familiares no me calienta. Me dan la sensación (errónea a veces) de que esos lazos no se rompen. Pero me jode la mancha, la cosa indeleble con las chicas. El meo del tigre innecesario. Hace poco regalé un libro grosso a una persona con pinta de lo mismo y me dio cosa entintarle la primera hoja. Preferí manchar acá explicando esto y dejar que las únicas palabras de ese tomo sean las que el ciego inmortal le dictó a alguien. Da miedo y vergüenza ponerse a escribir sabiendo que unas páginas más adelante te esperan genialidad y talento. Pero eso es otra cosa. Por eso escribo tranquilo acá, porque lo que sigue es siempre igual, a veces más, a veces menos; cositas insignificantes de un tipo que lo único que hace es amontonar sentimientos disfrazados de letras.
Juan
Hoy no estoy ahí con ustedes y es una pena. Una pena tan grande como el vacío que siento, o como el que les dejé. Es una pena también que no se den cuenta lo que tienen sólo por estar vivos. Van a caer como yo, cuando ya sea tarde. Hace un tiempo me encontré, como hoy, ante una hoja en blanco y fue una de las últimas cosas que no hice. Escribirte. Y como en ese momento no pedí que me comprendas por lo que iba a hacer, ahora (que puedo) te pido que me escuches bien y trates de comprender algo mucho más importante que un por qué.
La vida es hermosa, es lo único que tenés, lo único que tuvimos y lo único que vamos a tener. Todos van a terminar descubriéndolo. Tarde me di cuenta que una lágrima corriendo por una mejilla es el universo entero, encapsulado, como lo es una risa, o un beso, o una frase iluminada, o un libro, o una melodía. Como un abrazo o un te quiero dicho con la boca pastosa a la mañana asomado por entre las sábanas. Detrás de cada átomo que gira, hay un mundo que gira. Una historia. Tarde vi que mis amigos son increíbles y que fui injusto con ellos al irme de esa forma. Como fui injusto conmigo por no querer seguir. Me pierdo cosas ínfimas que ahora son enormes, gigantes.
Un rayo de sol que se te cuela por debajo del flequillo una tarde de calor haciéndote pestañar mientras te tiñe todo de naranja.
La mirada curiosa de un bebé en el carrito de una madre apurada por llegar a ningún lado que busca en tus ojos alguna respuesta a su millón de preguntas.
El repetir una escena que estaba bien y que luego sea lo mejor de la peli.
El jugo de un durazno maduro que se escapa por la comisura de los labios endulzandote no solo la cara sino todo tu ser.
Una canción casi olvidada que vuelve fresca a tu memoria trayéndote con ella un montón de imágenes, momentos que revivís por un instante.
El balanceo de dos ramas que se rozan en una danza privada al ritmo del viento que las seduce mientras les susurra cosas lindas.
Una foto que esconde algo que nadie vió y te hace descubrir formas y colores en un show donde el único espectador sos vos.
El vuelo de una golondrina solitaria y juguetona que te dibuja en el cielo con sus alas de grafitto dibujos invisibles.
El olor de un ajito que se te manda desde la casa de al lado y busca tu nariz haciéndote desear y te hace agua la boca.
El apretón de una mano que busca en la oscuridad esa seguridad que sólo vos le podés dar.
El sonido de un teléfono que suena y te hace rogar que esté tu amor del otro lado.
Una tela que te deja jugando un rato con su textura y le regala a tus dedos una suavidad que los eriza y enloquece.
Una palabra que le alegra el día a alguien sin que te des cuenta nunca.
Un papá que en vez de pasar detrás tuyo como si nada, te acaricia el pelo haciéndote sentir todo su amor.
Una estrella fugaz que te reta a buscar un lindo deseo rápidito así se cumple.
Un vino que fué hecho con uvas elegidas por algún dios para vos y no se lo dijo a nadie.
Una carcajada que te arrancó un amigo con una ocurrencia inteligente.
Podría estar toda tu vida contándote ejemplos pero no quiero que pierdas más tiempo. No quiero que pienses en mí y en la pena que les causé a los que me quieren aún ahora y siempre. Quiero que vivas, que seas feliz, que disfrutes, que ames (y te dejes amar que es más difícil) que hagas reir a los demás, que seas buena persona y que tus deseos infinitos te empujen a hacer, a tener mirada de artista y la sensibilidad de los grandes, que cada mañana veas en el espejo, reflejado, el mundo. Ese universo circular, perfecto, rico, hermoso y único que sos vos.
