mail viejo

Encontré este mail viejo del 2005 y me pareció divertido postearlo. Muchos ya lo leyeron porque lo escribí para mis amigos, acá va de nuevo.


Gente linda, aquí les escribo desde londres, ciudades voladoras de peluca si las hay. Empecemos por el principio. El viaje. ¿Cómo estuvo? Alucinante, el viaje de mi vida. Lamentablemente tomen esto literalmente ya que nunca voy a volver a viajar en algo parecido al Club World de British Airways. En dos palabras: IM PRESIONANTE. Todo esto cortesía de Ale Santas que se gano el cielo y prometo durante dos o tres minutos no gritarle: "mogolica" cuando vuelva. Supongo que ahora para compensar volveré en la bodega en una jaula para osos que deben estar construyendo con mucho empeño para quitarle todo el confort posible.
Cuando llegué al aeropuerto, no me estaba esperando nadie y creo que desde Bordolino, nadie se sintió peor al llegar a un nuevo país. Estuve solo 25 minutos hasta que cambié unas libras y puse, por no tener puta idea, una moneda de £2 pensando que eran 20 peniques. Gasté 12 pesos en una llamada de 10 segundos. Bueh. Patricio me saludo como Luli (la recepcionista de dipaola) lo hace con un motoquero que trae un remito: NADA. Yo esperaba un abrazo interminable y el tipo meta calentura, puteandose con un arabe o taliban por el estacionamiento, mientras James se iba a dar una mas de las 3000 vueltas que dieron por más de una hora. Después entendí que no durmieron, que dieron vueltas como un samba y pasearon por tres terminales que quedan cada una en un país distinto.
En migraciones, fui al fast pass (privilegios del Club World) el pibe que me tocó era de CI5, empezo onda: ¿a quién le robaste el fastpass?, pasaporte color azul del orto, a dónde mierda te crees que vas. Le dije "a ver a mi hermano, un mes aprox", me pide el pasaje y viene un segundo mono a ver como boludean al indiecito, cuando mágicamente el pasaporte se abre en la pagina de la visa de USA y como si me hubiera sacado peter pan volando pasé por el resto de los controles como si fuera Tony Blair. Increíble pero real.
El llegar al barrio de Patricio fue como ver un capitulo de The Avengers o El santo. Las casas, el camino, todo. Menos la gente que por ser Semana Santa, no había ni el loro, bah, había negros, indios de la india y nadie más. El día que yo llegué se fueron de londres 18 millones de ingleses (como si supieran) y esto parece "28 days later". NADIE. Antes de llegar a la casa, pasamos por un supermercado y como imaginarán, me puse a ver las salsas y los tes, que les cuento a varios de uds, que los 100 saquitos de Earl Grey salen £2 o sea 12 pesitos Kirchner. Obviamente mi cabeza hacía el pasaje on the fly de la guita comparando instantáneamente con los precios del domingo de Plaza Vea con el 20 % de descuento. Si hubiera sido cientifico y usaba esa capacidad que sólo uso para eso, sería Von Braun. Bueno, el brie sale más barato que en buenos aires y la dejo aca porque les paso los precios de todo y hay gente que se aburre. Solo Paola y yo podemos hablar horas de esto.
El día fue muy copado, charlamos, nos cagamos de risa, empecé a acostumbrar el inglés de la tele onda NOENTIENDOUNAMIERDA por ver E!, Sony Entretainment TV y Seinfeld y entender sólo a tejanos o newyorkers. Hacia la noche, salimos al centro y Patricio me dice que Londres es como La Paz (Bolivia) (SIC) sí, leyeron bien (no se que fuma mi hermano) bueh, el punto es que es una ciudad que de noche es mucho más hermosa que de día. Nos acercamos en el auto y en un determinado momento me pidió que cerrara los ojos y espere para abrirlos. Obviamente cuando los abrí, no me caí de culo porque estaba sentado. Era como el logo de la Proveduría Deportiva de Garaycochea, donde un tipo tenia cosas de todos los deportes. Era esas tapas de brochures baratos de turismo que ponen todo. Big Ben, London Eye, Parliament, Saint Paul, El Thames de Benny Hill. Una inyección de Londres, me dejo pasmado. La recorrida posterior fue aún mejor y hasta ahora que pase dos días enteros, cada cosa que veo o hago, supera a la anterior. Luego como dijo Patricio (es más hijo de puta que yo para los que no lo conocen) te vamos a dar una terapia de choque, cosa que pondrá nervioso a más de uno y llevará a Francisco a decir: SE HIZO PUTOOOO. No, tranquilos. Fuimos a un pub grosso, muy tranquilo. Con Guinness y todo (bah, tomo agua, cafe y guinness, nada más) recuerden que en Londres no está ni el loro. Bueno de ahí, lluvia de chanes fuimos a un bar gay. Se imaginan mi cara. No se la imaginan en realidad. Hay gente que estaría peor, a mí la música me encanta (la música bien balinarda) y los pibes son divertidos y no te joden. Ir al baño fue un tema y la verdad fui como si tuviera colitis al entrar a la iglesia para casarme. El culo cerrado y mirando para todos lados. NO, estoy jodiendo, los chicos conocían a tres con los que charlamos, nadie se zarpó y las dos chicas que había eran como la raulito pero más macho. Tema minas, lo voy a contar cronológicamente. Llego a londres. Veo negros, indúes y talibanes de turbante, la mina más linda es peor que Fernanda Corventini que como imaginarán quienes no la conocen es como si el hombre elefante hubiera tenido un hijo con Cuasimodo. Dije a ver, putos, fauna y minas feas. Me mato. Sabemos muy bien que todos los ingleses parecen putos. De hecho los únicos dos que no, los pusieron de James Bond y uno es escoces así que el único inglés que parece un pibito que va para adelante es Pierce Brosnam. Putolandia es poco. Eso si, por algo les pusieron GAY (alegre) el pub entero era pura onda. Yo venía entendiendo por qué todos iban a Roma al no ver una mina como la gente, hoy fue otra cosa pero no me quiero adelantar.
No enganché un comercial memorable pero me cagué de risa con varios y me caí de culo con la producción de varios.
La noche de ayer igual tuvo el regalo perfecto que fue un abrazo con Patricio con gracias por venir y gracias por alojarme con agradeciminetos y cariños varios. Incluso James que es un ingles no demostrativo. NO francisco, no me hice puto.

Hoy fue un día peronista. Salimos a Stonehenge. Que decir 5000 años de misterio, una gloria. El viaje en sí ya fue una gloria, la campiña inglesa es adorable, fuimos a almorzar a un lugar de 1898 y a caminar a una abadía con cementerio incluído. Polvazo. Sol, calorcito. El río Avon con un puente del año del pedo que adquiere una grandeza inimitable. Ver unos patos en el agua y el verde que te acaricia los ojos, les juro que absorbo tanta información que termino el día demolido. De Stonehenge no puedo decir nada, quede tonto. De ahí fuimos a Salisburg que es un pueblito de mil años con una catedral que es ENORME del año 1200, parece el Empire State pero con cruces. Increíble, el pueblo con sus calles angostas, río, puentes, puertas con escudos con leones, todo. A la tarde entramos a un pub y lamentablemente recién había terminado el partido de inglaterra que gano 4 a 0 pero ahí descubrí que las inglesas pueden ser unas ballenas incomibles pero cuando son lindas, la puta madre ni Kylie Minogue o Nicole Kidman les tocan el culo. Mucha gorda linda como me gusta a mí, ahora entiendo, todo el ADN de la familia de mi vieja, tiene la data posta. Mucha carita linda, tetotas, un lugar para vivir. Eso y los mini cuper, que más pedir. No hay competencia, son todos putos. El paraíso. El té sale barato, hay salsitas ricas, condimentos que después se me vencen pero adoro tener y aceite de oliva de todos los colores, esto es FLAVIOLANDIA.

Mañana no se qué mierda vamos a hacer pero no me importa porque como les dije a los chicos, si me tuviera que volver hoy, bien que valió la pena, me vuelvo feliz.

Les paso unas recomendaciones para viajar en bussinnes y no quedar como un negro sabiola.

Como no ser reconocido como negro cabeza de Spegazzini
(por Flavio Rucci)

1- mantené la calma, nunca te hablaron en ese tono y te trataron de esa manera, vos tranqui andá a tu asiento con seguridad como si nada.
2- estudiá el comando detenidamente. Son muchos botones, tienen íconos que un director de arte debería entender de un plumazo, pero no. Está diseñado para ingenieros alemanes o japoneses, es imposible entender algo de entrada.
3- no aceptes todo el champan que te ofrecen o vas a terminar corriendo azafatas en bolas por el pasillo sin ningún tipo de inhibición.
4- esperá a que el avión despegue para acostarte como un romano (no lo hice pero me tentó hacerlo)
5- la pantalla la podes tocar con los dedos, es más, la TENES que tocar. Acostumbrado al odio que me da que toquen mi pantalla, esto es touch screen y si no la tocás, no anda.
6- no te seques los sobacos con la toallita caliente, es solo para las manos
7- no comas acostado (les juro que me pasó) si llegaste a un ángulo de 170 grados y no sabés cómo ponerlo vertical, pedí ayuda. El viaje de unos langostinos jugosos desde la altura de la bragueta a la boca, puede ser una ruina.
8- no te comas todo lo que viene en la bandeja. Puede estar el postre en ella. (me paso too) estaba mordiendo el último bombón de chocolate que viene para el café cuando el azafato me da a elegir entre una especie de Goulash muy gloria y unos canelones piripipí. Papelón increíble, quede freezado con la boca con chocolate mirando para arriba onda: "decime que me estas jodiendo".
9- no es la última vez en la vida que vas a poder tomar chardonnay francés, calma. Tomé 1 litro de a vasitos, dos días a peyote me hubieran hecho volar menos. En spegazzini se puede, acá no, tomá un par de copitas y listo.
10- no te pongas a revisar el contenido del cleaner set como si abrieras los regalos de navidad. Relax, un hombre de negocios, no se sorprende con que venga enjuague bucal en un frasquito junto a cremas relajantes para la cara. Nada de buches y escupidas hacia el asiento de al lado.

Un apartado es no hacer rostro, mágicamente se te nota en la cara que estas ahí de pedo, por misteriosas maniobras del destino, por un error en la continuidad espacio-temporal. No te vas a levantar a nadie por más que te sonrian o te scanneen a ver si descubren la hilacha. Yo fui bien vestido porque estaba avisado, pero las ojotas con medias no ayudan, salvo que sean del mismo color o pagues el pasaje y ahí vale rascarse el culo con un tenedor, pero los negros de spegazzini no pagan esos pasajes.

Los quiero y no los extraño un carajo

flavio il londonieri

43

0 nací
1 cumplí un año y a la mitad arranqué a caminar
2 empecé a dibujar
3 nació mi hermano y nunca más estuve solo para mis viejos
4 empecé a escribir y a leer
5 empecé la escuela. Moira
6 veía "zapato roto" cuando volvía de la escuela. Johanna
7 se caía a pedazos mi familia
8 me fui a vivir con mi vieja a Spegazzini
9 Marcela Paulisich en mi vida y nada fue igual desde ella
10 empecé a ir al colegio con mis hermanos solos en bondi
11 fui mejor alumno
12 terminé el primario
13 empecé el secundario
14
15 murió Grampapá. Repito 3ro y empiezo a trabajar con Chale
16 comenzó mi amistad con Ossie
17 malvinas, silvia bertoni, el taller del tano. Nace Puppe.
18 termina la dictadura soy mejor alumno nuevamente
19 termina el colegio 2 bariloches
20 empiezo la facu
21 Stephanie
22 Stephanie
23 uno de los mejores años de mi vida
24 trabajo en cervenky, puro cine y parar la pelota
25 10 en diseño III, empiezo inglés. La mamá de mis hijos
26 rompe mile el estudio
27 nace anaïs
28 mamá se enferma de cáncer
29 Eyelit y su secretaria
30 muere mi vieja viene otro hijo en camino
31 milo
32 disney I golf, amigos que van y otros vienen
33 empiezo en la agencia
34 disney II crezco en el laburo
35 disney III juego a ser feliz
36 me caso. Gano un ECHO de oro y un Grand Prix
37 me cago de hambre. Se hunde mi familia. Muere Granny
38 NYC. Sostengo a milo. Soy padre y madre
39 Perras que me muerden. Europa. NYC
40 NYC. Uruguay
41 NYC. Aparece la paz
42 Europa con Anï. Se mueren un padre y un amor. Renace otro
43

Como toda lista, es incompleta e injusta, al releerla voy a querer cambiar todo. Pasaron muchas cosas en el medio, no sé si algo de esto va a quedar en el final cut, no lo sabrán nunca. Como no sabemos que depara el destino. Me surgen muchas imágenes, muchas risas, muchas lágrimas. Es mi cumpleaños y por eso me llovieron recuerdos y los atesoro en un festejo íntimo e intenso.