Juan.
(Juan Pablo Rebella codirigió "25 Watts" y "Wisky", junto con Pablo Stoll y se suicidó una noche de julio en Montevideo)
La vida es hermosa, es lo único que tenés, lo único que tuvimos y lo único que vamos a tener. Todos van a terminar descubriéndolo. Tarde me di cuenta que una lágrima corriendo por una mejilla es el universo entero, encapsulado, como lo es una risa, o un beso, o una frase iluminada, o un libro, o una melodía. Como un abrazo o un te quiero dicho con la boca pastosa a la mañana asomado por entre las sábanas. Detrás de cada átomo que gira, hay un mundo que gira. Una historia. Tarde vi que mis amigos son increíbles y que fui injusto con ellos al irme de esa forma. Como fui injusto conmigo por no querer seguir. Me pierdo cosas ínfimas que ahora son enormes, gigantes.
Un rayo de sol que se te cuela por debajo del flequillo una tarde de calor haciéndote pestañar mientras te tiñe todo de naranja.
La mirada curiosa de un bebé en el carrito de una madre apurada por llegar a ningún lado que busca en tus ojos alguna respuesta a su millón de preguntas.
El repetir una escena que estaba bien y que luego sea lo mejor de la peli.
El jugo de un durazno maduro que se escapa por la comisura de los labios endulzandote no solo la cara sino todo tu ser.
Una canción casi olvidada que vuelve fresca a tu memoria trayéndote con ella un montón de imágenes, momentos que revivís por un instante.
El balanceo de dos ramas que se rozan en una danza privada al ritmo del viento que las seduce mientras les susurra cosas lindas.
Una foto que esconde algo que nadie vió y te hace descubrir formas y colores en un show donde el único espectador sos vos.
El vuelo de una golondrina solitaria y juguetona que te dibuja en el cielo con sus alas de grafitto dibujos invisibles.
El olor de un ajito que se te manda desde la casa de al lado y busca tu nariz haciéndote desear y te hace agua la boca.
El apretón de una mano que busca en la oscuridad esa seguridad que sólo vos le podés dar.
El sonido de un teléfono que suena y te hace rogar que esté tu amor del otro lado.
Una tela que te deja jugando un rato con su textura y le regala a tus dedos una suavidad que los eriza y enloquece.
Una palabra que le alegra el día a alguien sin que te des cuenta nunca.
Un papá que en vez de pasar detrás tuyo como si nada, te acaricia el pelo haciéndote sentir todo su amor.
Una estrella fugaz que te reta a buscar un lindo deseo rápidito así se cumple.
Un vino que fué hecho con uvas elegidas por algún dios para vos y no se lo dijo a nadie.
Una carcajada que te arrancó un amigo con una ocurrencia inteligente.
Podría estar toda tu vida contándote ejemplos pero no quiero que pierdas más tiempo. No quiero que pienses en mí y en la pena que les causé a los que me quieren aún ahora y siempre. Quiero que vivas, que seas feliz, que disfrutes, que ames (y te dejes amar que es más difícil) que hagas reir a los demás, que seas buena persona y que tus deseos infinitos te empujen a hacer, a tener mirada de artista y la sensibilidad de los grandes, que cada mañana veas en el espejo, reflejado, el mundo. Ese universo circular, perfecto, rico, hermoso y único que sos vos.
Juan.
(Juan Pablo Rebella codirigió "25 Watts" y "Wisky", junto con Pablo Stoll y se suicidó una noche de julio en Montevideo)
Reflejo de una historia real
Desde que recuerde siempre ayudé a las personas a observarse. Descubrir lo que les pasa, mostrarles el alma. Devolverles el paso del tiempo, hacerlos sentir. Me tocó vivir en el campo hace ya muchos años y la vida no era fácil en el sur de Córdoba en pleno auge de un país que nunca cumplió lo que prometía. La casa pertenecía a una familia de inmigrantes italianos que a principios del siglo XX no conocían ni la miseria ni la guerra que llegarían irremediablemente unos años después.