Y por eso me digo: feliz cumple gordo!

vivo

Internet es el sueño más anhelado por Borges. Es la biblioteca para todos, universal. El que ve Tinelli buscará en la web cosas para él y está bien que así sea. Celebro que lea. Que tenga curiosidad. Quizás no le importa nada de nada o quizás un día la fortuna mete la uña, hace click en un link erróneo y una verdad le es revelada, o le abre una ventana a una nueva realidad.
Yo en internet como en la vida, vivo del arte, dibujitos, diseño, colores, fotos y fotos y fotos y comerciales y fotos y pelis y ahí me pierdo día a día hasta llenarme por completo. Como dijo papá un día: "el que se saca la lotería sigue haciendo lo que le gusta pero con más resto. El que come guiso todos los días, le pone un pedazo más de carne al guiso, no come langosta". Internet es mi lotería ganada, y como guisero que soy, meta ffffound, meta weheartit, changethethought, 2photo.ru, adsoftheworld y dale, talento, y dale, gloria tras gloria, y dale, más y más talento, cosas increíbles. Y así el arte sale del lugar menos pensado. Como la foto de la boca de Rominita que la cruzo por todos lados. Eso es arte. Que no queden dudas. Casi puedo espiar desde adentro como si esa toma fuera de Herb Ritts en vez de una instantánea sacada en una pieza en palermo porque rominita no tenía con quién salir. Así está el mundo. Por suerte. Con las Rominitas sacándose fotos o subiendo sus zapatillas pintadas a mano, o posteando ilustraciones geniales como las de Javier Burgos. Derrochando arte. Con Bansky o Blu* dejándolo en la calle para que cualquiera se lo lleve en los ojos, VERDADERO ARTE, de lo que más me movilizó y conmovió de todo el arte contemporáneo. O como Jan Fabre y su monstruosa instalación en el Louvre; haber visto face to face estos tipos me hacen sentir un afortunado, y me siento como en el período entre guerras con europa explotando artísticamente. Y acá yo, en parque chas, sintiéndome una cucaracha sin nada para dar, con el cargo de director CREATIVO (esa palabra injusta que se rie desde mi tarjeta) con menos creatividad que Galtieri. ¿Qué puedo sentir ante tanto despliegue de ideas, de conceptos, de talento puro?. Ojo que lo de Rominita tiene que servir de ejemplo. Para mí y para vos. Internet es la biblioteca universal y también es el museo más grande del mundo; donde podemos ver en el living o en la cama, lo que antes requería de vestirse de gala, subir a un carro con chofer y que vaya por la Rue Rivolí oliendo a bosta de caballo hasta entrar en el Palacio real con destino de museo, donde hace poco sentí que el arte de hoy está vivo y anda corriendo por todos lados.

Ojalá esto me provoque volver al color. Viva el arte.

*En el frente de la TATE Modern, BLU montó un gigantesco mural alucinante como toda su obra, en Milano hay una movida de street art increíble y de Bansky qué decir. Sobre Fabre me divertía la cara de asco de Anaïs que incrédula me miraba la sonrisa llena de emoción y felicidad sin comprender que su padre estaba respirando arte en tiempo real como nunca antes.

silencio

Este sitio intensamente personal, me permitió compartir con ustedes, casi de forma obscena, mi intimidad, mis ideas, mis proyectos, mis sueños y mis amores. Por culpa de éstos últimos, me vi impedido de la posibilidad de continuar escribiendo de la misma forma que lo venía haciendo. Como ficción no tuve tiempo de generar y el viaje en montaña rusa que viví estos días (ahí la imposibilidad fue de pensar lógicamente) no dejó lugar para algo de valor, el silencio fue lo más prudente que encontré. Cuando el agua que nos separaba hizo que me ahogue, pensé en cerrar volvidejapon como regalo, pero me di cuenta que esto es "Todo lo que te gustaría encontrar, acá no está". Volvidejapon soy yo, gracias a esto salí del laberinto de Dédalo donde me perdí una vez. Este espacio me permitió asomarme al mundo de las palabras, de los pensamientos; me hizo encontrar cosas que ni soñe y me devolvió algo que casi había olvidado: a mí. Hoy arranco nuevamente la comunicación con ustedes, con vos y también con vos pese a que no querés y volvés como un reflejo condicionado movido por la costumbre y un amor que se rehusa a abandonarte.

Welcome Back.

río

Se rompen los vasos, se pierden los tornillos, se descosen los botones, se desinfla la bici, se lavan los mates, se le hace un tajo a la pulpo, se destiñen las remeras, se afloja el encordado de la raqueta, se pasan los ravioles, se pierden los bondis, te cuentan los finales de las pelis, se quiebra la punta de un lápiz, se borran los mails, se traspapelan las cartas, se queman las lamparitas, se cachan los platos, se le va el gas a la coca, se rajan los vidrios, se doblan las patillas de los lentes, se pone amarga la crema, se agotan las pilas, se le va el sabor al chicle, se secan las plantas, se decoloran los toldos, se descascara la pintura, se olvidan los libros prestados, se entierran las mascotas, se arruga la piel, pegan en los palos los remates, se roban los cds, se revientan las biromes, se terminan las series que nos gustan, se desafila la máquina de afeitar, se termina la nafta, se acaba el edulcorante.

El amor no muere cuando es de verdad, se lo lleva ese eterno río que es el tiempo y lo pule con las horas, con los días y los años. Lo deja brillante sin que nadie lo sepa, lo arrastra la corriente alejándolo de nosotros hasta que se pierde entre otros recuerdos y se mezcla, como si fuera una piedra, con otras. Quizás algún día quien te dice la encontrás para tirarla y hacer patito mientras te roba una sonrisa.

ganas

Estoy sin ganas de escribir, sin ganas de inventar nada ni de compartir mis cosas con nadie. Lamentablemente ni siquiera con ustedes que son mis amigos, debo admitir. Estoy enojado con este blog tanto como conmigo. Pero esto suele ocurrirme y tarde o temprano vuelvo arrepentido queriéndolo más que nunca. No es el caso ahora y por eso, antes que cerrarlo o dejarlo desierto, les voy a subir (acá abajo está el primero) unos relatos que mi viejo está empezando a dejar de tirar a la basura; quizás movido por mí, pero para que mis hermanos no sumen un motivo más para condimentar esos celos que vienen cocinando desde siempre, voy a atribuirlo a sus propias y personales ganas de compartirlo. Hasta que le haga un blog o me reconcilie con este espacio, leeran amigos lectores estas cositas que son, por suerte, mucho mejores que las mías.
Disfruten.

(ya hice ese blog, por eso lo removí, si quieren, léanlo aquí: http://puntitosdeoscuridad.blogspot.com)

momento kodak

Hoy estaba laburando en la agencia en un lugar inusual, me llevé la mac lejos del quilombo y quedé al lado de la puerta de entrada secundaria, que como buena puerta de casona es de vidrio y hierros forjados. Muy lindo todo hasta que empezaron a sonar disparos en la calle, con una cercanía y frecuencia que no tenía registrados. El punto era que estábamos con Kody sentados de espalda a los tiros con sólo un vidrio separando los balazos de los chorros y nuestras espinas dorsales. Alguno se asomó por la escalera al grito de "salí de ahí gordo que están dándose con todo". Ya me veía entrando como Christopher Reves en la silla de ruedas pero por suerte no paso nada de eso. Salimos todos a la calle y vimos que los autos estaban llenos de corchazos incluído el de uno de los Directores Creativos. El que estaba en la línea de fuego entre el chorro y yo, estaba con los vidrios rotos. El momento Kodak que da nombre a este post, fue cuando estando la calle llena de canas exaltados, chusmas, damnificados con los autos hecho un colador, y transeúntes de todo tipo, Nico uno de los ejecutivos de cuenta, salió con un revólver de juguete en el bolsillo de la camisa. Al darse cuenta, no tiene mejor idea que sacarlo y pensar ¿Qué mierda hago con esto en la mano acá? Nico en la escena del crimen con un chumbo en la mano, es algo difícil de olvidar.

la cosa más triste que leí en mi vida

A los 8 años y con leucemia, se "casó" con su novia del colegio
Reece Fleming tenía 4 años cuando le detectaron la enfermedad. En 2008 su salud empeoró y los médicos le dijeron que le quedaba poco tiempo de vida. Les pidió a sus padres cumplir un último sueño: "casarse" con Elleanor Purgslove, la nena que más quería. Hubo fiesta, vestido, torta y anillos. Al día siguiente falleció.


http://www.flickr.com/photos/volvidejapon/2702203866/

eternal

There was no sound from the alarm. He didn´t hear the sirens far away as usual. No spotlights aiming at a sky as black as the present world was breathing now.
He lived in a London suburb with his mother wainting day after day for a mailman who would leave him more of an orphan.
The war had started some time before, and Timmy took refuge in his dreams and not under the table. He was 12 years old, and the things he had lived through made him understand, by force, that the solution to the problems of human beings were not found with death, but with quite the contrary.
The dining-room was intact, from the time it was filled with laughter, and he was there, thinking about stories that made him forget his own.
His neighbourhood had never been bombed but an explosion on the roof left him petrified, bathed in wood and dust, standing, before a bomb with the colour of wind, that a German pilot on an ill aimed flight, dropped where he could.
The small china horse which kept the books in place, neighed in terror.
The world stopped. The bomb remained suspended in mid air, and Timmy knew everythin g was finished. Listless within an eternal pause, he gazed at the walls, with the plates trembling without movement, looking through the light freckled with plaster and splinters of wood. The brown wall paper was the stage prop of a terrible scene which nobody could reproduce. Not even the one who had tried for Guernica. The immensity of the silence resembled the uncertainty with which the boy was trying to see death from behind a chair. Was this death? An eternal instant before desintegrating together with his dreams? Timmy couldn’t cry. All questions came to a stop, for no answers came to meet them. His gaze took flight through the great hole in the roof showing a star lit sky. The shining metal and the rays of shadows seemed beautiful to him when a feeling of peace took hold of him, and time followed its course.



Eterno está también en español acá al lado en los links de PURO CUENTO.

Belleza no americana

Paris es una ciudad sorprendente, inmensa en una medida que no sigue reglas ni responde a las leyes de la física. Es un lugar donde sentís irremediablemente algo, te impide ser indiferente. Constantemente te seducen aromas, colores, elementos simples como un mosaico o una puerta de calle te quitan el aliento, siempre aparece algo que te cachetea el corazón. En mi anterior visita hace unos años, enfoqué hacia lo inerte, la arquitectura, la ciudad en sí. Paredes, ventanas, muros de piedra, mármoles, plazas, el verde furioso que descubrí a medida que me internaba en el hermoso cuadro que es francia, desde la ventanilla de un tren. Lo único con vida en lo que reparé fue el arte y la intensidad de mi encuentro con él no dejó energía para nada más. Esta vez ocurrió todo lo contrario. Fue una visita humana, cargada de emoción paternal ya que el centro de todo fue mi hija y con esa visión puse el ojo en cosas que no había visto y eso me convirtió esta experiencia en reveladora, irrepetible. El foco no estaba ni en mis deseos ni en mi persona y si bien la cámara robó parte de mi atención y seguí mirando para arriba, esta vez miré a la altura de los ojos y más abajo también.
La sorpresa más grande fue darme cuenta que en Paris la moda no está solo en las vidrieras y en las pasarelas sino en la calle. No hay otra ciudad en la tierra donde la elegancia sea tan marcada como aquí. No sólo las mujeres, los hombres con sus mujeres y sin sorpresa los hombres con sus hombres portaban lo que parece que nadie usa cuando pasás por FTV. Galiano, D&G, Ford, Gucci, Dior o Yves Saint Laurent que dijo adiós en esos días; la moda es parte de la gente, de la calle, de la ciudad. Estilo en tiempo real. Sorprendido por eso, con los días empecé a percibir que la belleza de las parisinas no tiene comparación con nada y supongo que desde los días del enorme Toulouse las cosas han sido así. Tuve la suerte de andar por algún que otro lugar y créanme: las mejores mujeres del mundo no son argentinas. La belleza incomparable de las chicas con las que te topás en cualquier arrondissement es sorprendente. Amelies andan por ahí con una gracia inimitable y si a eso le agregamos que hablan francés, bueno, "Cerrá Pedro!". Obviamente hay cachivaches como en todos lados y mujeres con un perfil digno del César están a la orden del día. Lo que te deja boquiabierto a niveles de un tiburón blanco, es la cantidad de rostros que como mínimo catalogaría de perfectos. Miradas de una profundidad que roban el alma. Tuve con Anabella y con alguna otra chica, discusiones sobre mi incapacidad para darme cuenta cuando un tipo era lindo, y esa cosa de no soy puto que hace que no quiera ver. Ok, Clooney o Pitt tienen una facha inalcanzable eso lo ve hasta Sandro, pero con la gente real no lo percibo como podría hacerlo otro mortal o mejor aún, mi hermano. Esta vez amplié el criterio y así como la alegría no solo es brasilera, la belleza no es solo femenina. Ropa impecable, percha tipo Brosnan, accesorios alucinantes y a diferencia de NYC donde la elegancia es reservada al mundo gay, acá está diversificado a un espectro más amplio.
Y hablando de rosas, no todo son rosas porque la baranda a mandril sigue existiendo y si bien los perfumes nos abrazan en el subte y en todas partes, te encontrás de pronto en hora pico en situaciones más gauchescas tipo el Roca que de la Rive Gauche. Es así, negros hay en todos lados. Y este negrito de Spegazzini caminando por Saint Germain feliz con su hija a su lado se regocijaba el espíritu a cada paso, a cada click. Momentos hilvanados que con los días se pulen, ganan brillo y como dijo mi gran amigo Bioy Casares con respecto a la previa y al después de las vacaciones, estoy en el momento en que la distancia y la memoria le suben la saturación, el contraste y le dan un poquito de sharpen a los recuerdos para que tengan un color que sólo la mano del genio de Caprese pudo igualar acostado arriba de un andamio puteando bajito contra las órdenes de un papa.

viernes

Hay quienes tienen que tomarse un bondi. Otros se suben al auto y recorren sin pensar el camino a la casa de la novia. O del novio. Mile se sube a su moto y los que la tienen a un par de cuadras desconocen estas travesías. Yo en cambio evitando trenes y bicicletas, me voy al centro en subte (o taxi cuando está complicada la cosa) y me monto en un bote con monopolio incluído que surca las aguas de este bendito Río de la Plata hasta llegar a tierras charrúas. A la colonia del Sacramento llena de historia portuguesa y española. La vereda de enfrente tan vapuleada por culpa de la pulpa finlandesa y los cortes de ruta. De hecho desde emprendí esta loca cruzada, estuvieron los puentes cerrados con lo que la experiencia de subirse al bus, la dejo para más adelante. Me encanta cruzar el río. Me encanta esta cosa de extrañar a mi novia. Me encanta desearla y no tenerla, no de masoca. Si fuera por eso no me separaba y tenía sufrimiento como para hacer dulce. Adoro el momento que nos abrazamos felices sólo por vernos, por tenernos, cosa que la rutina te esconde y no tenés en cuenta nunca pero que es de por sí un motivo de alegría. Nosotros no damos nada por sentado y un sms es amor como lo es una charla de Skype, un beso o un tubazo culposo al celu (culpa porque pese a que me controlo, me van a cortar la chota en el laburo el día menos pensado). Me encanta viajar para verla porque es desconectarme. Mi vida se pone en pausa. Dejo todo atrás y soy solo de ella, aún hoy que me llevo un envío para Alejandra que presenta el lunes, cagandolo a Diego desde arriba de un puente. Pero me desconecto, justo yo que soy un 24/7/365 enfermo de la mente conectado 100%. Esta distancia y lo que conlleva, son un condimento increíble para mi relación. Y la quiero cada día más a la loca, aunque le diga las barbaridades que le digo, la amo a la rusa, amo a su familia, a su ciudad, a su país. Cuando leo sobre la celeste me pone contento como si me estuviera volviendo uruguayo de a poco sin darme cuenta. El sol se pone estas tardes de viernes, dibujandome unos atardeceres inolvidables y si bien no sé cuánto va a durar esta historia, espero que lo haga por siempre y que siga regalándome cielos con líneas llenas de color y nubes, que como hoy, me ponen más feliz de lo que estoy, como si eso fuera posible.

niebla

No se entregó como aquella vez, fogosa, seductora, desnuda con toda su belleza exuberante a mis pies. Está furiosa y no puedo negar que tiene razón. Se esconde bajo un manto de niebla y misterio que interpuso celosa, en un juego que no termino nunca de aprender. Ella sabe de las otras, que no es la única y por eso no quiere entregarse. Se oculta entre las sábanas negándome el placer que supo regalarme incondicionalmente cuando no tuve ojos más que para ella. Camino a Firenze busco entre los velos que sugieren, completando con la imaginación lo que no me deja ver la niebla que tendió entre nosotros como lo hicieron diosas del olimpo con héroes antiguos. Lentamente la recorro una vez más tratando de entrar en ella sin caer mortalmente rendido a sus encantos, los que despliega y utiliza como ninguna otra, porque si hay algo que sabe hacer italia conmigo, es que enloquezca y no sea de nadie más, me subyugue dentro de su ser hasta perderme sin saber quien soy.

utopía

Tengo que escribir con letra chica porque lo estoy haciendo en un pedacito de papel que Anaïs me dió. Estamos yendo al lugar del mundo que más quiero conocer. Sí, como un sueño hecho realidad, forjado lentamente en la facultad, con el viejo Mendez Mosquera y su guante de adiestrar halcones, el que supe encontrar milagrosamente en el MoMA. Sueño que se alimentó de arte y diseño cuando cada día que pasaba, la Bauhaus me fascinaba más y más. Así es, que hoy estoy en camino, como un niño que va a ver a Santa Claus, yo voy a mi Meca privada. Ni Tokio, ni las pirámides, ni el Hollywood tan odiado por Woody y tan anhelado por mí. Nada se compara con Dessau y su escuela de genios, de superdotados. Y aquí, mientras en el cielo unas nubes de algodón juegan con el sol y por la ventanilla asombra un bosque dibujado por ángeles mientras el creador estaba ocupado haciendo otras cosas; voy con mi hija hacia la emoción pura. No por cumplir una meta, sino la de poder escuchar la voz de Kandinsky o de Klee, una clase de Lászlo o Albers verlo caminar por los pasillos a Gropius, sentir el retumbar en las escaleras de los alumnos privilegiados de poder aprender de la escuela más gloriosa de la humanidad. Donde rusos, húngaros, alemanes y de otras partes, enseñaron no sólo pintura, diseño, arquitectura, teatro, diseño industrial, fotografía, cine y cuanta forma de arte imaginen, sino una nueva forma de vivir. Inventando la modernidad, la utopía del hombre perfecto, tan cerca de la otra "escuela" nefasta y a su vez tan lejos.

Así mis amigos, voy con las traicioneras espectativas más arriba que nunca jamás, a encontrarme con el pasado y con la utopía presente en mí desde entonces, de poder soñar con un futuro mejor.

flavio

Berlín a Dessau, 12 de junio de 2008

carta a los amigos

Perdón. Así empiezo mis amigos porque de todas las cosas que soy, en la que peor ando de todas es como amigo. Con algunos peor que con otros pero en estas épocas de novio a distancia y padre separado, a quienes he abandonado es a ustedes. No hablo de la amistad de comercial de cerveza de sillón antes de salir y boludeo eterno, por que eso hace rato que se nos pasó de largo y si bien a veces estamos en ese plan, me refiero a otra cosa. A algunos no los veo hace mucho, y sin embargo están, otros que les perdí el hilo y a un par los tengo cerca afectivamente pero están cada vez más lejos. Soy como amigo una mierda, lo sé y por eso les pido perdón, no va a cambiar esto a corto plazo pero quiero que sepan que estoy muy orgulloso de ustedes, mucho. A uno que otro lo cagaría a patadas en el orto porque se maniata a cosas que los hacen completamente infeliz (como el chiste de judas va a venir preguntando ¿seré yo? ¿seré yo?). De los que estoy alejado (y como alejado no tiene que ver alejo) se nos ha oxidado el diálogo pero nada que un buen asado pueda dejar a nuevo. Créanme que aunque no hablemos, están. Aunque sea al verlos en el msn o cuando me entero de algo por ahí. Quiero que sepan cada uno de ustedes que me han ayudado y servido en su particular forma mucho, a veces enormemente, como cuando en vez de amigo, alguno se puso a laburar tirando caños, alambres y sogas para hacer los andamios que no me dejaron caer. Otros sólo con llamar una vez cada tanto y aunque suene increíble, a veces sin hacer nada me han dado una mano terrible. Todos ustedes me hicieron lo que soy porque de las cosas que forman, los amigos son los que tienen más libertad de moldear y los que más lo hacen. Y así soy.
Como esta es una serie de cartas de despedida, quiero decirles que mi vida valió la pena en parte por los heterogéneos amigos que he cosechado en este camino, amigos que al juntarlos se miraron como preguntándose ¿qué me une a este tipo que tiene esos otros amigos? en esa diversidad extraña, están como siempre. A cuatro cuadras, a 9 horas de avión, cruzando el charco o vaya a saber por dónde están, pero todos andan dando vueltas por ahí entre mis pensamientos o mis afectos porque eso tengo claro, seré una mierda, pero a mis amigos los llevo a todos lados.

carta a los chorros

Queridos ladrones. Con todo respeto quiero que sepan unas cositas que van a quitarles las ganas de cometer las fechorías a las que nos tienen acostumbrados lamentablemente. Tampoco con esto quiero generar un desafío y con ello que sea la sede del campeonato mundial de choreo. Primero: a diferencia de cuando fui a chicago (hábil afano en el único fin de semana que quedó la casa sola) esta vez va a haber gente full time. Puede que salgan al chino a comprar yerba porque casi no queda pero este no es el punto fuerte. Segundo la gente de LoJack ha desarrollado un producto para hogares y si bien lo mantuve en secreto, estoy disfrutando de la tranquilidad que nos brinda el monitoreo por radio frecuencia que nos mantiene conectados incluso si cortan las líneas de teléfono (cosa de película de sábado de súper acción) tampoco este es el botón que quiero tocar en su corazoncito punga. Tercero: no hay un mango en casa, ni falopa ni nada que valga la pena cortar rejas, escuchar la alarma, salir corriendo y terminar sudado como los sábados cuando corren bolivianas. La Xbox va a lo de milo junto con la parafernalia que el niño desea disfrutar en solitario. Cuarto: acá sí viene cuando intento persuadirlos. Sólo tengo juguetes, juguetes que reconozco en ebay, mercadolibre, plazas de buenos aires y retro toys. Juguetes que no le sacan un mango vendiéndolos de apuro. Chicos, no tengo un mango, dejenme un teléfono y los invito a comer cuando vuelva. Asado, polenta, lo que quieran comer. No sean malos, dejen a mi viejo que está grande en paz viendo Nat Geo o Travel and Living, o a Pablín que viene primero y me hace el aguante con toda su galleguez. Por favor señores chorros, vayan a lo de Francisco (pidanme por mail la dirección si quieren, se las daré por gusto) él sí tiene mosca o a lo de Macri o a lo de Ibarra que vive acá cerca. Haganme el favor de no joder, les estaré eternamente agradecidos. A propósito, si no conocen mi dirección, acá se las dejo: Sandokán 3364 5to piso esquina Acelga.