Una de las niñas de la casa era distinta, poseía una belleza inigualable y una dulzura que la hacía sobresalir no sólo dentro de su familia sino quizás en su época. Con los años y luego de compartir largas horas con ella, vi que su belleza natural aumentaba día a día hasta alcanzar niveles que ningún artista podía siquiera imaginar. Así pasó su niñez, su adolecencia y cuando se convirtió en mujer no había hombre que no la soñara. Su padre ocupado en las duras tareas a las que fue condenado, era indiferente a casi todo y su madre una mujer simple, celosa de un porvenir que no le pertenecía, fue quien detonó lo que luego supe era el comienzo del fin.
A una cuadra, una familia humilde crió un niño, que luego de hombre, parecía estar a su altura por ganas y empuje. Otra mosca blanca en un lugar perdido para el resto de la humanidad. Como desafiantes a un destino injusto y cruel, comenzaron un romance digno de las mejores plumas. Secreto, intenso, amor en estado puro de ella, la bella y él que había salido de un vientre humilde para llevar con entereza un color de piel que castiga y margina. Como una tragedia de otros tiempos, casi inevitablemente, un día esta madre controladora los descubrió y por su racismo, hizo hasta lo imposible hasta interrumpir lo que haría luego de su hija un fantasma, una sombra. Después de ejercer un poder hoy inimaginable, y ahogarles la ilusión hasta que el amor mutó en impotencia y luego en dolor, disfrutó cuando un día quien pudo ser un hijo más, se casó con alguien más cercano a su linaje, combinando con un contraste menor los colores que socialmente todavía marcan un espectro cargado de tonos y de infamia. Ese casamiento, el seguir viéndolo, vivir tan cerca y estar tan lejos más el saberlo con otra, hicieron que pasara largas horas conmigo. En silencio por momentos, con lágrimas inagotables por otros, día a día su deterioro se hizo ostensible. Palpable. Un abandono que todo el mundo ignoraba pero que reflejaba un plan irrevocable. Lentamente su piel, antes rosada como un atardecer tibio, se fué tornando blanco, como su destino de mármol. Un día dejó de comer y ya no pronunciaba palabra alguna. Menos conmigo, sólo su mirada fija, tratando de ver lo que pudo haber sido, compartiendo mi silencio. El eco de ese sentimiento que la mantenía aún con nosotros fué extinguíendose lentamente como su salud y compartíamos cada vez más tiempo, como si nadie existiera, como preludio de su inexistencia. Largas horas peinándose mientras me limitaba a observar incrédulo el reflejo de su belleza ya extinta. Así la encontraron un día, muerta frente a mi, con un cepillo entre sus manos, yo como único testigo, mudo. Cuando el último calor abandonó su cuerpo, su mirada encerraba toda la tristeza del mundo proyectada por dos perlas azuladas, fijas en mí tratando de que le devuelva algo que ya no le pertenecía.
Un tiempo después me encerraron en un cuarto junto al resto de los muebles y ya no volví a devolver una imagen. Envuelto en papel, delicadamente para que no me rompa, para evitar siete años de mala suerte. Sin que nadie sepa jamás que nada desee más desde entonces, que desaparecer en mil pedazos para tratar de olvidar esa mirada (alguna vez bella y dulce) que me impregnó un sentimiento indeleble que nadie merece sufrir, ni siquiera yo que soy un simple vidrio enmarcado, bañado en sales de plata.
Esta es una historia real.
Una de las niñas de la casa era distinta, poseía una belleza inigualable y una dulzura que la hacía sobresalir no sólo dentro de su familia sino quizás en su época. Con los años y luego de compartir largas horas con ella, vi que su belleza natural aumentaba día a día hasta alcanzar niveles que ningún artista podía siquiera imaginar. Así pasó su niñez, su adolecencia y cuando se convirtió en mujer no había hombre que no la soñara. Su padre ocupado en las duras tareas a las que fue condenado, era indiferente a casi todo y su madre una mujer simple, celosa de un porvenir que no le pertenecía, fue quien detonó lo que luego supe era el comienzo del fin.