Muchas Gracias.

carta a mi viejo

Una de las primeras cosas que recuerdo de vos ( o la más intensa) y lo lindo de esto es que vos no tenés ni puta idea porque fue un momento de esos que se escapan. Estabas haciendo fiaca un domingo en tu cama en temperley en la casa de Suarez, mamá haciendo el desayuno y los chicos por ahí y estaba sentado arriba de tu panza, jugando, riendo y de pronto vi que llorabas. Cuando te pregunté por qué lo hacías me contestaste con evasivas como hiciste con casi todas las preguntas que te hice en mi infancia. Hoy puedo sospechar porqué lo hacías. Vinieron tiempos duros después, peleas que me hubiera gustado no presenciar, gritos de mamá, enojos. El bar del turco era un lugar que odiaba con todas mis fuerzas sin saber bien porqué. Luego, unos años después cuando ya no estabas, te escribí varias cartas porque en época de familias sin teléfono, mail, blog, posts, skype, sms, msn, videocall, celulares y youtube la única forma de estar cerca tuyo era con palabras transferidas del alma al papel sin otro carbónco que el dolor. En esa época supongo que te pedía que vengas, que estés, que le pases plata a mamá o pedía regalos. Supongo, porque no sé que te escribía. Patricio me dijo que había por ahí una carta de ese tiempo que me haría caer las medias pero nunca me la dió y creo que nunca lo hará. En los años siguientes, cuando volviste con mamá, yo tuve una lucha con vos que descubrí en el diván (no te enojes con él porque gracias a análisis descubrí que existías) lucha que me hizo vivir una etapa de terror porque se juntaron luchas con mis hermanos, conmigo y con el mundo. Pero en ese momento estabas, hacías lo que supuestamente tenías que hacer y te rompiste el orto por nosotros como nunca lo habías hecho antes. Tengo la sensación de que siempre estuvo mamá en el medio de nosotros dos y cuando ella se fué, pusiste en el medio un mar de alcohol que no me animé a cruzar. Nunca supe por qué te quisiste ahogar en él tantas veces y por qué nunca viste lo que sos. Otra vez tengo que suponer que no lo sabré jamas ya que no te gusta hablar del pasado. Cuando nació Puppe y se volvieron a separar fui yo quien te pidió que te vayas de casa, como una triste marioneta, ciego. Aún hoy no me lo perdono. Errores que cometemos de niños (porque no era más que eso). Por suerte durante un tiempo fui tu única compañía y esas horas en spegazzini me mostraron crudamente el amor que siempre sentiste por mí. En ese momento no supe cómo ayudarte, porque si alguien necesitó una mano fuiste vos. Veía a mi padre en un laberinto y te perdiste durante un largo tiempo. Cuando nació Anaïs tiré el hilo, que como Teseo usé para no perderme. Desee que nunca salieras, movido por la incomprensión que sentí como par, como papá. Así continuó inmodificable nuestro destino hasta que la dama de hierro dijo basta y se fue sin contemplaciones. Quedé encerrado en mi furia lamentando que sea ella. Y vino Milo, y pasaron 3 años hasta que lo conociste. Casi te morís en el medio y por primera vez tuve miedo de no tenerte de verdad. No quiero imaginar todo lo que nos hubiéramos perdido si te ibas en esos días. Y me casé y me divorcié. Un tiempo antes de esto, y no es casualidad, empecé a ir a terapia y con la separación empecé a entenderte. Estuve en el mismo lugar que vos. Después a ese entendimiento le sumé el descubrirte y tomar conciencia de que tenía un padre. De a poco eliminé esa capa impermeable que puse entre ambos. Reaparecieron la largas charlas, la afinidad, las palabras llenas de afecto. El preguntarme porqué mis viejos tuvieron esa relación única conmigo que me hizo ganar el odio de mis hermanos que aún hoy me salpica. Vinieron los viajes juntos, los momentos únicos. El amor por mis hijos, el que tengan un abuelo parecido al que tuve yo. Los abrazos, las lágrimas, las fotos, las películas de otros tiempos y otros lugares. El ver los porque. Siempre supe que eras un tipo especial perdido en tus laberintos, junto a fantasmas que creo todavía ves. Con el tiempo empecé a disfrutarte, a develar ese orgullo enorme que como un monumento de la antigüedad estuvo enterrado por años. Hoy puedo sentir esa identificación mutua que tenemos y me siento plenamente feliz por poder tenerte cerca, haberte hecho sentir el mismo orgullo que vos me regalaste y acá viene algo que nunca te dije y que por pelotudez (no me importa que no te gusten las malas palabras acá) callé tontamente: te admiro viejo, tu inteligencia, tu cultura, tu humanidad. Sí, de acuerdo, sos un viejo choto que se calienta por nada (los hmbres de verdad tienen sangre en las venas) y que se pone monotemático con la pesca y las moscas para pescar momentos digno de dioses. Nunca me aburrió una charla, sos una fuente de saber enorme y si pudiera elegir un espejo aunque te suene raro, te usaría de molde viejo querido porque al igual que grampapa, sos de esos tipos llenos de defectos que se vuelven perfectos porque al cerebro le agregaron corazón. Grande, inconmensurable como lo es mi alegría hoy, en épocas de padres que mueren, de tenerte vivo.

Como esto se supone que es una carta de despedida, voy a robarme un concepto de mi hermano para pedirte que al igual que él, viví varias vidas, hice cosas que nunca me permití soñar, amé y sentí como poca gente pudo hacerlo y disfruté viejo querido de una forma que shakespeare no pudo imaginar. El miedo más grande de todo padre es que muera un hijo antes que uno y si eso ocurre con nosotros, te pido que no me llores, que no lo lamentes porque he sido feliz viejo mucho y estos últimos años te lo debo en gran parte a vos. Aunque no me creas.

te amo viejo.

Carta a mi hijo

Querido milo.
Cuando me enteré que venías, estaba muriendo mi mamá y si bien hay vacíos en la vida de las personas que se rellenan y otros que no, creo que el tenerte me llenó de una felicidad que equilibró las cosas en una época que hoy a la distancia puedo definir sin culpas, como feliz; pese a la pérdida, pese a todo. Llegaste en un momento muy particular de la misma forma que Anï: inesperada. La sorpresa tuya fue distinta, fue llena de respuestas y no de preguntas como con tu hermana que ahora me acompaña lejos tuyo. Fuiste especial desde la forma que apareciste en el mundo, sorprendiéndonos con tu chispa, tu humor, tu sonrisa. Cada día con vos fue un desafío que demandaba todo de nosotros. Al extremo. Tu crecimiento lo acompañó el país y tuviste la suerte de tomar de la miel que nos regala la argentina de vez en cuando. Tus arranques, tus berrinches fueron un disfrute secreto y siempre me hizo reir tu rebeldía si bien nunca pude apoyarte frente a tu madre a quien volvías loca como me hubiera gustado a mí y no pude. Pero no era ese tipo de complicidad cobarde de barreda el odontólogo que un día dijo basta y se cargó a todas. No, era una complicidad de outlaw de tipo del costado que somos vos y yo. Cuando asomaste por un monitor y el doc dijo que eras indudablemente un varón sentí las ganas (que conservo intactas) de verte compartir conmigo mil eventos. Desde un partido de tenis llenos de passings y aces a poder gritar juntos un gol, cosa que me llevo con vergüenza por no haber cumplido. Verte con una chica o prestarte el hombro cuando una te haga llorar. Cosas de libro, de cliché, pero que por más imaginación que le ponga, terminan cayendo al lugar común de todo padre latino y su hijo.
Así vino que un día quieras hacer un comic y tengas la idea de un pibe 10 años más grande que vos o el ponerte a todos al hombro para que te hagamos la peli en spegazzini con tus primos de actores y vos como genio central, llevándote halagos de muchos. El que todo el mundo te rompa las pelotas con la escuela para que mañana seas mejor, es algo que apoyo desde adentro, desde la trinchera, con vos del hombro como un soldado sostiene al otro herido. Porque quiero que sepas mi amor que no solo vos estuviste herido esa época donde me decías: "papi no soy feliz" cuando los chicos de tu edad sólo piensan en glorias deportivas y tonterías de cartoon, yo estaba herido también. Y cuando nos abrazábamos en nuestra esquina y yo te ocultaba lágrimas de orgullo y tristeza, estaba en la misma que vos. Por eso luego me llenó de felicidad que lo superaras como un hombre que sos diciéndole a tu analista: "¿para qué tengo que venir acá si ahora soy feliz" cosa que yo con casi 43 años no le pude decir a fabian. Por eso es que hoy puedo ser feliz al verte grande, creciendo sano, con genio, con talento, con GANAS. Yo sé que estás en el comienzo mu temprano de tu vida y todas las preguntas que encarnás sólo tendrán respuesta con lo que hagas y con tiempo. Pero quiero decirte milo que nadie cree en vos como tu padre y que desde acá, lejos, a una distancia que no podés medir salvo con el alma, te acompaño a donde sea porque sos mis alas. Mi motivo de energía más alto, mi esperanza y mi amor. Todo en ese cuerpito de nene que viene haciéndose hombre ide la misma forma que tu papá, tanto que asusta.

Te amo con locura y siempre estaré adentro tuyo, en un rincón perdido de tu corazón lleno de pasión y de genio.

letter

Qué loco que en inglés carta se escribe como LETRA o incluso como LITERATURA. Ellos tienen esas cosas con ese idioma limitado, te topás con múltiples significados. Pero no iba a eso. Les aviso, se viene una serie de cartas de despedida para todos ustedes. No planeo suicidarme, al menos este mes, tranquilos. Pensé mucho en estos días que nadie le dice a la gente que quiere qué es lo que siente por ellos. De pronto, te morís o lo que sea* y nunca se expresan estos ricos pensamientos. Bueno, se vienen mis cartas de despedida y la razón no importa. No se pierdan el próximo volviepisodio, a la misma volvihora, por este volvicanal.


* lo que sea no es ir al supermercado o cosas así.

regalo para froggie

Podría regalarte un perfume, o una cafetera expreso italiana que evitaría ese café colado en calzoncillo de beduino (que acaba de cruzar el desierto en camello con 50º a la sombra) que solés preparar. Una flor, una tanga, bombones. Una peli de las que no viste y a mí me encantan. Música o algo para la guitarra. Podría ser un libro que es de los objetos que más tenés y más te gustan. Un cuadro o una poesía si me animara a escribirla. O un regalo para cada sentido como te hice cuando nos conocimos allá en Colonia. Este copy de hecho podría servir. Pero no. Ya sabés que es lo que te voy a regalar y va a quedar bueno en tu casa, pero no me refiero a ese tipo de regalo. Te hablo de otra cosa. Y para que valga la pena lo que quiero darte, tengo una gran tarea delante que es mejorarlo, hacerlo más valioso. Cambiarle lo malo, lo que no anda. Arreglarle las fallas, upgradearle sus capacidades, el potencial, lo bueno que si bien poco, es bueno. Y estoy en eso, cada día, cada mañana cuando me levanto y encaro la vida de otra forma, lo hago. Cada vez que uso algo que pensé que no tenía (y descubrí gracias a vos) como son la tolerancia y la comprensión, estoy haciendolo un mejor regalo pero bueh. Le falta, sabés? Le falta hacerlo más valioso. Hacerlo más lindo, o lindo a secas, cuidarlo para que lo disfrutes más y por más tiempo. Pero no me importa y hoy te lo llevo para que te lo quedes todo lo que quieras. Te lo doy con moño y todo. Siento una alegría muy grande en este momento y la felicidad de poder verte en unas horas para abrazarte y mientras te beso, decirte: "feliz cumple mi amor, el regalo soy yo".

Ginger meit

Soy el inventor del mate con gengibre. Fresco, nada de giladas. Rayás un poco arriba de la yerba y listo. A ver, hace años que lo tomo y tengo miedo que un improvisado chichipío venga y se haga el pícaro quedándose con el mérito. No se nada de la vida, pero de infusiones, una bocha. Que conste.

¿cuántas veces dije cuántas?

Si existiera dios y me cruzo con él, o me pasan la vida en una peli cuando el tiempo no importe y pueda ver mis 49 o 50 años de vida en el otro lado, hay algunas cosas que quiero descubrir antes de desaparecer totalmente. Me intriga mucho cuánta plata gané en mi vida, cuánta gasté. Poder ver la diferencia entre lo que me han pagado y lo que merecía. Cuánto recibí injustamente. Cuántas indemnizaciones me birlaron. Saber cuánto perdí cuando estando frente a un cliente, puse un precio para un laburo y pude sacar el triple. Si todo lo relacionado con la guita fue justo o no. Suelo hacerme estas preguntas idiotas y aunque suene incoherente no son por lo material, por el sucio billete, es una curiosidad estadística extraña. Saber cuánto le costé a mamá, cuánta plata me dió para caramelos, cuánto para el bondi. Cuánta plata le saqué del monedero a Granny y a Angelina su hermana. Qué perdí, todo, hasta la cosa más insignificante. Cuántos regalos me hicieron. Cuántas láminas de papel romaní compré. Cuántas coca cola me tomé y cuántos asados comí. Cuántos chistes tiré. Cuántas cosas inventé o cree sin robar a nadie. Quisiera saber cuántas oportunidades perdí y cuántas veces me salvé de morir por la conexión de hechos que, aleteo de mariposa incluído, hubieran terminado con todo. Quisiera saber cuántas veces me dijeron te amo y cuántas veces lo hice yo. Quisiera saber quién me quiso y no lo supe y cuántas veces me crucé con una chica que me imaginó dentro de ella en un juego que mezcla imaginación y lujuria. Quisiera saber a quiénes le gusté, tener en frente sus caras, saber sus nombres. Quisiera poder ver las cosas que perdí sin tenerlas y también las veces que hice a alguien feliz. O las que hice sufrir. Saber cuántas veces me sonrió mi hija o cuántas veces me dijo "te quiero" mi hijo. Cuántas caricias les dí y cuántas veces los hice sentir bien. Cuántos pañales cambié. Cuántas veces los reté o les pegué. Cuántas veces soñé. Cuántas veces tuve una idea. Cuántas veces lloré y cuántas reí. Cuántas canciones escuché, cuántos libros leí, cuántas pelis disfruté. Cuántas veces dije algo interesante y cuántas veces hubiera sido preferible que cerrara el orto. Cuántas veces hice el amor y cuántas cogí. Cuántos besos di, cuántas veces abracé. Saber cuántas personas conocí. Y a cuántas me crucé en el bondi o en el tren. Saber qué hubiera sido de mí cambiando cositas, pasando derecho por una calle o no invitando a alguien a entrar en mi alma.