A una cuadra, una familia humilde crió un niño, que luego de hombre, parecía estar a su altura por ganas y empuje. Otra mosca blanca en un lugar perdido para el resto de la humanidad. Como desafiantes a un destino injusto y cruel, comenzaron un romance digno de las mejores plumas. Secreto, intenso, amor en estado puro de ella, la bella y él que había salido de un vientre humilde para llevar con entereza un color de piel que castiga y margina. Como una tragedia de otros tiempos, casi inevitablemente, un día esta madre controladora los descubrió y por su racismo, hizo hasta lo imposible hasta interrumpir lo que haría luego de su hija un fantasma, una sombra. Después de ejercer un poder hoy inimaginable, y ahogarles la ilusión hasta que el amor mutó en impotencia y luego en dolor, disfrutó cuando un día quien pudo ser un hijo más, se casó con alguien más cercano a su linaje, combinando con un contraste menor los colores que socialmente todavía marcan un espectro cargado de tonos y de infamia. Ese casamiento, el seguir viéndolo, vivir tan cerca y estar tan lejos más el saberlo con otra, hicieron que pasara largas horas conmigo. En silencio por momentos, con lágrimas inagotables por otros, día a día su deterioro se hizo ostensible. Palpable. Un abandono que todo el mundo ignoraba pero que reflejaba un plan irrevocable. Lentamente su piel, antes rosada como un atardecer tibio, se fué tornando blanco, como su destino de mármol. Un día dejó de comer y ya no pronunciaba palabra alguna. Menos conmigo, sólo su mirada fija, tratando de ver lo que pudo haber sido, compartiendo mi silencio. El eco de ese sentimiento que la mantenía aún con nosotros fué extinguíendose lentamente como su salud y compartíamos cada vez más tiempo, como si nadie existiera, como preludio de su inexistencia. Largas horas peinándose mientras me limitaba a observar incrédulo el reflejo de su belleza ya extinta. Así la encontraron un día, muerta frente a mi, con un cepillo entre sus manos, yo como único testigo, mudo. Cuando el último calor abandonó su cuerpo, su mirada encerraba toda la tristeza del mundo proyectada por dos perlas azuladas, fijas en mí tratando de que le devuelva algo que ya no le pertenecía.
Un tiempo después me encerraron en un cuarto junto al resto de los muebles y ya no volví a devolver una imagen. Envuelto en papel, delicadamente para que no me rompa, para evitar siete años de mala suerte. Sin que nadie sepa jamás que nada desee más desde entonces, que desaparecer en mil pedazos para tratar de olvidar esa mirada (alguna vez bella y dulce) que me impregnó un sentimiento indeleble que nadie merece sufrir, ni siquiera yo que soy un simple vidrio enmarcado, bañado en sales de plata.
Esta es una historia real.
Ciegos
Mañana me embarco en una aventura intrépida y tengo miedo. Miedo porque nos conocimos sin mirarnos, y nos gustamos, nos deslumbramos con lo que leimos, con lo que escuchamos, con las risas, con las palabras. Hoy estoy esperando verte para confirmar lo que siento, para confirmar que es bueno (de vez en cuando) empezar al revés, descubrirse de adentro para afuera. Para poder abrazarte, besarte y amarte de verdad y no como ahora, que estamos ciegos.
Eterno
No sonó la alarma, no escuchó las sirenas a lo lejos como otras veces, no hubo reflectores apuntando a un cielo tan negro como el presente que respiraba el mundo. Vivía en las afueras de Londres con su madre esperando día a día que un cartero lo deje más huérfano. Hacía tiempo que había comenzado la guerra y Timmy se refugiaba en sus sueños y no debajo de una mesa. Tenía 12 años de edad y las cosas que había vivido lo hicieron comprender, a la fuerza, que la solución de los problemas del hombre no se arreglaban con muerte, sino todo lo contrario. El comedor estaba intacto desde la época en que lo llenaban risas. Y ahí estaba él, pensando en historias que lo hacían olvidar la suya. Nunca habían bombardeado el barrio pero una explosión en el techo lo dejó petrificado, bañado en madera y polvo, de pie, ante una bomba teñida de viento que un extraviado piloto alemán dejó caer donde pudo. El caballito de porcelana que mantenía en pie a los libros relinchó sorprendido. El mundo se detuvo. Quedó la bomba suspendida en el aire y pensó que ya todo había terminado. Inmóvil en medio de esa pausa eterna, paseó la vista por las paredes, con sus platos temblando sin moverse, con la luz salpicada de escombros y esquirlas de madera. El empapelado marrón era el decorado de una escena terrible que nadie hubiera podido reflejar, ni siquiera aquél que lo había intentado en Guernica. La inmensidad del silencio estaba en proporción con la incertidumbre de este chico que buscaba a la muerte detrás de una silla. ¿Eso era la muerte, un segundo eterno antes de desintegrarse junto a sus sueños? Timmy no podía llorar. Las preguntas lentamente dejaron de aparecer al no asomarse ninguna respuesta y sus ojos se perdieron por el hueco en el techo que dejaba ver un cielo estrellado. El brillo del metal y los rayos de sombra comenzaron a parecerle bellos, cuando un sentimiento de paz se apoderó de él y el tiempo continuó su camino.