Quisiera ver tirado en un sillón, cuadernito en mano anotando estos datos mientras revivo absorto cada hecho, cada dato de mi vida en la sala donde proyecten nuestra historia cuando no hay más nada para editar. Palabras. Números. Preguntas que me encantaría poder contestar exactamente y no entre desvaríos como a veces hago, o como ahora.

Pregunto para que te preguntes, ¿vos qué te preguntarías?

Para el post número 100, otra de woody

"Si no te equivocas de vez en cuando, quiere decir que no estas aprovechando todas tus oportunidades."

"Terapia para todos" con James Lipton

Quiero dejar en claro que todo lo que se me ocurre tiene que ver con el país y no quiero que esto sea la sucursal devaluada de Crítica o del pasquín que elijan. No estoy inspirado para nada, estoy preparando un viaje y como pueden llegar a adivinar, es de las actividades que más me gusta, más que el cine y todo lo demás. Sólo tengo en la cabeza tarifas y disponibilidades, trayectos, países a visitar. Ciudades que me tientan ofreciéndome su arte y su arquitectura. Ventanas de Safari con buscadores, campos a completar con cantidad de pasajeros, datos, íconos pequeños con calendarios que al abrirse me hacen saborear el disfrute de la previa (que tanto he pontificado) trenes, aviones, hoteles con y sin baño, con pasillos donde hay que correr en bata para pegarse un duchin. Euros inalcanzables, dólares y pounds, números que me dicen a los gritos que estoy loco, que no puedo ser tan irresponsable con mi futuro y con mis hijos. No sé, mi vieja sufrió toda su vida por tener una casa, o mejor dicho, por haber perdido 2. Y sin embargo cuando saludó a todos desde el andén, no hizo diferencia que la tuviera o no. En mi último día les cuento si hice bien o mal. Mientras tanto esperen novedades.

Me dejé llevar con esta explicación de por qué no les escribo y terminó siendo "Terapia para todos" con FR. Me voy antes de que les cuente todos mis traumas y cuando me vean se me caguen de risa en la cara. Me voy a un rincón a chuparme el dedo mientras me balanceo lentamente. Adiós.

BWV 1056

El cine es una de las cosas que más me gustan en la vida. Te sorprendería saber cuánto. Me gusta como a Borges le gustaba la literatura, o más y si bien él superó la vergüenza y el miedo para crear (ayudado por su genio) yo nunca pude dar ese paso necesario para pasar de disfrutar a realizar. Acabo de ver una película maravillosa, inteligente y distinta; me voy a guardar cuál es, quiero que aceptes el reto así puedo volcar las profundas sensaciones que me produjo. Hoy pasé antes de venir para casa por el video de la vuelta de la agencia y junto con una de las últimas de Kim Ki-duk, me traje un par más. Cansado y todo, puse el equipo, agarré el control, y después de apretar el botón de play, me sentí cayendo por un pozo sin fin, embargado por una emoción tal que pensé en despertar; temí no llenar las expectativas con el resto de lo que a los pocos minutos ya era una gloria inimitable. Me sentí como hace años, sentado en una butaca de un cine que ya no existe, sorprendido y shockeado por la fuerza de los tonos y el color visceral que le dio Sacha Vierny a la obra máxima de Greenaway "The Cook the Thief His Wife & Her Lover". Quizás el tema, la fotografía extrema o la música de Bach hicieron que me pierda en la nostalgia y sufrí nuevamente la sensación de estar ante una obra de arte en estado puro. Como una droga que te descoloca por completo, sentí que las lágrimas correrían como lo hacía la línea de una ilustración que acentuaba el contraste entre lo real y lo irreal, entrando caprichosamente en la trama para mostrarnos un pasado que fue (que yo no puedo soltar). La memoria perdida en el bosque de la noche, donde la única alternativa para recuperarla es perderlo todo.

Extraña, esta película clavó su filoso puñal en mi pecho muchas veces, mostrando cuán indefenso estoy ante el amor, reflejando todos mis miedos, espantando el sueño y los fantasmas que me torturan sobre quedarme sin nada. Así transcurrió hasta que una mirada a cámara me dio la señal de que se iba para siempre el tener todos mis sentidos al límite, y sin motivo, ante la nada, fundiendo a negro se produce lo que en ciertas ocasiones ocurre el llegar a la cima de una expresión artística, desborda mi alma como un vaso olvidado debajo de un chorro de agua infinito.

cosas que pasan

Se pasaron de largo ideas para cuentos, cosas que quise decirte, alguna me gustó en el momento pero no anoté. Palabras que nadie va a devolver porque las condiciones que hicieron que esas ideas se ensamblen, como las figura que arma un chico con sus lego, se esfumaron para siempre. Pasé horas cargadas de cansancio improductivo, de largos viajes a lejanos lugares en trenes podridos. Días que pasaron entre sueños (de los más hermosos) y preocupaciones (de las más horrendas de todas) momentos mezclados con una perversidad que sólo imaginan los vengativos dioses del olimpo. Por eso te pido una vez más que me aguantes y que al entrar, sepas que no me olvidé de vos querido lector amigo, sino que en cuanto ordene un poco los bloques, voy a ver que armo. Ganas e imaginación, no faltan.

cacerola

No entiendo cómo aún dicen que el argentino es arrogante, altanero, que se cree la crema de la crema, que vive en la europa de latinoamérica. No entiendo cómo alguien puede sostener esto siendo el pueblo que ha soportado una de las humillaciones sistemáticas más grande de los últimos 50 años. Un pueblo que vio sin decir nada cómo una banda de delincuentes los gobernó, los tomó por la fuerza, los mató, los reprimió, los regaló. No hablo sólo del golpe del 76' ni del riojano, la peor basura que ocupó el sillón de rivadavia de la mano del peronismo y que hizo las delicias de la derecha más repugnante de la región. No, voy más atrás, con "la otra" esposa nefasta; o más lejos, a ezeiza y su masacre vergonzosa, o más atrás aún, al camisa negra que se descamisó, que con los brazos en alto como el simbolito del mundial se fotografiaba ante un tesoro nacional lleno de oro que dejó vacío como unos años después hicieron todos los gobernantes con lo que tuvieran a mano, aunque sean los bolsillos del pueblo. Hoy sentí una vergüenza similar a la que lamentablemente sentí varias veces, como cuando regalaron Entel, o cuando leyeron el comunicado Nº1, o el Rodrigazo, o la 1050. Un pueblo de rodillas, vejado. Que intenta decir basta con el cacerolazo, la actitud más egoísta y vil de la rancia cuasi-burguesía porteña. Detesto el cacerolazo. No me importa si hoy tienen razón. No puedo dejar de asociarlo a la gente que no dudó en salir a las calles cuando le metieron la mano a su verde esperanza pero que miró hacia el costado indiferente, ante cada atropello, ante cada hurto. Ese pueblo que se hizo el distraído cuando Barbarita lloraba en cámara desde la peronista tucumán a causa del hambre cuando nadie llenó una cacerola y se la envió llena de proteínas. Cuando el infame que permitió que vuelva el deme 2 destrozaba la industria, nadie salía a la calle. Cuando entregó el país tampoco. Cuando cerró los trenes, tampoco. Cuando hicieron el golpe económico a Alfonsín, tampoco. Nadie golpeó su batería de cocina contra Martínez de Hoz. Ni cuando Videla y todas las langostas que lo siguieron mataron y torturaron a diestra y siniestra no hubo cacerolazos en barrio norte. Ni en ningún lado.
Hoy vimos un giro aún más bizarro y decadente, demostrando que somos capaces de llevar las cosas a un extremo inimaginable. La frutilla de la torta K que ante la mentira sistemática (no sólo del índice de inflación) de un gobierno que vive de lo que le saca al campo y de la cotización del único dios argentino manejado a conveniencia, fue enfrentar los gritos tilingos con otros gritos. Gritos de otro color, manipulados, violentos y tan pero tan negros como el futuro de esta tierra bendecida, poblada por la peor lacra. Un país que un fascista iluminado catalogó hace muchos años de POTENCIA.

gesto

Todavía no se murió Videla. Ni Martínez de Hoz. Me entristece cuando alguien que hace reír se muere. No importa si lo llegaste a querer o no, hoy fue el enano Guinzburg, el publicitario, el cómico, el periodista, el de la noticia rebelde, el de peor es nada. No era un fan, pero sentí algo parecido con Abrevaya y Castelo. Tristeza no al nivel de cuando se fueron otros tipos inteligentes, irónicos, rápidos o geniales como el Negro Fontanarrosa, para poner un ejemplo. En la tele a esta hora pasan retrospectivas que emocionan y nos dejan ver el hueco que se genera al irse un tipo como él que cuando aparece en la caja boba, nos hace creer que es un poco menos tonta. Mientras lo pasaban entrevistando gente, me acordé que la única vez que lo vi, me llevé algo. Pequeño. Ínfimo. Estábamos esperando si nos daban, o no, el premio de Agencia del Año en un evento que Jorge conducía. Mucha de la crema publicitaria presente, llega el momento en que nos anuncia, con la música de Love Unlimited al palo, que ganamos. Ehhh, abrazos y a subir al escenario, paso delante de él, lo miro embadurnado con esa inútil alegría de haber ganado, me mira sonriente y como una yapa, me guiña un ojo, cómplice. Hoy pienso que ese acto, casi un reflejo en una persona pública, me dejó una sensación fugaz de calidez. Ahora pienso cómo un gesto gratuito puede adquirir con el tiempo, o la muerte, un valor inimaginable.

milo tiró cuentazo

métanse a leer el nuevo cuento (era una tarea obligatoria para la escuela, sigue como siempre) del enano que está increíble:

http://mi-lo-ve.blogspot.com/2008/03/trece.html

como suele ocurrir en las escuelas públicas, se sacó un regular.

eternalize

No existía Flickr en mi vida, cada vez que apretaba el obturador de una cámara era para encapsular un recuerdo. En ese tiempo, pasado el verano de 2005, fui a visitar a mi hermano a Londres. Encaramos por unas semanas una recorrida por el continente, descubriendo mundos deslumbrantes, francia, suiza e italia me regalaron una inmensidad inesperada. A eso me esperaba de vuelta, en tierras de piratas, una larga estadía para vivir la ciudad de donde provienen la mitad de mis genes.
Días enteros caminando, viendo, sintiendo, aprendiendo. Todo esto cámara en mano tratando de retener en píxeles lo enorme, lo descomunal; pensaba para quién eran esas fotos y tenía una cosa atragantada que no se iba e hizo que me preguntara: ¿son para mí? ¿para los que se sientan ante una pantalla y pierden el interés a los cinco minutos? No, era para compartirlo, no sabía con quien, no sabía para qué. Intuí el deseo de que vean lo que estaba viendo, una necesidad intensa de llevarle (especialmente pero no solo a papá) al mundo lo que me regalaban los ojos. Y así siguieron los días, click, click, click. Hasta que un día entré en el V&A por un poco más arte, con una glotonería casi obscena. El Victoria & Albert Museum está en uno de los barrios que más me gustaron y es uno de los mejores. Así, entre pinceladas, cincelazos, colores, materiales exóticos y entre manos que dieron forma a cosas hermosas, me metí en una muestra de fotografía. Extrañamente quien exhibía no era un fotógrafo sino un director de cine: Abbas Kiorastami. No vi nada de él, ni siquiera hoy; "El sabor de la cereza" sigue siendo un misterio pendulando entre recomendaciones de quienes aman y odian esa peli. Pero esto no se trababa de 24 cuadros por segundo sino de un cuadro y la eternidad. Me emocionaron inmediatamente los blancos fríos de la nieve y la soledad, las sombras y la morfología genial y única de esas fotos que podrían envidiar Cartier Bresson, Avedon, Doisneau o Cappa. Cuando estaba a extasiado en un punto justo, plenamente conmovido, me topé con un texto sobre un gran panel, perfecto, bello, con una tipografía que no podía ser otra y pude entender lo que en esos días me había atormentado. Como en un pizarrón, estaba frente a mí una lección que cambiaría mi vida y que hizo que hoy, cuando estoy detrás de una cámara no haya un hombre, sino un fotógrafo que busca lo mismo que este iraní, con el que me tropecé en una sala allá lejos en un museo de Londres, que dijo:

"Contemplating the clowdysky and the massive trunk of a tree under a magical light is difficult when one is alone. Not being able to feel the pleasure of seeing a magnificient landscape with someone else is a form of torture. That is why I started taking photographs. I wanted somehow to eternalize those moments of passion and pain".