Brazos
Hoy me tocó enfrentarme con una historia que desconocía por completo y me dejó mal. No sólo por lo grave de la misma sino porque me sentí afuera de algo, lejos, como un extraño en mi propia familia. Pero no es ese el punto. Hoy me enteré que hace unos años mi hermana, sola con una beba en la cuna, revivió con sus manos a su marido que tenía en ese momento un paro cardíaco. Los médicos le preguntaron cuántas veces le dieron los paramedicos con ese aparato que vemos en las pelis cuando lo frotan y dicen: "clear" y no le creyeron al contarles que fué ella sola con sus brazos. Porque es flaquita pero tiene una fuerza que la gente no puede ver. La misma fuerza extraordinaria que la mantuvo de pie cuando el destino la enfrentó años después ante otro pecho, con otro corazón detenido, más pequeño pero más inmenso, el de su bebé. Dos veces en distintos momentos en la vida de su hijo menor. La última, cuando le dijo al segundo marido "dejalo ir"; ante la desesperación inimaginable de un papá pidiéndole, gritándole que haga algo, ella, la de los pequeños brazos lo trajo de nuevo al mundo. Una vez más.
Mi hermana pasó por un montón de cosas, tiene un carácter difícil y conmigo no ha tenido una buena relación prácticamente nunca. Cuando un amigo me llama para avisarme que se murió su primer marido, yo ni sabía que estaba viviendo en Londres; como no supe que volvió tiempo después a enamorarse de un primo de él. Luego me enteré, como si lo hubiera escuchado en una radio, que tuvo un hijo y luego que casi se muere. Por otros también me enteré que se fué a vivir a Uruguay y tiempo después que volvía. Hoy supe lo de Paul y su vuelta a nacer en Spegazzini gracias a su mamá. La vida la dan dos personas, salvo a mi sobrino que se la dió una sola. Hoy me enteré de esto y mañana voy a pasar el día de la madre con una madre especial a quien el tiempo y la sangre (que tira y mucho) me están devolviendo, a quién quiero y admiro profundamente: mi hermana Moira. Y sus hijos. Eso sí que es un feliz día.
Me quedé solo a la tarde y vi Aprile por primera vez (tenía ganas desde hace muchísimo tiempo). Cuando terminó no sólo quería ir a abrazar a mi hijo y besarlo. Me quedé pensando y recordando cómo fué su nacimiento, lo increíble que es un hijo. Lo que es la vida. Lo que es la muerte. Lo que te queda de cinta. ¿Cuánto me quedará a mí? ¿Cuántos centímetros más tendré? ¿Cuántos tendrás vos? ¿Cuántos Paul? Es extraño pero cuando reconstruí la vida de Milo, en un flash, no reparé (hasta este preciso instante) que nació el mismo día que Moira. Y me parece un lindo cierre para esta historia.
Mi hermana pasó por un montón de cosas, tiene un carácter difícil y conmigo no ha tenido una buena relación prácticamente nunca. Cuando un amigo me llama para avisarme que se murió su primer marido, yo ni sabía que estaba viviendo en Londres; como no supe que volvió tiempo después a enamorarse de un primo de él. Luego me enteré, como si lo hubiera escuchado en una radio, que tuvo un hijo y luego que casi se muere. Por otros también me enteré que se fué a vivir a Uruguay y tiempo después que volvía. Hoy supe lo de Paul y su vuelta a nacer en Spegazzini gracias a su mamá. La vida la dan dos personas, salvo a mi sobrino que se la dió una sola. Hoy me enteré de esto y mañana voy a pasar el día de la madre con una madre especial a quien el tiempo y la sangre (que tira y mucho) me están devolviendo, a quién quiero y admiro profundamente: mi hermana Moira. Y sus hijos. Eso sí que es un feliz día.