que NO VUELVAN los lentos

Señores, los lentos permitían acercamientos al objetivo que ninguna otra práctica física podía lograr. Cuando arrancaban era el momento mágico que ni Malaparte, García Márquez o Wes Anderson podrían imaginar en su total dimensión. La aceptación a bailar lentos era el nombramiento de caballero por parte de la reina de inglaterra. Salvo que la chica en vez de tocarte los hombros con una espada, lo hacía con sus brazos, abrazándote detrás del cuello dejando libre todo su cuerpo para que tus manos suban y bajen de acuerdo a una cantidad de fortuna que no estaba determinada por ninguna ley terrestre. Los lentos han permitido tocar culos y tetas en épocas que no se podía tocar ni un piano sin que te lleves un disgusto. Yo iba a bailar en una época donde IBAN LAS MADRES DE LAS CHICAS. Sí señores, así de simple, como lo leen. No me vengan con que ustedes pendejos de mierda son machos porque se llevan a una pendeja al derpa y la ensartan el primer día. Hazaña era levantarse una piba PIDIENDOLE PERMISO A LA VIEJA ahí mismo, en la cancha, casi a oscuras, generalmente mirándote con odio, con las luces estroboscópicas y los reflejos de la bola de espejos dándoles un toque más siniestro. Eso era ser macho queridos. No porque me la aguanto en grupo y patoteo a un boludito en el abasto, no. No señor. Tenías que tener los huevecitos bien grandes, cosa que era provocado no sé a esta altura si por el valor o la ausencia total de sexo, para ir ante el enemigo a pedir la mano de la nena para llevarla al paraíso gracias a Air Suply, Barry Manilow o quien haya sido dotado del don de hacer melodías suaves y empalagosas. El momento mágico del que les cuento, donde la mirada de "sí, dale" o la leve sonrisa de aceptación te llevaban al cielo sin escalas, se contraponía con el efecto "baile de la silla" que podía dejarte sin nada, corrida desesperada para capturar los seres más aceptables posibles dentro de una fauna que iba de maravillosa a dignas de NatGeo. Darwin debe haber elaborado su teoría de la evolución en una corrida de este tipo, cuando un Dj pegó los lentos y vió in situ cómo sobrevive el más fuerte. Quedarse con las manos vacías te fulminaba la noche 2 horas antes. Lo peor del mundo era que en un determinado punto, si dormiste o no fuiste lo suficientemente rápido, hasta los bagayos más plumíferos y desagradables del mundo te decían que no, con el poquito orgullo que podían llegar a esconder debajo de sus narices de Capusotto o dentro de sus panzas de Michael Moore. Cielo e Infierno. A las 4 y media o 5 de la mañana en el preciso momento que un Disc Jockey (DJ no existía, como no existían las siglas en ingles) se le ocurría poner el vinilo salvador. La incomparable situación de estar bailando justo en la transición, también era una prueba de fuego donde tu destino estaba tratando de anotar algo en una libreta sin ver un carajo dentro de la cabeza de la niña inocente, que sabía que su cuerpo estaba a punto de convertirse en la autopista donde bólidas manos iban a recorrer toda su extensión sin necesidad de las guías de YPF. No cabía otra que poner cara de "está todo bien, soy buenito, no te voy a hacer nada" y rezar, rezar mucho, pedirle a los cielos que se quede con vos y te regale los lentos como trofeo máximo. Menos de diez centímetros era la distancia que separaban la gloria de la ruina total. Cuando sus manos pasaban por arriba de tus hombros, abrazándote, se generaba una mezcla de alegría, excitación y elevación de masomenos 40 o 45 grados de temperatura en todo tu cuerpo; tus fantasías empezaban a enloquecer desquiciadas imaginando besos y caricias que era todo lo que podían soñar. Ahora, cuando estas manos que unos instantes atrás se agitaban felices al ritmo de la música, se detenían en tus clavículas diciendo "no negrito, ni loca bailo lentos con vos" traía consigo una de las humillaciones que sólo empaté años después en la cama diciendo "te juro que es la primera vez". Los lentos eran un ritual que nadie, por más doritos que coma, va a poder ver en toda su plenitud. Era el momento esperado en toda la semana. La previa que duraba 7 días, como dice una campaña que intenta decirle a los pibes que no tomen éxtasis, era llegar a lo más alto a la vista de todo el mundo. Si hubiera existido youtube, la mitad de los videos serían de pibes victoriosos bailando lentos, zarpando gancho como lo haría Shiva y sus múltiples manos. Tus amigos corroboraban que no se habían equivocado brindándote su amistad, eras un pibe que bailaba lentos todos los sábados. Un campeón.
Tocar, besar, abrazar, acariciar, apoyar, chamuyar. Eso lo disfruté los 4 o 5 años que duró. Pasaron más de 20 años y nada de lentos. O sea: cuando hubiera podido disfrutar a pleno de ellos, de Foreigner, de Christopher Cross, de Extreme, de Michael Jackson, en mi momento de mayor levante, con facha, con caripela, con pilcha, con guita, con labia. Con todo lo que no tenía de los 14 a los 18 años ¿qué pasa? DESAPARECEN DE LA FAZ DE LA TIERRA. Chau, nada de lentos. Adiós charla al oído, besos al cuello, acariciadas de nalga. Chau, para siempre.

HASTA HOY.

Hoy, hoy carajo que tengo una hija adolescente. Que está lleno de pendejos que te la ponen en el tren si te descuidás y que se cojen a un bombero quemado!. Que no les importa nada de nada y que lo único que quieren es mandar mano al culo. ¿Por qué? ¿Por qué mierrrrrrrda a estos hijos de mil puta de Doritos se les ocurre sacar esta campaña? JUSTO AHORA. Encima van a hacer tanto quilombo que lo van a lograr. Van a empezar a poner lentos hasta en la Moonpark. Diganme por favor ¿por qué? ¿Qué mierda te hice dios la puta madre que te parió para que me castigues de esa forma? ¿Para que me la llenen de manos a mi nena, a mi bebé que hace un rato me miraba sin decir nada desde la cuna? ¿A mi Anï que estaba en pañales hace prácticamente nada? No solo borraste los lentos de nuestro planeta cuando más jugo (cuack) les hubiera sacado, sino que me los traés de vuelta justo ahora que mi hija tiene reacciones nucleares con sus hormonas!

Propongo hacer una cruzada para que NO vuelvan los lentos, para que estos depravados drogadictos (hijos de madres histéricas que fueron manoseadas por todos, atorrantas que hoy se encaman con el portero paraguayo porque el marido está ocupado dándole a la secretaria y no les da bola. Trolas que tuvieron a estos hijos de mil putas que no sirven para nada), se queden con las ganas de tener institucionalizado un momento para hacer con sus extremidades lo que se les venga en gana. No señores, y no me vengan con que la nena acepta de buen grado, eso es por presión social. Por Doritos. Por la droga, por la tele, por tinelli y el caño, por los fotologs que las tienta a ser lo que ningún papá digno quiere que sean. No viejo, digamos NO a este flagelo que nos quieren imponer, como Halloween o como San Valentín.

Mierda que complicada que la tengo.

otra carta de papá

"Solo la sensibilidad vale para presentir el arte"

Estaba por cenar pero me arrebató el recuerdo de la conversación que hace un par de horas tuvimos, estando yo en casa de Johana.
Así como lo digo, de golpe, un sinnúmero de imágenes me invadieron a un mismo tiempo; no obstante la palabra Berlin sobresalía de todas ellas como la cumbre de una montaña sobre las otras. Y me acordé de Jasón. Así.
Tienes la misma existencia de aquel que buscaba el belloncino de oro a mucha distancia de su patria, allá, en el quersoneso táurico.
Vos buscás imágenes de oro en ciudades tan alejadas, que no solo tienen distintas palabras, sino que hasta las estrellas que pueblan sus cielos son diferentes.
El griego tenía por compañeros a príncipes de reinos; vos te rodeas de hombres que también son príncipes, pero del reino del arte (no es poco)
Al igual que aquél, sos un protegido de los dioses. Al "hombre de una sola sandalia" le otorgaron fuerza, inteligencia y determinación para cruzar mares de terror, con témpanos que en medio de la niebla, estrujaban a las naves y al corazón; a vos te otorgaron el don de oir el sonido del arte con la piel (por eso se te eriza tan a menudo) en un mundo también de hielos, donde una moneda tiene más valor que un ocaso y eso también estruja el corazón. Además, te otorgaron la facilidad de atrapar las figuras de la imaginación y fijarlas en papel (no es poco).
No temas, te van a acompañar los recuerdos por siempre; es lo único que acompañan al hombre hasta la última puerta.
Como al héroe de la hazaña que ya viejo, queriendo ver por vez postrera a sus "Argos", se sentó a su sombra y los dioses hicieron desprender el mascarón de proa que puso fin a sus recuerdos, que en realidad son la verdadera vida. Así, un día entre los días, será el último para vos y un recuerdo final volará sobre tal o cual figura de un museo, como un pájaro que se pierde en el horizonte.
En la creencia de aquel pueblo antiguo, los dioses nunca abandonaban a sus elegidos; vos sos uno de ellos. Cuando te acorrale la tristeza o el infortunio, pensá en esto.

(EDITED)

Éstas, tus cosas para conmigo, son las que hacen que la vida valga la pena ser vivida.
A veces pienso, quién sabe si uno merece tales suertes.

martes 4-3-08

links (updateado)

Vengo de hilvanar un par de lecturas de blogs súper interesantes, de gente que sabe escribir, que escribe de verdad. Textos que me atrapan, me hacen reir a más no poder o me emocionan profundamente. Me quedé como idiota, con ganas de cerrar el pico y dedicarme a escuchar, a leer a los que saben. No perder el tiempo. Pienso: ¿por qué no me dedico a lo que sé? ¡Irrespetuoso de mierda!. Debería reprimir las ganas de ser algo que no voy a ser nunca. Siento vergüenza en este momento como hacía mucho no sentía. Enorme, ganas de cerrar este espacio para siempre y no escribir más. Poner un link para que no pierdas el tiempo y no te pierdas esas glorias que merecen ser leídas mucho más que estas paparruchadas inútiles de improvisado.

http://orsai.es/2008/02/don_marcos.php

(al otro día)

Bah, a quién engaño, voy a seguir escribiendo boludeces y posteando cosas como un gil. Sólo tengo que sacarme esa camisa de Nessus que a veces me pongo, que siento me quema como el infierno, cuando en realidad no soy un héroe mitológico, sino esto que ya sabés. En fin, a veces por impulsivo me creo unos fantasmas abismales y los describo acá, tratando de ahuyentarlos y lo único que hago es que me veas, como un loco, revoleando un trapo al aire, tratando de que vuelen miedos que solo yo conozco y que solo yo veo.

detalles

Hay una cosa que mis limitaciones van a impedir que sientas, y me frustro por ello, es poder describirte en la inmensidad de cada detalle, lo que era para mi vivir en Spegazzini. Cuando mis viejos se separaron, en el año 73, con unos meses de empezadas las clases, me fui de Temperley a vivir junto a mamá y mis hermanos a lo de mis abuelos al fondo del sur del gran Buenos Aires. Mi abuelo se había convertido a fuerza de libros y curiosidad en un mago de la galvanoplastía sin haber pisado una universidad, podía hacer maravillas con la electrólisis y tenía unos cromados inimitables, esa fue la razón por la que le ofrecieron ir a Gilera como ya les he contado por ahí, a vivir a un barrio de 14 casas. Y es ahí donde yo vengo a descubrir con los años, que he pasado momentos de inmensa felicidad. Leí hace un tiempo un librito, que cuando curioso llego a la contratapa, hace una mención de que una parte mágica de nuestras experiencias están conformadas por cosas fugaces. Al llegar a Spegazzini, esas cosas fugaces permanecen inmodificables y la sensación que vivo es de tener 10 años nuevamente. El olor de los pinos, la textura de la tierra negra como la oscuridad, donde hacía mis pistas de autos ayudado con una madera, la luz entrando por la ventana de la habitación de mi abuela (donde quedaron encerradas mil historias) el ruido de la ruta lejano, que se pierde hasta que algún camión me lo devuelve. Los eucaliptos, las chicharras en verano, la calle de tierra con sus piedras y mi perdida habilidad de caminar descalzo sin hacerme nada en los pies. El bosque y su magia que aún conserva pese a que ya no puedo entrar sin pedir permiso y no hay más peras que juntar a la hora de la siesta. Cuando crecimos en esta casa donde las puertas no se cerraban con llave y las rejas eran objetos que me remitían a palacios lejanos, la libertad era mi compañera de vida. Uno podía ir a cualquier lado a encontrarse con la más inverosímil de las aventuras sin temor a nada. Nadie había imaginado las atrocidades que hoy vemos en la tele. Se me ocurre una ingenuidad y una actitud ante la adversidad distinta a la actual. No salían a chorear en la primera de cambio. Spegazzini tenía 7 fábricas y la gente que vivía aquí era prácticamente la masa obrera que trabajaba en ella. Pese a que la humildad fue siempre el común denominador, nunca faltaba la invitación a tomar la leche, como se decía en esa época, cuando caía a la casa de un compañero que su viejo no llegaba a fin de mes de la misma forma que no llegaba mi vieja. El pan cortado distinto que en casa, la falta de té, el vascolet en vez del nutri superhijitus, galletitas sin marca sacadas de una lata con ventana de vidrio en el almacén de la esquina que fiaba para poder vender.
Salir en bici a descubrir mundos en los mismos caminos de siempre a correr carreras fantásticas. Como eran las batallas de San Lorenzo en la casa de Pablo Alzugaray donde rodeábamos, como lo hicieron los valientes criollos, un enemigo compuesto por una doble hilera de pinos que nos ofrecían el ejército más realista que unos mocosos podían soñar; luchas plagadas de incongruencias históricas, a espada limpia, donde Napoleón peleaba con un San Martín mucho más heróico de lo que cuentan los libros. La historia era fuente de inspiración para nuestros juegos, Ulises, Zeus, Atila, Custer, los alemanes o las brigadas rojas jugaban con nosotros. No existían las xboxs, las espadas laser ni las pistolas de plasma. Los únicos monstruos que conocíamos eran los langostinos con plumas de las películas japonesas que pasaban en "Sábados de Súper Acción" por canal once. Los chicos no veíamos películas de grandes, crecí con el blanco y negro teniendo una imaginación a todo color, con una tanda publicitaria que cortaba todo a un nivel que en el futuro no van a poder imaginar. La lectura era la salvación cuando no había qué ver y esa fue mi salvación.
Ir a casas de compañeros de escuela o de amigos era más habitual que hoy. Ver en esas mesas ajenas otros diarios como Crónica y Popular, me ayudaron a comprender mejor esa gente, esa argentina que fue la que conformó degradada por la inmundicia con las que nos baño gobierno tras gobierno, el Spegazzini de hoy. O peor, el país de hoy.
Tomar el Cañuelas o el 306 para ir al cole o al volver, las tardes de jugar en la Plaza del pueblo. Esperar a Granny que salga de la Farmacia, cerca del bar de Garay donde mi abuelo primero y mi viejo, unos años después, se maltrataron no sólo el hígado sino también la vida. El Anteojito que todos los jueves que compraba mi abuela en el kiosko del manco en la entrada de la plaza frente a la estación, en una garita que aunque me digan que hace años no está, la sigo viendo. Las bolsas de caramelos cuando se caía un diente, cuando no existía el Ratón Perez, sino roedores anónimos como los ratones. Los inviernos eran crudos no sé si por las extremas temperaturas o por la falta de papá. Pero recuerdo caminar arriba de la escarcha en las zanjas o en los enormes charcos que se hacían en el camino al pueblo. Iba al cole en pantalones cortos en días que se congelaban los mocos. Todo era así. Extraño. Como éramos los Rucci en la escuela del cura. Creo haber sido junto a Oscar Eichsler y mi hermana Johanna, los únicos rubios no sólo del cole sino de la zona. El favoritismo vergonzante de las maestras hacia mis hermanos y conmigo en especial, hicieron que hoy recuerde estar almorzando en el sector de maestras a upa de una de ellas comiendo una ración super-extra de salchichas cuando el resto tenía que cazar durante horas entre la polenta con salsa para hallar un par de rodajas. Increíblemente nadie nos odió por eso. Y fuimos saludados por donde anduviéramos, muchas veces sin saber por quién; ayudado esto porque nos confunden a Patricio y a mi, pasa todavía hoy. El colegio fue una época maravillosa. (imagino la cara de mi hijo si leyera esto) Maravillosa en su totalidad. Con una amistad profunda, sana, amplia. Con chicas que me miraban con una cara con la que no miraban a nadie más. Con un liderazgo muy sutil, sin padecer bromas ni gastadas, tuve una primaria inmaculada. Buen alumno, movilizado por saber desde siempre. Sin internet, sin canales educativos. Todo el conocimiento estaba encerrado en el aula, una enciclopedia y lo que García Ferré publicaba a todo color junto a Pelopincho y Cachirula. Hoy es más fácil. Los pibes jugábamos en el cole como lo hicieron todos los pibes en todas las épocas, jugando con pelotas de papel o medias, corriendo en recreos que hacían que el olor a chivo en el aula a la tarde sea increíble. Tardes tranquilas de pupitre y charla. No imaginen maestras entrando a clase diciendo "good afternoon children" porque no, la tarde era lo mismo que la mañana pero más tranqui. Hacíamos la tarea para poder llegar a casa y jugar, ver Ladrón sin Destino y salir a hacer volar la cabeza después de tomar el té.
Era horrible a la pelota porque hasta que fui a Spega no tenía con quién jugar o había jugado sólo en la vereda, pero le puse una garra que mereció el respeto de todos, por razones que desconozco, pasé de jugar abajo haciendo bulto, a jugar arriba y con los años pude entrar feliz a la cancha sabiendo que podía hacerlo bien (modelo Gareca) metiendo algunos goles. La joda se terminaba cuando gritaban nuestro nombre para que entremos, como lo está haciendo ahora Granny avisándome que deje de escribir que ya puso la mesa y se enfrían los scones.

continuará

errores

"¿Para qué repetir errores antiguos habiendo tantos errores nuevos por cometer?"
Bertrand Rusell

perdida

Piriápolis no es un lugar. Es un momento perdido en el tiempo. Se hace difícil saber cuál es; no es fácil descubrirlo ya que por un segundo parece 1970, pero de pronto pasás por una calle que te deja en 1960. O más atrás también cuando te internás en el laberinto temporal que es el Argentino Hotel, donde la belle epoque dejó un señuelo para que nos enganchemos aún hoy. Piriápolis es un pedazo de Uruguay que parece un boceto extraviado de Cannes que alguien encontró y reconstruyó a su manera. Su rambla, sus escalinatas, sus palmeras y su mini Carlton. Es divertido caminar tratando de adivinar el preciso lugar histórico de cada cosa. Obviamente los carteles tienen el nuevo logo de Pepsi y la gente viste como en cualquier otro balneario. Pero siempre aparece algo fuera de tiempo. No sólo los autos y las casas nos confunden. Es la ciudad que como un giro irónico al retrato de Dorian Gray, permanece en un estado de constante vejez. Estamos en medio de otra dimensión, cautivados con su misterio, su color y su reflejo de gloria que imagino tuvo, no por señales que haya descubierto, sino por esas ganas de tengo siempre de que las cosas hayan sido hermosas por lo menos alguna vez.

habitación de mar

Las aletas de plástico gris del ventilador giran llevándome un poco de aire fresco. Por el mosquitero asoma el ruido de unas herramientas de una obra en construcción, mientras el sol mira a ver qué hace hoy entre nubes que juegan carreras hacia el mar. Las habitaciones de una casa de playa son todas iguales. Les falta algo para ser un cuarto de verdad, tienen todo casi a punto pero indefectiblemente les falta algo. La imperfeción, lo berreta y lo incompleto son los comunes denominadores. Un tornillo que no está, un mueble barato, una puerta que no cierra, zócalos colocados mal siguiendo quizás una ley que desconocemos. Tirado en una cama que hace honor a dónde está, sobre un colchón nunca amado, descubrí mirando al infinito, cada nudo, cada empalme desfazado de los tirantes del techo, hecho con una madera de pino avergonzada de su origen brasileño, teñida de un color que le da una identidad que no le pertenece. La arena enroscada entre las sábanas me raspa la espalda en represalia por haberla raptado; no resiste su destino de algodón cuando era parte del inmenso azul, tirada bajo el sol por siempre hasta que me la llevé sin querer. Mientras decido si me levanto, me desperezo por última vez, me voy al living sin besar a mi novia que aún sueña, abro la compu y tipeo: Las aletas de plástico gris...

tipo copado

Steve Jobs es el Walt Disney de la tecnología

negro

Por una extraña correlación de eventos, tuve que ir a encontrarme con mi hermano a Parque Chacabuco una tarde de calor infernal en la ciudad. Salí tarde de casa con música y ganas de tirarme en el pasto en Spegazzini que era el destino final de mi viaje. La carambola rutinaria de combinaciones bajo tierra me llevó a un punto desconocido como el subte E. Cuando subí, me dió la sensación de estar en otro país y justo cuando tenía dando vueltas en mi cabeza cuánto habíamos cambiado, se sentó delante mío una parejita de bolivianos. Estos pibitos me despertaron una ternura enorme. Tímidos, mirando desde abajo casi pidiendo perdón, vestidos para salir, llenos de amor besándose con vergüenza, ellos o sus viejos vinieron para acá quizás tratando de escaparle al hambre como lo hicieron la mayoría de los que hicieron este país. Juntitos, preparados para disfrutar la maravillosa "Argentine way of life". Inmediatamente me vi a mí, sentado en la otra línea E, yendo con Marian a Manhattan con las mismas caras de ajeno, o Patricio sentado cómodamente en el tube para ir a laburar.
Ser el "otro".
Me quedé enroscado con esto, cómo todos somos negros de alguna manera. Me encontré más de una vez jugando al fútbol con unos morochones bien ásperos que harían cagarse en las patas a Shaquille Oneil, hablando de otros como "esos negros villeros" No me imagino cuán extensa y sutil puede ser la escala de villeros pero ahí vi clarito como hay una pantonera* social y cualquiera sea tu color de piel, todos, absolutamente todos tenemos alguien arriba y alguien abajo en el espectro cromático-social. Al otro día, cuando estaba volviendo de Spegazzini, acompañado por mi viejo y su bici, mirábamos la plaza del pueblo, y la desconocí por completo. Ojo que hablo de Spegazzini, no de Montmartre. Parecía Oruro, Tarija o Potosí. Le pregunté a papá si se veían los sombreros de felpa que usan allá y no me sorprendí cuando me dijo que más de lo que me imaginaba.

Pensé en los que se van por Iberia, los que vienen, en escaparle a la miseria, a la injusticia, a la explotación (encontrando una peor), en los que vinieron en barco, los tanos, los gallegos. El mundo se está mezclando más que nunca. Y todos somos Bolivianos en algún lugar.


*pantonera le decimos en diseño al catálogo de color de la marca Pantone®

boludeces

Si hay una mierda, una mierda enorme, esa es la angustia. Es un masacote pegajoso, profundo y doloroso que te atrapa con una fuerza tal que resulta imposible escaparse. Me duele la angustia, es uno de los sentimientos más negativos y que más me afecta. Me produce una depresión tan onda que no sé cómo salir. No hay lugar para la imaginación. Para colmo, cada vez que me angustio, las ganas de vivir se toman un bondi y se van lo más lejos que pueden, me quedo como un pelotudo con unas ganas de suicidarme tan grandes, que si pudiera, si tuviera la libertad necesaria, me dejo de joder de una vez por todas. Ya sé, ya sé, yo leí el post de Juan. Es así, tiene razón. Pero cuando estoy así no veo. Sólo siento y lo que siento es una mierda. No importa el motivo, puede ser una idiotez o no, pero ya de por sí cuando estás angustiado, fuiste. Cagaste. Yo estoy atravesando una etapa jodida en el análisis sobre la mierda en que me he convertido. Sobre qué me depara el futuro. Paradójicamente, salvo la guita, el día a día es bueno. Una cosa es lo que pasa y otra muy distinta lo que siento. Y ahí se arma la rosca. Ahí aparece la angustia que se prende como un velcro dejándome inmóvil, sin ganas. Y cuando estoy sin ganas, es cuando estoy muerto.