Me quedé solo a la tarde y vi Aprile por primera vez (tenía ganas desde hace muchísimo tiempo). Cuando terminó no sólo quería ir a abrazar a mi hijo y besarlo. Me quedé pensando y recordando cómo fué su nacimiento, lo increíble que es un hijo. Lo que es la vida. Lo que es la muerte. Lo que te queda de cinta. ¿Cuánto me quedará a mí? ¿Cuántos centímetros más tendré? ¿Cuántos tendrás vos? ¿Cuántos Paul? Es extraño pero cuando reconstruí la vida de Milo, en un flash, no reparé (hasta este preciso instante) que nació el mismo día que Moira. Y me parece un lindo cierre para esta historia.
Ventana
El patio del fondo de la casona donde funciona la agencia en la que trabajo, tiene una luz mágica. De mañana por lo cálida, con el sol que se entromete atrevido en tu pantalla. Por la noche porque prendemos unos focos que están entre las plantas y alumbran de abajo para arriba, realzándonos el sinsentido de un mundo patas para arriba. La luz sube buscando ganarle a una oscuridad mientras nosotros tratamos de ganarle a la imaginación. Sin embargo el momento que me encanta, por su luz, es la tarde. Un arbol que salvamos de unos dientes de acero nos filtra con sus hojas, algo más que la ropa colgada de una soga, nos deja sin gris. Nos pinta de colores el muro que nos encierra.
Los baños dan al patio y las viejas ventanas nos regalan un pequeño show, como una pantalla de cine que pasa pelis que nadie vió. Una tarde cualquiera me encontré con que una luz particular (quizás porque estaba por llover) me hizo ver que afuera había un campo. Me asomé sorprendido. Era una estancia. Otro paisaje, con olor a pasto húmedo, a rocío, a niebla. No había un árbol solitario, había un bosque. No fue que me transporté, ni un viaje en mi cabeza. Estaba ahí, vivo, presente. De pronto, el canto de un zorzal me interrumpió cuando justo pensaba que extraño un campo sin música. Era el zorzal de siempre, en la rama de siempre, pero en otro lugar, más feliz, más libre. Estaba como yo, disfrutando del olor a pasto húmedo, con rocío en sus plumas, mirando extasiado el verde reflejo de la niebla entre las hojas brindándome un concierto tan personal como único.
Hoy pasaron unos días desde ese día y no volví a sentir lo mismo nunca más. Se ve que esta ventana se dejó olvidada una puerta abierta por error y me dejó pispear por un instante, un lugar exclusivo, que está ahí nomás. Tan ahí como el patio de esta vieja casona de belgrano donde mis ideas se juntan con las de diego para ir a jugar.
Los baños dan al patio y las viejas ventanas nos regalan un pequeño show, como una pantalla de cine que pasa pelis que nadie vió. Una tarde cualquiera me encontré con que una luz particular (quizás porque estaba por llover) me hizo ver que afuera había un campo. Me asomé sorprendido. Era una estancia. Otro paisaje, con olor a pasto húmedo, a rocío, a niebla. No había un árbol solitario, había un bosque. No fue que me transporté, ni un viaje en mi cabeza. Estaba ahí, vivo, presente. De pronto, el canto de un zorzal me interrumpió cuando justo pensaba que extraño un campo sin música. Era el zorzal de siempre, en la rama de siempre, pero en otro lugar, más feliz, más libre. Estaba como yo, disfrutando del olor a pasto húmedo, con rocío en sus plumas, mirando extasiado el verde reflejo de la niebla entre las hojas brindándome un concierto tan personal como único.
Hoy pasaron unos días desde ese día y no volví a sentir lo mismo nunca más. Se ve que esta ventana se dejó olvidada una puerta abierta por error y me dejó pispear por un instante, un lugar exclusivo, que está ahí nomás. Tan ahí como el patio de esta vieja casona de belgrano donde mis ideas se juntan con las de diego para ir a jugar.
Carta
"El pasado, el presente y el futuro son distintas formas de la ilusión."
José Saramago.
Carta a mi pequeño hijo.
Muchachito:
Desearía, antes que nada, que si "un día entre los días" (como dice Sherezada) cuando el alcohol me haya achicado el alma empujándola al borde del abismo me fueras a visitar y me amenazaras con no perdonarme nunca si te abandono.
También deseo que si en el futuro te casares, tengas una nena y un nene que fueran dulces y hermosos y me llamen abu y pueda yo pasear con ellos en una ciudad, tomar helados, acompañarlos a la escuela y en vacaciones llevarlos a la montaña, a esos lugares que yo creo bellos y verlos nadar en el agua como en un espejismo.