Un día alguien que no recuerdo bien quién fue, me dijo: "los cuentitos que escribís son una mierda, pero cuando contás tus boludeces, está bueno" ésta es la excepción.

chin chin

Por mis hijos, por mi novia, por los que amo, por mis amigos, por mi viejo, por mis hermanos de sangre y por los nuevos, por los que no están, por mi coequiper, por los chicos del laburo. Por los que no me banco más, por los ingratos, por los que enseñan, por los que están lejos, por los que están cerca, por la salud de mario, por los sanos, por los enfermos, por los nuevos parientes, por la rebeldía. Por el no!, por el sí!, por los que vendrán, por los que ayudan, por los que nos cagan, por los que son infelices, por los que se sienten plenos, por los que nos recontracagan día a día, por mis jefes, por los chicos que comen salteado, por los que no. Por la argentina y su pobreza de espíritu y por uruguay que padece los mismos males. Por el que le siga a Bush que peor no puede ser, por los sueldos que tienen que subir, por los cambios, por mis cosas, por mis ideas, por las ideas de diego y ariel, por mis trabajos, por mis premios, por mis fracasos, por mis decepciones, por las ideas de mierda, por las geniales. Por los que van a nacer este año, por los que se van a morir este año. Por la suerte. Por la inteligencia. Por la piedad. Por la fe. Por mi analista, por mis cambios, por mis miedos, por mis traumas, por mis incapacidades, por mis mejoras, por mi pasado, por mi futuro. Por el auto que no vendo, por los sueños, por los viajes, por mi casa, por el miedo a quedarme sin ella, por los que me robaron. También por los que no veo, y por los que veo todos los días. Por los que me aguantan y por los que no me soportan. Por las buenas películas, por las fiestas, por las cosas que están prohibidas, por la música, por rapidshare, por internet, por este blog, por mis fotos, por flickr, por la 360. Por las truchas del sur. Por lo que dejé. Por lo que viene. Por la vida. Por la esperanza. Por vos. Por mi. Por eso voy a brindar hoy a la noche y cuando levante la copa, voy a acordarme de esto y de mucho más.

Por lo que no hace sombra, Feliz 2008

gracias a todos. Flavio.

wilde

An idea that is not dangerous is unworthy of being called an idea at all.

¡qué va a ser!

Hoy Belén, una amiga de Ariel me preguntaba por flickr si estaba enamorado y erróneamente contesté (sin pensar, obvio): "SIEMPRE". Mentira señores, no estuve siempre enamorado. Cuando lo estuve, fue tan a pleno que dolía. Como me duele ahora que no estoy con Mariana. Me enamoré por primera vez de una compañerita de jardín pero voy a dejar en ese puesto a una chica que se llamaba Marcela Paulisich, teníamos 9 años. Era la más linda de la escuela, recuerdo cuando vino a mi cumple y me regaló un libro que aún atesoro. Un poco después, otra Marcela fue la destinataria de todo mi amor, estuvo en el cole sólo un año pero su marca quedó indeleble y como suele ocurrir, pienso ahora qué habrá sido de esa nena hija de un médico que vivía en Monte Grande, dónde estará? En esa época vino una seguidilla ininterrumpida de conquistas, me acuerdo de Marisa Brown a quien nunca besé. Luego comenzó una lista de amores no correspondidos, casi escribo no comprendidos que sería una buena palabra para explicarlos. Me enamoraba de chicas que no podía tener. Como una amiga yankee de una vecina de Marcelo, o Marisa Torres. O como la rubia que tomaba el colectivo en la esquina en Pasco y Tejedor, a quien un día la providencia la puso enfrente mío en la casa de una profe particular donde preparaba un par de materias, para que le explique matemáticas porque estaba adelantado. No creo que haya existido alguien tan feliz por ver a alguien en la historia del hombre. Aprobé con 9 y a ella no la vi más que un par de veces en el mismo punto del universo donde dejé mi corazón para que nunca lo agarre. (hace poco pasé por ahí y miré a ver si todavía estaba). Vivíamos en temperley y yo iba al industrial. Increíblemente mi división tenía 6 chicas. Sin exagerar era como estar solo en el paraíso con 6 evas. Les voy a confesar que me enamoré de 2 de ellas sin ningún tipo de éxito. Atravesaba una racha en el secundario de invicto, perdedor infalible que contrastaba con el primario donde era la mosca blanca (litreralmente) e hice lo que quise. Miriam Cuarchioni fue la primera, y la pude olvidar gracias a María Victoria Shutke a quien no olvidé nunca (WHATEVER como se escriben todos estos apellidos). Lo peor con Mavi es que en algún momento, mucho después, me enteré de que ella también estuvo enamorada de mí o algo parecido y mi incapacidad total para hacer algo bien, hizo que nunca pasara nada. Tres años sufriendo por lo que no fue, hasta que aparecieron vientos benévolos y rachas que compensaron tanta amargura. Silvia Bertoni fue quien me regaló mi primer beso, las tres Lauras de las que sólo retengo el nombre y alguna que otra imagen. Nombres sin rostros, imágenes borroneadas que aparecen de vez en cuando. Chicas que pasaron hasta que el amor me destrozó la cabeza primero y el corazón después con Stephanie. Romeo y Julieta eran Hitler y Anne Frank al lado nuestro. La definición de la palabra pasión no necesito buscarla en los diccionarios, la viví. Cuando me dejó, cuando me quería morir, cuando lloraba todo el día, cuando quedé de 63 kilos en un mes y pensaba que nada tenía sentido, apareció Nanina y su despliegue de desfachatez y sexo me hizo olvidar por un momento el vacío que sentía (que tal vez nunca llené). Pese a lo que éramos los dos, pese a lo que era ella, creo que alcancé a enamorarme como luego lo hice de su hermana. Pasaron como en un tubo venturi unas cuantas muchachas. Era un nene de veinte pocos años con la fuerza de un toro y movido por un motor de tres millones de caballos. En esa época tuve de todo menos amor y durante los 90's fue aún peor. No me sentí enamorado pese a que conviví y me casé. Hasta que me aburrí de la falta de amor. Y apareció una compañera de trabajo y luego otra. Ninguna es la que imaginó Silvia con su enfermedad. Seguía enamorándome de la mina equivocada, como Inés o alguna otra, hasta hoy.

Belén, tendría que haberte contestado: "Sí, como hace mucho tiempo lo estoy. Estoy locamente enamorado, tanto que lloro de sólo pensarlo, tanto que la necesito como no necesite a nadie en mi vida. Me emociona un recuerdo, un perfume, una canción. Como lo estaba con la chica rubia de temperley que nunca pude tener. Como un nene que está pensando cada segundo en ella. Como cuando siento que parte mío está en la otra orilla. Como cuando estoy en camino para vernos. Es cursi estar enamorado y las lágrimas que caen en el teclado me dicen que sí, que lo estoy y que es maravilloso".

Es por esto que la próxima voy a pensar mejor lo que respondo, así después no cometo el crimen de convertirme en un ser empalagoso que sale corriendo a escribir porque una canción le puso la piel de gallina, y una incontinencia de palabras lo lleve a ponerse colorado para después decir: "¡qué va a ser!"

paciencia

Tenés que tener paciencia, estoy vago, estoy cansado, estoy con cosas en la cabeza y no puedo sentarme a escribirlas. No puedo regalarte lindas historias. Tengo un viaje que aún no registré, una vuelta al trabajo complicada. Una hija que cumplió 15 años, un hijo que está compartiendo cosas y tiempo conmigo. Un amor que está cerca en un sentido y lejos en el resto de ellos. Tengo sueño, mucho sueño y ganas de dormir un mes o dos. Pero no puedo darme ese lujo, tengo que seguir hasta que pare de dar vueltas o me muera, lo que ocurra primero; por eso quiero que sepas que aunque inútil o insípido, este espacio va seguir vivo porque es de las cosas que me mantienen de pie.

voices

If you hear a voice within you say "you cannot paint", then by all means paint, and that voice will be silenced.
Vincent Van Gogh

asado

Los asados en Spegazzini fueron siempre sinónimo de reunión. Esta casa nació como un bonus a mi abuelo por venirse al fin del mundo a cambiarle la cara a la galvanotecnia de una fábrica que por ese entonces producía motos. Un inglés viviendo en italia porque si hay un little italy en argentina, es este barrio de 14 casas detrás de la Gilera. Recuerdo sus asados multitudinarios, con los obreros que mucho después de su muerte siguen recordándolo, como se recuerdan esas personas especiales con las que uno se cruza en la vida. Recuerdo también los asados donde todos los O'Brien nos juntábamos algún que otro fin de semana. Más acá en el tiempo quedaron los asados con mis hermanos, mi vieja y mi abuela, nunca faltaba un invitado. Familia o no, esta casa fue punto de reunión para mucha gente. Los hubo escasos y también desproporcionados, los hubo exquisitos y no tanto, hemos disfrutado o (mucho más) extrañado mollejas pero no importan los ingrediendes, las ganas completan lo que falta. Luego vinieron asados con mis amigos primero y con mi viejo después. Asados con primas de mamá, con sus hijos. Y así, durante casi 40 años, esta casa fue testigo de ceremonias que eran mucho más que tirar carne arriba de las brasas. Durante una etapa que, por algo se escapan los motivos de mi memoria, no hubo asados ya que no había nada que celebrar. Tiempos de visita solitaria a un padre solitario. No había clima de asado. El asado es festejo. Nadie hace un asado cuando se muere alguien; salvo el tano Marzano que lo hizo cuando murió Perón pero por algún motivo tan especial como personal. El asado refleja un estado de ánimo nacional que sólo pueden entender los que vivieron esta tierra, ahora debo pensar en algún uruguayo, pero son casi lo mismo. No hay asado en París. La celebración misteriosa que envuelve la más gaucha de las comidas, es única en el mundo.

Y acá me encuentro, en mi casa, rodeado de verde a punto de prender un fuego. Con mis chicos en lo de mi hermana, con mi viejo preparando el encuentro con sus queridas truchas, con el dueño de casa cabalgando detrás de sus sueños. Sin grampapa ni mamá ni granny. Porque aunque esté solo, hoy tengo mil motivos para estar feliz y es por eso que voy a hacerlo para uno.

¿O no creen amigos míos que eso merece un asado?

mentiras

"El amor como el odio, se alimentan de mentiras"
Marcel Proust

Bajo el peso de la ley

Hace casi 20 años Jorge me armó una lista con pelis IMPERDIBLES para conseguir en VHS, cosa que no era nada fácil con algunas de ellas y siempre recordé especialmente: "Down by Law" de Jim Jarmush. Otras glorias estaban anotadas desordenadamente en el papel, como "Stranger than paradise" también de él, "El amigo americano" de Venders o "Eraserhead" de Lynch. No sé por qué pero por una razón u otra, no vi ninguna peli de Jarmush hasta hace muy poco que debuté con "Broken Flowers". Siempre estuve atento a lo que hacía pero no había caso y Bajo el peso de la Ley era una asignatura pendiente, una deuda conmigo. Jor era amigo de Mile (el hijo de Alfredo) y fue también compañero de sueños. Trick era nuestro experimento de diseño en el que aprendíamos y trabajamos durante un tiempo. Vivimos una etapa soñada y Jor era la pata culta de esa banqueta de tres patas. Jor el nene bien, Jor era Europa. Era quien trabajó en Ibiza en un bar en un barco. Quien tenía madre psicóloga y padre médico en España, era el que tenía piné y el único que había salido de Ezeiza para asomarse al mundo. Tenía la experiencia de haber vivido la movida española, la experiencia que los chicos del sur imaginábamos soñando despiertos. Sus amigos eran "hijos de" o gente que salía en las revistas. Sus novias eran especiales (las nuestras eran unas chinitas de barrio sin ninguna expectativa) Tiempo después entendí que pasaba en su baño de Thames y nunca entendí lo que pasaba en su cabeza. Ese mundo que nos describía como un maestro, con algo de vergüenza, me deslumbraba. El ansia de hacer algo importante, de poder recorrer el mundo. De poder estar en Londres, de usar una reja llena de años y de arte como textura para un diseño o tener un libro de Mariscal para poder respirar su talento. Eran las ganas de conocer y hacer.
El tiempo pasó y nuestros caminos tomaron caminos predeciblemente distintos, haciéndose paralelos como si nunca se hubieran tocado. Hoy trabajo a la vuelta de la casa de su suegra y hace poco me crucé con la novia de ese entonces, hoy esposa y madre de sus hijos pero la charla de rutina averiguándo qué nos pasó, no me movilizó. Fue recién al tener "Down by Law" en mis manos, que me acordé de esa lista y de todo lo demás. De las noches de tablas de queso a las 4 de la mañana, las noches sin dormir. De la ropa usada de Key Biscayne que su hermano Fer le regalaba más a mi pobreza que a mi falta de estilo. De la promesa que hicimos de ser los primeros en usar la tipografía Rotis de Otl Aicher; en un juramento que nadie recuerda pero que cada vez que la elijo, recuerdo. De las chicas que pasaron una madrugada preguntando, por un error de dicción mío, ante la salida del sol si teníamos que ir a la fábrica. Del deseo de conocer el Centro Pompidou gracias a sus relatos extensos y minuciosos (quizás porque creía que nunca podríamos ir). De su pedido que no vaya a ver Cinema Paradiso en el cine, evitando así un papelón antológico y junto a otras cosas, recordé mis celos por la admiración que tenía el enano por él.
Todavía no la vi la peli y la guardo para un momento especial, con la misma intriga de hace 20 años, sin la inocencia y sin muchas cosas pero con las mismas ganas de descubrir que desde entonces, a diferencia de la juventud y la belleza, se han mantenido intactas.