Y que así porque sí me digas "otro día entre los días": "viejo, te invito a pasar un par de semanas en unos lugares cuya imponencia inimaginable no creerás nunca: ríos de ensueño, lagos de cuentos de hadas... y un paisaje pensado por el hacedor de los astros y los cielos... quizás pesques alguna trucha que evocará entonces, en tu memoria, aquel tiempo que con los amigos ibas a la quebrada del río grande..."
Me gustaría que viendo mis abultados años intuyeras en mí alguna tristeza, molesta como el ladrido de un perro en la noche y para mitigarla me invitaras a ver cine chino o esos cuentos de Kurosawa que ya filmará...
Como no soy ajeno al arte me pondría contento si me llevases a ver una exposición de Dalí o alguna serie de fotografías tomadas desde el aire, de distintos lugares del planeta (que no veré) o al museo de Bellas Artes... Luego almorzar en tal o cual restaurante japonés.
O a cruzar el río Colorado u otro río que por hermoso se llamase Bonito o que por su ímpetu se denominase Correntoso o con algún nombre aborigen poetico como Ruca-Malén... Intentar la pesca en el último confin de un lago en un sitio cuyo nombre fuese Última Esperanza.
Hoy eres un niño y dibujas muy bien. Si estudias, quizás "un día entre los días" vivas de eso y seas feliz y una peregrina inquietud te lleve a conocer países y ciudades... Veo como entre una bruma... Nueva York, Londres, París, Florencia, Roma y otros que no alcanzo a distinguir bien.
Me ilusiono imaginando que tal vez al regresar me traigas de regalo libros y folletos de museos...
Para terminar: Reconozco que voy demasiado lejos con mis deseos, pero...
!Soñar no cuesta nada!
Con cariño.
Tu papá
octubre 1969
PD: hoy tu hermanito abrió la puerta de un jaulón y se volaron todos los pájaros. ¿será ese acto una premonición de libertades futuras?
José Saramago.
Carta a mi pequeño hijo.
Muchachito:
Desearía, antes que nada, que si "un día entre los días" (como dice Sherezada) cuando el alcohol me haya achicado el alma empujándola al borde del abismo me fueras a visitar y me amenazaras con no perdonarme nunca si te abandono.
También deseo que si en el futuro te casares, tengas una nena y un nene que fueran dulces y hermosos y me llamen abu y pueda yo pasear con ellos en una ciudad, tomar helados, acompañarlos a la escuela y en vacaciones llevarlos a la montaña, a esos lugares que yo creo bellos y verlos nadar en el agua como en un espejismo.
Y que así porque sí me digas "otro día entre los días": "viejo, te invito a pasar un par de semanas en unos lugares cuya imponencia inimaginable no creerás nunca: ríos de ensueño, lagos de cuentos de hadas... y un paisaje pensado por el hacedor de los astros y los cielos... quizás pesques alguna trucha que evocará entonces, en tu memoria, aquel tiempo que con los amigos ibas a la quebrada del río grande..."
Me gustaría que viendo mis abultados años intuyeras en mí alguna tristeza, molesta como el ladrido de un perro en la noche y para mitigarla me invitaras a ver cine chino o esos cuentos de Kurosawa que ya filmará...
Como no soy ajeno al arte me pondría contento si me llevases a ver una exposición de Dalí o alguna serie de fotografías tomadas desde el aire, de distintos lugares del planeta (que no veré) o al museo de Bellas Artes... Luego almorzar en tal o cual restaurante japonés.
O a cruzar el río Colorado u otro río que por hermoso se llamase Bonito o que por su ímpetu se denominase Correntoso o con algún nombre aborigen poetico como Ruca-Malén... Intentar la pesca en el último confin de un lago en un sitio cuyo nombre fuese Última Esperanza.
Hoy eres un niño y dibujas muy bien. Si estudias, quizás "un día entre los días" vivas de eso y seas feliz y una peregrina inquietud te lleve a conocer países y ciudades... Veo como entre una bruma... Nueva York, Londres, París, Florencia, Roma y otros que no alcanzo a distinguir bien.
Me ilusiono imaginando que tal vez al regresar me traigas de regalo libros y folletos de museos...
Para terminar: Reconozco que voy demasiado lejos con mis deseos, pero...
!Soñar no cuesta nada!
Con cariño.
Tu papá
octubre 1969
PD: hoy tu hermanito abrió la puerta de un jaulón y se volaron todos los pájaros. ¿será ese acto una premonición de libertades futuras?
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